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Cómo estamos de cerca de colonizar el espacio

Para colonizar un planeta similar al nuestro o surcar el espacio, debemos pensar en cómo lidiar con un problema evidente: la reproducción sexual fuera de la Tierra.
Para que en un futuro los seres humanos puedan aspirar a vivir de forma permanente fuera de la Tierra, las técnicas de reproducción asistida en el espacio deben desarrollarse hasta poder asegurar su descendencia.
Sí, ya sé que podríamos pensar en la técnica más natural para concebir hijos, pero probablemente, la inseminación artificial será una pieza fundamental en la forma de reproducción espacial (ya sea para los seres humanos, u otros animales).



La dosis diaria de radiación en entornos como la Estación Espacial Internacional es, de media, 100 veces más perjudicial que en el interior de la atmósfera (y su efecto en las células sexuales plantea serios obstáculos, tanto para la reproducción humana como para la cría de animales).

Entre agosto de 2013 y mayo de 2014, un equipo de investigadores japoneses envió muestras de espermatozoides de ratón congelados y deshidratados, para su almacenamiento en la ISS durante 288 días. Una vez fueron devueltas a la Tierra, se compararon con otras del mismo tipo, preservadas en nuestro planeta a lo largo del mismo periodo en condiciones similares.
¿Qué ocurrió? Que la intensa radiación del espacio causó un ligero daño en el ADN del esperma. Sin embargo, después de la fecundación in vitro en la tierra, la descendencia resultó totalmente sana. De hecho, los ratones bebés pasaron a convertirse en adultos sin ningún problema.
La investigación, dirigida por Sayaka Wakayama, de la Universidad de Yamanashi, recalca que el resultado es un paso más hacia una futura reproducción de mamíferos (incluidos humanos), usando esperma preservado en el espacio.

Este resultado nos permite soñar con un futuro donde la reproducción de mamíferos en colonias espaciales, pueda ser posible.
Además de visualizar tripulaciones y sociedades a largo plazo, los investigadores ven otras razones para conservar esperma en el espacio, incluyendo la posibilidad de desastres en la Tierra. Según dicen, y en este sentido, la Luna sería ideal para almacenamientos subterráneos de esperma.

En 2014 se vio que la microgravedad altera el comportamiento de los insectos. Las moscas de la fruta expuestas a un ambiente sin gravedad, se mueven de forma más rápida de la habitual  (mostrando un comportamiento acelerado). Además, las moscas envejecieron un 30% más rápido de lo normal (y esto, contradice un estudio posterior en humanos: después os o cuento).

Porque antes os quiero hablar brevemente de la primera degustación de una lechuga cultivada en el espacio. Sucedió el 2015 en la estación espacial internacional, en el marco del experimento Veggie de la NASA. "¡Está buena!", exclamaron con sorpresa los astronautas  tras probarlas.
Naturalmente, antes de permitir que los astronautas las ingirieran, fueron enviadas a la Tierra para ser sometids a análisis que garantizaran que eran aptas para el consumo humano, y no contenían algún tipo de bacteria que pudiera ser perjudicial.
La lechuga no pasará a la historia por su excelente sabor, pero sí por ser la primera hortaliza cultivada en el espacio que es consumida por humanos.
Pero más allá del beneficio nutricional que supondrá ingerir hortalizas similares, parece que una gran ventaja será psicológica. Cultivar, recoger y consumir algunos vegetales, contribuye a que las comidas espaciales sean menos aburridas y más parecidas a las de la Tierra.

Vamos a hablar de cambios producidos por largas estancias en el espacio.
El experimento en humanos más importante que se ha realizado hasta el momento, involucra a dos astronautas gemelos (uno de los cuales pasó 340 días en la ISS).
Al regresar a la Tierra (en Marzo de 2016), se descubrió lo siguiente...
A parte de cosas ya sabidas: como que los astronautas pierden masa muscular y densidad ósea, que pierden volumen de la sangre (razón por la cual por cierto, recibió una transfusión nada más llegar), etc... Lo primero que le sucedió al gemelo espacial al llegara a la Tierra, fueron diversos dolores musculares (bien, algo también comprensible).
Además, la falta de gravedad en el espacio exterior, hizo que sus discos espinales se expandieran, por lo que el astronauta que estuvo en la ISS, medía unos 4 cm más que su hermano gemelo (una diferencia que la gravedad de la Tierra, volvería a poner en su sitio).
Otro cambio muy destacable, hace referencia a los telómeros, que son los extremos de los cromosomas y cuya función principal es la estabilidad estructural de los cromosomas, la división celular y el tiempo de vida de las estirpes celulares (por lo que están directamente relacionados la longevidad del  individuo).
Lo extraordinario es que contrariamente a lo que se esperaba, la longitud de los telómeros del astronauta espacial, se había alargado. Los investigadores esperaban que pasara todo lo contrario, y ahora deben seguir estudiando por qué ha pasado esto.
Esto parece indicar que la estancia prolongada de humanos en el espacio, favorece el alargamiento de la vida (¡en el espacio se vive más tiempo!), pero según el estudio de la NASA,  al volver a la Tierra los mismos telómeros comenzaron a acortarse de nuevo.
Otro cambio encontrado en los gemelos, está relacionado con la presencia de diferentes bacterias intestinales (aquellas que ayudan con la digestión). Aunque la respuesta de esto parece clara para los investigadores, debido a la comida liofilizada que consumía Scott mientras Mark seguía con su dieta normal Terrestre y mucho más variada.
A modo anecdótico, el astronauta explicó que ya en la Tierra tuvo problemas con la puntería a la hora de lanzar objetos (lo que denota también cierta disminución en la capacidad cognitiva del cosmonauta).
También la secuenciación del genoma de los gemelos reveló que ambos tienen cientos de mutaciones genéticas únicas, por lo que tampoco se descarta que algún gen particular se hubiera podido activar en las condiciones especiales en el espacio.
Sea como sea, el verdadero impacto de la ingravidez prolongada en este astronauta, no lo sabremos hasta dentro de unos  años (cuando se estima, los científicos publiquen los resultados definitivos).
Bien.

A parte de lo que hemos visto, son muchas más las indeseables consecuencias de una estancia prolongada en el espacio: el hígado se vuelve graso, disminución de las funciones del aparato circulatorio, debilitamiento del sistema inmunológico, trastornos de sueño, problemas con la radiación, etc.
Los seres humanos nos encontramos fisiológicamente adaptados para la vida en la Tierra y su gravedad determinada, y consecuentemente, el vuelo espacial tripulado o los asentamientos a gravedades muy distintas a la nuestra, tienen muchos efectos negativos en el cuerpo humano.
Podemos concluir pues, que la ausencia de la fuerza de gravedad, implica una situación atípica que produce infinidad de trastornos en el organismo de los astronautas.

Pese a todo, mucho se ha hablado sobre, por ejemplo, de la colonización marciana. Superados los problemas técnicos, al principio (y no hace mucho), se hablaba de un viaje sin retorno: ir, para no volver.
¿Qué consecuencias tendría eso? ¿Puede un humano vivir con semejante gravedad?
Una vez más siento de decir que proyectos como el Elon Musk, tan atractivos y ocurrentes, pueden ser de momento, bastante humo. Porque más allá de llegar, está el hecho de pasarse décadas a gravedades muy distintas a la Terrestre (y si algo nos enseña el experimento de los gemelos, es que todavía faltan años para, si quiera, empezar a sacar conclusiones).
No quiero criticar la idea de llevar humanos a Marte y asentar colonias en el planeta rojo (tarde o temprano sucederá)... No quiero ser aguafiestas, pero sí es cierto que de momento, siendo realistas, no conocemos los efectos que semejantes proyectos pueden tener en un cuerpo humano a largo plazo.
El experimento con ratones que encabeza la noticia, nos habla de muestras de espermatozoides de ratón congelados, que una vez en la tierra (y recalco: en nuestro planeta y condiciones, y no en el espacio), acabaron siendo viables.

A todo esto, hemos de generar sistemas ecológicos cerrados autosuficientes... Y de momento, ningún experimento ha resultado ser todavía satisfactorio en este sentido.
Por ahora solo conseguimos generar ecosistemas poco productivos, inestables y poco duraderos, que tienden a degenerar.
Llegar a desarrollar ecosistemas aislados que funcionen con eficacia y mantengan un equilibrio dinámico es, a día de hoy, algo fuera de nuestro alcance.
Cuando podamos tenerlos (y cuando además grandes naves generen su propia gravedad y nos permitan largas estancias sin deterioro corpora), luego podremos empezar a vislumbrar la famosa colonización planetaria o espacial.

La idea por ejemplo de la película Elysium, es muy simple: hacemos girar una colonia con forma de rosquilla, para generar gravedad artificial gracias a la fuerza centrífuga; de tal forma que los habitantes no tengan que estar flotando por ahí.
Este concepto no es nada nuevo, pero su problema es que se trata de una colonia espacial sumamente grande. Bien, podríamos trasladar la idea, a algo más reducido... y podría también funcionar.

Bueno... ¿Y cuándo ocurrirá algo así? Sinceramente no lo sé: habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos futuros... pero me temo, que será más tarde de lo que quieren hacernos creer.
¿Estamos cerca de la colonización espacial?
¿Qué será antes, una gigantesca estación orbital o una colonia en Marte o la Luna?

Fuentes:

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Por suerte nada para el progreso tecnológico y los descubrimientos

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Opinión de jose antonio salvador nav
06 Julio , 2017
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Pienso que estamos a décadas de conseguir el viaje espacial rutinario en el sistema solar. Sin embargo estamos a siglos de conseguir salir del sistema solar. Mientras tanto hay una noticia que puede resultar prometedor contra la radiación solar y cósmica, usar las radiofrecuencias VLF como escudo.

fuente: http://www.iflscience.com/space/there-is-a-man-made-barrier-surrounding-our-planet/

 
 
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