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Metamorfosis tecnológica en nuestros cuerpos

Hoy vamos a reflexionar, con ejemplos prácticos, sobre los futuros avances que nos esperan y la metamorfosis del ser humano (en un tiempo que quizá, no esté tan lejos como parece).



Seguridad a través del reconocimiento de la retina, huellas dactilares, hasta un factible análisis genético instantáneo... Son medidas que se demostrarán antiguas y peligrosas.
Si alguien quisiera entrar en tu casa, bastaría con arrancarte el ojo (si la seguridad se basa en tu retina), o el dedo (si es por huella dactilar), para poder entrar (y está claro que con estas medidas de seguridad, tu integridad peligra). Hasta un reconocimiento de ADN también resultaría insuficiente, porque podrían extraerte tejidos, células, etc
En el futuro, el reconocimiento será inteligente e instantáneo. Para acceder a un lugar (digamos tu casa), una inteligencia artificial escaneará tu estructura a nivel molecular y reconocerá la impronta que cada uno de nosotros tenemos. No me preguntéis cual ni cómo será, pero estoy seguro que toda persona tiene rasgos únicos a cotejar, como para identificarse inequívocamente.

Una vez hayas entrado en tu casa, la hogareña inteligencia domotizada te recibirá. Actividades computerizadas, bienvenidas correspondientes... y sobre todo: charlas. Hablaremos con nuestra casa inteligente, sí (como lo hacmos con cualquier persona). Y no notarás la diferencia, además.
Al principio, será una simulación muy convincente de pensar... Con el tiempo, probablemente adquirirán verdadera autoconciencia.
Te dirigirás a la herramienta por excelencia; la que todo el mundo usa sin descanso: el ordenador.
¡Pero no será como los de ahora! Te asesorará. Será un acompañante que también te habla, razona, te asiste, te propone cosas... Y será sumamente inteligente (no como los ordenadores actuales).
Por ejemplo, escribirás sin tener que teclear. La interfaz cerebro-ordenador, te permitirá una comunicación pensante óptima. Y la máquina te corregirá las faltas: sintáctica y semánticamente (de todas las formas). Porque entenderá lo que de dices. Será extraordinariamente inteligente, y analizará el texto en su contexto (e incluso, te corregirá errores de todo tipo que puedas haber cometido).
Actualmente, la corrección ortográfica de una novela puede irse a más de 1000 Euros. Bien. Pues esta es una tarea que ya la hará el ordenador. Y de forma perfecta, además.
Le preguntarás directamente cosas, y no te contestará con algo como Google (en donde tienes que perder tu valioso tiempo con miles de webs y basta información que en la mayoría de los casos, no va a ningún parte);  no, te responderá de forma precisa (exactamente lo que querías saber).
Le podrás decir: "Busco una imagen de corte Transhumanista en la que aparezca una nave y gente desembarcando". Y te las dará.
Le podrás decir: "Quiero ver una película en plan Contact, pero que no sea La llegada. Ah, y que se ajuste a mis gustos (el ordenador ya sabrá muy bien lo que te gusta)", y mostrará el resultado de la búsqueda.
Tareas repetitivas, aburridas y automáticas que ahora tenemos que hacer cuando trabajamos con un ordenador, todo podrá ser trasladado a la máquina explicando simplemente lo que queremos que haga. Y lo hará.
Y en fin, y muchísimas cosas más...

Vale. No voy a entrar en todavía si los robots del futuro lograrán tener conciencia de sí mismos, pero lo que sí que es muy probable es que vean, oigan y sientan mucho más y mejor que nosotros. Y entre esos sentidos amplificados está, desde luego, el sentido del tacto.
Ya existe un tejido que es más sensible al tacto, que el del propio ser humano.
El secreto es el uso del grafeno, que gracias a una capa finísima con ese material, proporciona la capacidad de convertir el tejido en un sensor táctil.
Para su creador, este tejido permite obtener un sentido mejor que la piel humana, y las aplicaciones de esta creación se verán pronto en las prótesis para pacientes con miembros amputados (sin olvidar, claro está, que los robots del futuro también obtendrán este sentido del tacto con desarrollos como este).

Las prótesis, órganos y miembros artificiales actuales, todavía no han llegado a la excelencia, y básicamente, están siendo usados hoy para suplir deficiencias de una forma rudimentaria.
Pero está muy claro que se perfeccionarán, y cuando superen lo biológico mucha gente se planteará cambiar partes orgánicas de su cuerpo por mejoras artificiales que les permitan hacer muchas más cosas.
Nuestros  oídos actuales, serán sustituidos por prótesis cloqueares que nos permitirán escuchar mucho mejor, filtrar sonidos, llegar a frecuencias biológicamente imposibles, etc.
No será tampoco de extrañar el uso de ojos biónicos para ver mejor (en la corta y la larga distancia), ver más nítidamente; incluso, con la posibilidad de filtrar por infrarojos, Rayos- x (y todas las posibilidades que ofrezca la ciencia). Podremos grabar nuestra vida ynuestras experiencias, también...
Hasta podremos realizar un zoom y ver cosas diminutas, si ese es nuestro deseo. Eso nos llevará inicialmente a situaciones curiosas: Cuando ahora cogemos la mano de nuestra novia (o novio) y le decimos lo suave que es su piel... pues con una visión aumentada igual le decimos "¿Pero tú has visto el pedazo de cráter y cañón del colorado que tienes ahí?".
Bien. Al principio habrá que tener un poco de estómago: no todo el mundo estará preparado para ver ácaros hasta en la sopa, por ejemplo. Pero con el tiempo, será algo normal (e incluso, indispensable).
Las extremidades biónicas se generalizarán porque nos aportarán más fuerza, más agilidad, más resistencia, más longevidad, etc, y con los inventos de piel artificial sensible al tacto como el que os he comentado antes, pues estas extremidades artificiales ofrecerán solo ventajas.
Lo mismo sucederá con nuestros órganos internos, que funcionarán mejor y tendrán más prestaciones si son artificiales. Nadie morirá por tener un órgano dañado, porque con extrema facilidad, podrá implantarse un órgano artificial que desempeñe óptimamente su función.

¿Y en nuestros cerebros? ¿Qué cambios veremos en nuestras cabezas?
Por de pronto, chips minúsculos prácticamente no invasivos, nos proporcionarán mejoras intelectuales notables. Cualquier persona dispondrá de una compleja calculadora científica  cerebral que le permitirá hacer arduas operaciones matemáticas y científicas de forma instantánea. Esto para los ciudadanos normales supondrá cierta mejoría, pero dadas sus actividades, no será algo muy determinante. Pero para físicos teóricos, matemáticos, y personas relacionadas con la investigación científica en general, será de gran ayuda (lo que acentuará todavía más el florecimiento de nuevas teorías o consolidación de las ya sabidas, si es el caso).

Actualmente usamos herramientas externas que son como extensiones de nuestro ser: pero los ordenadores y móviles (por poner dos ejemplos inmediatos), pronto serán instalados en nuestros cerebros.
El móvil, miniaturizado al extremo, estará integrado en nuestra cabeza, y podremos usarlo y llamar... con solo con pensarlo.  La sensación práctica de todo ello, será la comunicación telepática a distancia. Y cuando nos  acostumbremos a las ventajas de expresarnos a través de nuestro micro-móvil cerebral, empezaremos a abandonar la comunicación verbal por palabras sonoras moduladas por nuestros aparatos biológicos.

Ahora lo vemos como una gran pérdida, pero en el futuro, el intercambio de datos será incesante; la comunicación digital y traspaso de datos serán muy cautivadores, y el habla convencional actual se convertirá en un método demasiado lento, tosco e impreciso, como para seguir siendo alimentado. No tendrá ningún sentido, -pudiéndonos comunicar telepáticamente (y a grandes velocidades y prestaciones)-, seguir con el lenguaje sonoro. Más cuando la gente con el tiempo, exprese sentimientos, experiencias y vivencias de forma inalámbrica y digital.
Las dificultades de la comunicación actual (el entender cosas de distinto modo o de forma parcial o directamente errónea), habrán quedado atrás.
Todos estos chips cerebrales deberán tener una condición anti-hackeo óptima (y eso será posible mediante la encriptación cuántica que ya se está desarrollando).
 
Nanorobots recorrerán nuestro organismo con funciones de mantenimiento celular, y también para mejorar nuestras capacidades a inteligencia. Pero el tejido vivo irá siendo reemplazado poco a poco por prótesis y órganos artificiales. Porque la gente anhelará cada vez más la inmortalidad y las mejoras sensitivas, y lo orgánico se verá como un impedimento para tales fines (un lastre del que hay que deshacerse).

¿Y os acordáis de esos ordenadores inteligentes de los que os hablaba al principio (y la interfaz cerebro-máquina)?
Pues estas máquinas estarán integradas en nuestro cerebro a modo de micro-implantes. Podrás trabajar con ellas con la mente (y dejarán de existir de forma física fuera de nuestros cuerpos).
Sobra decir que aparte del grado de miniaturización alcanzado, serán infinidad de veces más potentes: pues se habrán convertido en sofisticados ordenadores cuánticos de posibilidades difícilmente imaginables hoy día.
Ya no solo se basarán, como antaño, en un sistema operativo que simula pensar y que te asiste inteligentemente y te ayuda en las tareas... Pensarán verdaderamente (y muy probablemente, tendrán autoconciencia de existencia).

Como quien no quiere la cosa, habremos dado un salto evolutivo sin precedentes: seremos entidades con dos mentes interactuando: una biológica (humana), y otra sintética (o artificial). Y todo ello, estando conectados constantemente a la nube: interactuando con los demás.
Cierta mente de colmena podría aflorar con el paso del tiempo, a modo de guía, pero probablemente a cierta escala sigamos conservando algún grado de individualidad.

La singularidad tecnológica se habrá finalmente consumado. La fusión entre el hombre y la máquina será ya una realidad, y una nueva concepción de la existencia habrá florecido.
A partir de aquí, veremos si se impone la condición artificial o la biológica.
Presumiblemente, todo apunta al paulatino abandono de la biología para convertirnos en seres Post-biológicos.
Este escenario seguramente sea visto actualmente con desprecio, pero irá germinando paulatinamente, poco a poco...  De modo que para las personas del futuro, será lo lógico, y algo de lo más normal (como lo es para nosotros, volar en aviones o conectarnos a internet; cosas que no comprendería un campesino del siglo XVII). ¿Y te hubiese gustado haber nacido en el siglo XVII? A mí no.
 
¿Piensas que esto es lo que puede suceder?
¿Te asusta este escenario?
¿O más bien, temes no poder vivirlo?

Fuentes:
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