Cuando la justicia deja de ser humana y empieza a ser digital… el veredicto puede ser letal.
En Mercy (Sin Piedad en español), la ciencia ficción deja de lado mundos lejanos y monstruos alienígenas para adentrarse en algo que da incluso más miedo: un futuro donde la inteligencia artificial dicta quién vive y quién muere. El 23 de enero de 2026, este thriller futurista dirigido por Timur Bekmambetov desembarca en cines, planteando una pregunta tan perturbadora como urgente: ¿qué ocurre cuando el sistema que juraste proteger decide que tú eres el enemigo?
La historia nos sitúa en Los Ángeles de 2029, un lugar donde los crímenes violentos se han disparado y la tecnología parece haber encontrado una “solución” definitiva: jueces basados en inteligencia artificial que analizan cada dato para determinar culpabilidad o inocencia. El protagonista, el detective Chris Raven, interpretado por Chris Pratt, se despierta atado a una silla futurista y con una acusación espantosa: el asesinato de su esposa. Lo que antes fue su propia invención —la justicia automatizada que prometía eficiencia y objetividad— se ha vuelto contra él. Ahora, con solo 90 minutos para probar su inocencia ante una IA implacable, Raven debe utilizar cada recurso disponible… antes de que la máquina decida su destino final.
Lo que hace tan hipnótico al film es que no estamos hablando solo de un thriller legal o de un misterio al uso: es ciencia ficción que pisa el terreno de lo posible.
En el reparto brillan Chris Pratt como protagonista, acompañado por Rebecca Ferguson en el papel de la juez de inteligencia artificial.
La película dura alrededor de 100 minutos y como digo, llegará a los cines el 23 de enero de 2026.
La película ha llamado la atención por cómo maneja el suspenso: el tráiler nos muestra a Pratt confinado a esa silla, rodeado de pantallas, datos y la fría mirada de una justicia artificial con apariencia humana. El propio actor pidió que su personaje estuviera realmente atado durante las escenas clave para capturar mejor la desesperación y claustrofobia del protagonista.
Sin piedad promete ser uno de esos thrillers de ciencia ficción que se quedan contigo mucho después de que terminen los créditos. No por explosiones cósmicas, sino por esa sensación perturbadora de mirar al futuro… y no saber si querrías vivir en él.
¿Crees que una IA podría realmente impartir justicia sin errores?