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Cuásar Reciente


Se cree que son núcleos activos de galaxias jóvenes muy brillantes y distantes, con un gran corrimiento al rojo.
Hoy en día, los científicos tienden a describir el núcleo de un cuásar como un disco de gas caliente moviéndose en espiral entorno a un agujero negro supermasivo que lo va tragando.

Parte de ese gas resulta despedido violentamente hacia afuera en dos chorros con direcciones opuestas, a casi la velocidad de la luz. Los teóricos se esfuerzan por entender la física del disco de acreción y los chorros, mientras que los observadores se esfuerzan en asomarse al corazón del cuásar. El "motor" central que impulsa a los chorros es difícil de estudiar telescópicamente debido a lo muy densa que es la región y a su enorme lejanía de la Tierra.

Para crear una luminosidad de 1040 W (el brillo típico de un quásar), un agujero negro supermasivo debería consumir la materia equivalente a diez estrellas por año. Los quásares más brillantes conocidos, deberían devorar 1.000 masas solares de materia cada año. Se cree que los quásares se "encienden" y "apagan" dependiendo de su entorno. Es decir; un quásar no continuaría alimentándose a esa velocidad durante 10.000 millones de años, lo que explicaría satisfactoriamente por qué no hay quásares cercanos. En este marco, después de que un quásar acabase de consumir el gas y el polvo, se convertiría en una galaxia normal. Por la expansión métrica del universo entre los quásares y la Tierra, y la Ley de Hubble, se sabe que están extremadamente distantes y se alejan;
Longitud de ondaLa luz se puede comportar como las ondas, con lo cual cuando el emisor se aleja, la luz aumenta su longitud de onda mostrando un desplazamiento hacia el rojo, en cambio si el emisor se acerca, la luz disminuye su longitud de onda, mostrando un desplazamiento hacia el azul. Los quásares pueden fácilmente liberar energía a niveles iguales que la combinación de cientos de galaxias medianas; La luz producida sería equivalente a la de un billón de soles. Se cree que los quásares están alimentados por la acreción de materia de agujeros negros supermasivos en el núcleo de galaxias lejanas, convirtiéndolos en versiones muy luminosas de una clase general de objetos conocida como galaxias activas. No se conoce el mecanismo que parece explicar la emisión de la gran cantidad de energía y su variabilidad rápida. Aun no hay un consenso claro sobre sus orígenes. Se conocen más de 200.000 quásares.
El más cercano a 780 millones de años luz, y el más lejano a 13.000 millones de años luz. Como la luz debe tardar un tiempo muy largo en recorrer toda esa distancia, lo que observamos es su pasado muy distante.
Cuásar 3C273 de la constelación de Virgo
El quásar que aparece más brillante en el cielo es el 3C 273 de la constelación de Virgo. Su luminosidad es de unos 2 billones de veces mayor que la del Sol, o cien veces más que la luz total de la Vía Láctea Los quásares varían su brillo cada algunos meses, semanas, días u horas. Esta evidencia indica que los quásares generan y emiten su energía desde una región muy pequeña. As í, un quásar que varía en una escala de tiempo de algunas semanas, no puede ser mayor que algunas semanas luz de ancho. En julio de 2006, el astrónomo Rudy Schild del CfA operando conjuntamente con el Instituto Smithsoniano y la Universidad de Harvard, estudió, con sus colegas, el cuásar Q0957+561 (conocido como el "cuásar gemelo" debido a que su imagen llega duplicada a la Tierra), localizado aproximadamente a 9.000 millones de años-luz de la Tierra, en la dirección de la constelación Osa Mayor. Este cuásar alberga un objeto compacto central que contiene tanta masa como 3-4 mil millones de soles. La mayoría consideraría ese objeto como un "agujero negro", pero la investigación de Schild sugiere otra cosa. [Foto izquierda: Cuásar 3C273 de la constelación de Virgo]
Después de monitorizar el brillo del cuásar durante 20 años, ha dirigido un consorcio internacional de observadores operando con 14 telescopios para mantener vigilado al objeto. Sus cálculos han permitido localizar lo que aparenta ser la ubicación exacta donde los chorros se forman; parecen surgir de dos regiones (de mil unidades astronómicas de tamaño), localizadas a 8.000 unidades astronómicas directamente sobre los polos del objeto compacto central. Este cuásar parece estar dominado dinámicamente por un campo magnético anclado en el interior de su objeto central, ultradenso, supermasivo, y en rotación. A la luz de estas observaciones, Schild y sus colegas (Darryl Leiter y Stanley Robertson), han propuesto una teoría polémica, la cual sostiene que el campo magnético es intrínseco al objeto ultradenso y supermasivo del centro del cuásar, en lugar de ser sólo parte del disco de acreción, como piensan la mayoría de los investigadores.
“No decimos que este objeto sea un agujero negro, porque encontramos evidencia de que contiene un campo magnético anclado internamente que penetra justo a través de la superficie del objeto central colapsado, y que interactúa con el medioambiente del quásar”, afirmó Schild.
Según esta teoría, un objeto magnetosférico en colapso eterno (como lo han llamado), no tiene un horizonte de eventos, así que cualquier materia ve reducida su velocidad gradualmente y se detiene en la "superficie" del objeto.

Fuentes;
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