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Efectos especiales en el cine de ciencia ficción

Efectos especiales en el cine de ciencia ficción

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Hoy voy a hablar de FX, empezando por Harryhausen, porque bueno, me parece que es cuando podemos empezar a hablar de trabajos relevantes. Ya de entrada esto se me cuestionará, pero comprended que en unos 15 minutos de vídeo no se puede hacer un análisis con profundidad sobre este tema.
Podríamos decir que este buen hombre, con la técnica del stop motion se hizo mundialmente famoso, creando todo tipo de monstruos legendarios, que en su época supusieron una verdadera revolución. El stop motion es una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos, por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas. Contrariamente a lo que algunos pudieran pensar, él no creó esta técnica; lo hizo el señor James Stuart Blackton (un tipo que nació en el siglo 18).



He de decir que pese a su virtuosismo, actualmente las creaciones de Harryhausen, no han envejecido demasiado bien. Es evidente que los efectos especiales y visuales se han ido mejorando con el tiempo, sobre todo por la irrupción de los ordenadores. Podemos encontrar películas antiguas con buenos efectos (ya hice un vídeo sobre eso), pero cuando retrocedes hasta cierto tiempo, he de decir, y lo siento, que suelen ser infumables. No es por quitarles mérito (en su momento lo tuvieron), pero si te desprendes de añoranzas y sentimentalismos, no cabe más que reconocer que, objetivamente hablando, están desfasadas. Para entender esto, solo tienes que imaginarte ese tipo de efectos, en una película actual. La crítica y el público la despedazaría sin miramientos.

El planeta de los simios, del 1968, no pudo ganar un merecido premio Óscar al mejor maquillaje (porque no existía todavía esa categoría, no por otra cosa), así que se tuvo que conformar con ganar un premio honorífico por la calidad de su maquillaje, que dicho sea de paso, es excelente y todavía hoy día, cumple a la perfección.

El mismo año se estrenaba también la majestuosa 2001: una odisea del espacio, en un alarde de efectos especiales en una película de ciencia ficción que, me atrevo a decir, nunca antes se había visto con anterioridad (o por lo menos, no con esa calidad). En la actualidad, es una de las películas más aclamadas de la cinematografía estadounidense y mundial, y sus avanzados efectos especiales la hicieron ganar un meritorio y justo premio Óscar, en dicha categoría.

Con Star wars: una nueva esperanza (del 1977), tenemos un ejemplo de efectos especiales más contemporáneos, todavía hoy día resultones. Maquetas, stop motion, mucha ilusión y sobre todo arte,  hicieron de esta película un punto de inflexión en el género, por llevar la ciencia ficción a las masas.
Después de su exitoso paso por las taquillas internacionales, Star Wars obtuvo una enorme cantidad de premios, entre ellos, el premio Oscar y el Saturn a los mejores efectos especiales.

Dos añitos más tarde nos encontramos con… bueno, trompetas… un verdadero oasis… Hablo de Alien. Pocas películas tan antiguas envejecen tan bien, y todo, con los medios de la época: es decir, echando mano de maquetas, decorados, maquillaje, etc.

En 1981 volveríamos con Harryhausen y su entretenida Furia de titanes. Con su habitual metodología (aunque ya desfasada comparándola con Alien), el famoso creador de efectos especiales se quedaba atrás, y si bien debo reconocer que cuando vi esa peli de muy pequeño quedé impresionado, basta echar un vistazo ahora para darse cuenta que la fórmula del stop motion empezaba a agotarse (o en todo caso, requería de una severa actualización acorde a los nuevos tiempos).

Un año después se estrenaba la revolucionaria Tron, que empezó a poner de moda las películas generadas por ordenador. Aunque el film pueda tener críticas y detractores, con el tiempo ha sido ovacionada por ser un hito en la animación digital. Y digo con el tiempo, porque en su momento perdió su nominación al Oscar a los Mejores efectos especiales: “Porque usar ordenadores, se consideraba hacer ‘trampa’").
Sí, lo que ahora es algo de lo más normal, en tiempos pretéritos fue completamente menospreciado. ¿Quién iba a pensar que una película no pudiese ser nominada a los Mejores efectos especiales, por usar técnicas digitales? En fin…

4 años después, se estrenaba la notable La mosca. Dejando de lado el stop motion (en francas horas bajas) o las técnicas digitales menospreciadas (aunque cada vez menos), apostaron por un soberbio maquillaje, que supuso llevarse sus premios Saturn y Oscar respectivos.  La mosca era un remake, y no sé si se nota poco o mucho, pero con la primera versión se lleva 28 años. Una película que disfruté mucho, he de decirlo, y que se puede ver gustosamente todavía hoy día.

Avanzamos 13 estupendos años, hacia la consolidación de los pantallazos verdes y las técnicas generadas por ordenador. Me estoy refiriendo a la grandiosa Matrix, otra de esas películas que envejecen estupendamente bien y que supusieron un antes y un después en el género de la ciencia ficción. Especialmente, se hizo famosa por ese “efecto bala”, que consiste en aparentar que se congela la acción, mientras la cámara sigue moviéndose alrededor de la escena. Un lujo de película, la verdad.

Vamos a avanzar 3 años más, hasta dar con Resident evil del 2002. En esta película las imágenes generadas por ordenador ya estaban generalizadas, y en el filme, eso se nota (aunque faltaba depuración). Sin embargo, todavía en el cine se apostaba bastante por la manualidad y las maquetas, maniquíes y demás, por lo que aunque os parezca mentira, esa famosa escena de las muertes con los láseres, fue artesanal y no con CGI. Yo sinceramente, no lo hubiera dicho al juzgar por el resultado...

Solo 5 años más tarde, llegaba Transformers. El CGI desbordado y la sobrecarga visual de Michael Bay irrumpían sin complejos, en una película donde prácticamente todo, eran imágenes generadas por ordenador. En lo personal…, no me gustó. En realidad, de esta saga solo he visto las 2 primeras y la tercera ya ni la terminé. Los diseños de los Autobots y Decepticons me parecen una completa exageración nada fiel a los cómics o la serie de animación. Una pena porque el mundo de Transformers da mucho más de sí.

Solo dos añitos más tarde, el 2009, irrumpía la todopoderosa Avatar con una tecnología cinematográfica, nunca antes vista. En su momento, hace 7 años, parecía inmejorable. Pero el tiempo pasa, los métodos se mejoran… y ahora ver esa película recuerda demasiado a un videojuego. De los buenos, sí, pero carente del realismo necesario.

Un año más tarde, el 2010, Tron: Legacy nos mostraba a Clu, un joven personaje generado íntegramente por ordenador a partir de un Jeff Bridges envejecido en la vida real. Para ello fue necesaria la utilización de tecnología Emotion Capture,  desarrollada por Digital Domain, que permite integrar a un actor real, una cabeza y un cuerpo totalmente digital para crear una versión más joven del personaje. El resultado era interesante, pero quedaba todavía lejos de ser convincente.

2 años más tarde, el 2012, se estrenaba Los vengadores. Una cinta resultona, donde el CGI podemos decir que ya estaba integrado en el metraje y era usado sin descaro. En este punto, uno ya no distinguía lo real, de la pantalla verde, o del CGI puro y duro.

Siguiendo en la línea, 2 años más tarde llegaba Capitán América: El soldado de invierno, del 2014. Más de lo mismo, CGI a saco, pero… las cosas como son, un buen trabajo visual que, dejando de lado lo inverosímil del guión y escenas, resultaba creíble.

El mismo año, se estrenó Guardianes de la galaxia. He de decir que la película me gustó, pero su CGI, aunque bueno, se parece demasiado a una cinemática de videojuego. Sobre todo en ciertas escenas y personajes, como por ejemplo, el de Thanos.

Este mismo año también, podíamos disfrutar de la impagable visión de un agujero negro, abalada por los científicos. En efecto, me estoy refiriendo a Interstellar. Si bien después de tanta parafernalia científica, resulta que el hoyo negro que nos enseñaron no era exactamente lo que aparecía en sus simulaciones reales. A Nolan no le convenció lo que vio así que retocaron un poco hasta ofrecernos una versión más, a su juicio, cinematográfica.

Del mismo año, The Martian, también del 2015. En esta peli ya se usa para todo el ordenador. Bueno, yo creo que es lo que hay actualmente.  Pocas películas a partir de ahora apostarán por los métodos antiguos...
...Y Mad Max: Furia en la carretera, del mismo año, es una de esas excepciones. Esta es una de esas películas que aun no usando efectos especiales, viendo solamente la toma original, resulta impactante.
 
Ya de este año 2016, tenemos la famosa Deadpool. ¿Qué puedo decir? (ya le dediqué un vídeo). Prácticamente todo, es generado por ordenador (edificios, carreteras, coches, escenarios), y lo que no, es pantallazo verde. ¡Que a mi me da igual! Yo no estoy ni a favor, ni en contra, pero como dije, ya sea para bien o para mal, nos encaminamos hacia un nuevo tipo de cine en el que no se usen actores reales para nada.

Para terminar, voy a mencionar la reciente Capitán América: Civil War, también del 2016, solo para que veáis como son las escenas realmente, y como después de un proceso que es un completo misterio para mi, acaba quedando absolutamente espectacular…

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