Los robots actuales son programados por seres humanos, y cada vez que uno de ellos necesita modificar su comportamiento, debe ser “atendido” nuevamente por su programador. Pero el proyecto RoboEarth, dotado de un presupuesto de 5,6 millones de euros, propone modificar esta situación creando una “internet para robots”, en la que los dispositivos puedan buscar y descargar los programas que poseen sus pares, sin recurrir a un humano para que modifique sus habilidades.
el proyecto es liderado por la holandesa Universidad Técnica de Delft y en él colaboran la Universidad de Stuttgart, la ETH de Zurich, la Universidad de Zaragoza, la Universidad Técnica de Munich y Tecnologías Aplicadas de Philips.
RoboEarth no es otra cosa que una red mundial especialmente diseñada para robots. Algo así como la internet que utilizamos cada día, pero destinada al intercambio de datos entre robots. De esa manera, si un robot soldador que une piezas de coches en la linea de montaje que General Motors posee en Estados Unidos necesita modificar su programación para -por ejemplo- ser capaz de funcionar como “pintor” en otra parte de la planta, puede conectarse a la red y descargar el programa que posee un “colega” de Japón que fue previamente programado para esa tarea.
el proyecto es liderado por la holandesa Universidad Técnica de Delft y en él colaboran la Universidad de Stuttgart, la ETH de Zurich, la Universidad de Zaragoza, la Universidad Técnica de Munich y Tecnologías Aplicadas de Philips.
RoboEarth no es otra cosa que una red mundial especialmente diseñada para robots. Algo así como la internet que utilizamos cada día, pero destinada al intercambio de datos entre robots. De esa manera, si un robot soldador que une piezas de coches en la linea de montaje que General Motors posee en Estados Unidos necesita modificar su programación para -por ejemplo- ser capaz de funcionar como “pintor” en otra parte de la planta, puede conectarse a la red y descargar el programa que posee un “colega” de Japón que fue previamente programado para esa tarea.

Para que esto funcione será indispensable sentar bases de software y hardware comunes , a las que deberán adherir aquellos fabricantes que quieran producir robots “compatibles” con el sistema. Así como en el mundo de los ordenadores no es posible ejecutar -al menos no directamente- en un PC compatible un programa que fue escrito para un Mac, tampoco puede un robot industrial aprovechar el programa que se escribió para un autómata como perro robot Aibo de Sony.
¿Tendrán éxito? Seguramente si. Así como pasamos de la enorme diversidad de sistemas operativos -por llamarlos de alguna manera- que hacían funcionar las computadoras hogareñas de las décadas de 1970 y 1980 a un par de plataformas estables y capaces de funcionar en los equipos de cualquier fabricante, llegará el día en que todos los robots puedan programarse de la misma forma. Y por supuesto, intercambiarán sus programas a través de la red.
¿Tendrán éxito? Seguramente si. Así como pasamos de la enorme diversidad de sistemas operativos -por llamarlos de alguna manera- que hacían funcionar las computadoras hogareñas de las décadas de 1970 y 1980 a un par de plataformas estables y capaces de funcionar en los equipos de cualquier fabricante, llegará el día en que todos los robots puedan programarse de la misma forma. Y por supuesto, intercambiarán sus programas a través de la red.
Fuentes:
- [neoteo.com] RoboEarth: la internet de los robots






