Estados Unidos, China y Rusia compiten por desarrollar y desplegar el primer reactor nuclear lunar. Y sí: la energía nuclear podría ser la clave para vivir allí de forma permanente.
Más allá de las cuestiones técnicas y de la supervivencia de los astronautas, ser el primero en instalar una infraestructura tan crítica en la Luna podría traducirse en el establecimiento de zonas de influencia estratégica, más que en fronteras territoriales en el sentido clásico.
EE. UU. planea volver a la Luna con el programa Artemis y establecer bases sostenidas para preparar el salto a Marte.
Mientras tanto, China se ha aliado con Rusia —una potencia con una amplia trayectoria nuclear— para alcanzar un objetivo similar en torno a 2035.
Los reactores lunares serían mucho más pequeños y menos potentes que los terrestres. De hecho, los modelos propuestos están diseñados para minimizar el riesgo de contaminación externa y podrían situarse relativamente cerca de módulos habitados sin comprometer la seguridad.
¿Estamos a punto de ver las primeras centrales nucleares fuera de la Tierra… y qué retos técnicos y de seguridad quedan aún por resolver? Te leo en los comentarios.