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Vídeorelato: La vida de un humano del siglo XXV

Hoy quiero explicaros la vida (la situación más bien) de Jason, un humano del siglo XXV. Se trata de un escenario futuro alejado, como veis, y como me imagino yo que "podría" ser la experiencia de esta persona en fechas tan lejanas... Bueno, espero que sea de vuestro interés.
 
 
Jason vive en los confines de la civilización humana, unos miles de años luz de distancia de la Tierra. Su vida es muy tranquila y apacible, y es feliz.  Jason no tuvo padres humanos. Ni siquiera fue concebido en un laboratorio humano, él es fruto del programa biológico de un constructor universal. De estos constructores ya hemos hablado, pero para quien no esté familiarizado con la idea, os lo explico:
Los constructores universales son ingenios que pueden construir todo lo que pueda construirse. Los humanos somos constructores universales, claramente. Y en un momento del pasado (recordemos que la historia se sitúa en el siglo XXV), los seres humanos fueron capaces de construir constructores universales artificiales. En ese tiempo, habían diferentes tipos de constructores universales... Muchos eran como androides (capaces de manipular y crear cualquier cosa), pero más tarde, a finales del siglo XXII, se inició el programa de colonización a escala estelar.
Los constructores universales colonizadores, tenían la misión de encontrar lugares aptos para el hombre y adecuarlos a sus necesidades biológicas. Estos constructores universales, tenían instrucciones específicas para colonizar los sistemas solares que encontrasen, y construir allí nuevos constructores universales, los cuales, a su vez, eran enviados a las estrellas siguientes (donde construían nuevos constructores universales), en un proceso de crecimiento exponencial.
Esto se inició con la exploración de las estrellas más próximas, como Próxima Centauri y Alfa Centauri, y se extendió gradualmente a las estrellas siguientes como Tau Ceti, Épsilon Eridani, etc.
Con la proliferación exponencial de los constructores universales, una parte significativa de  nuestra galaxia fue colonizada.
La finalidad de estos constructores universales, es garantizar la supervivencia de la civilización.

Volvamos con Jason. Él no ha visto jamás otro ser humano (ni se plantea verlo). Su existencia fue desencadenada por el programa evolutivo biológico de un constructor universal muy en las afueras de todo el proceso de colonización. En esos recónditos lugares, en la periferia, apenas hay presencia humana. Porque cuanto más a las afueras del proceso colonizador se esté, menos humanos hay.
Él es un post humano, un humano mejorado: sin taras genéticas, predisposiciones genéticas dañinas, sin código genético redundante...  Su concepción fue diseñada y  optimizada por una super-inteligencia artificial muy avanzada: Su constructor universal.

De alguna manera, y siglos después de su creación, la impronta de los constructores universales siguen albergando en su procedimiento, la figura del ser humano. Pero son inteligentes, y se dieron cuenta que en la tarea de expansión colonizadora, una tripulación humana era difícil e inestable. Surgían conflictos, sentimientos encontrados, personas que anhelaban cosas distintas a los otros... Todos estos hechos ponían en peligro la primera y más importante directriz: colonizar toda la galaxia;  y se vio que una única persona, era la cantidad óptima para regular el proceso de un constructor universal.
Desde el sistema solar lo vieron bien. Porque lo que les importaba era tener planetas aptos para su vida, y además, tampoco hubieran podido reprogramar todos los constructores universales en activo (porque en la mayoría de los casos, estaban demasiado alejados y ya eran demasiados).

Nos puede parecer triste: humanos solitarios en los confines del cosmos...  pero Jason no está solo:  tiene amigos,  compañeros... y lo más importante: es feliz.
Sí, quizá no lo entendáis, pero el constructor universal le ofrece una variada y amistosa tripulación sintética. Robots, androides, inteligencias artificiales... hacen de la vida de Jason, una experiencia hermosa.
Él no echa de menos nada y a nadie. Para él, su situación es de lo más normal: nació así, y no necesita nada más (no anhela otra cosa). Más bien resultaría inquietante, toparse con otro ser humano... Cuando a veces lo reflexiona, por un momento parece desvanecerse su felicidad.

Porque... ¡tampoco es que sea muy humano!, en realidad; sus implantes, mejoras y otras características tecnológicas, lo hacen sentir como uno más de esa familia artificial.
No nos vamos a engañar: Jason, es prescindible. Llegado al punto evolutivo actual, los seres artificiales pueden desempeñar de igual modo, o incluso mejor, las tareas de Jason (sí, pese a ser un humano mejorado).
Pero el programa básico de un constructor universal, es acomodar hábitats para seres humanos (y la lógica indica que para tal proceso, haya presente alguna forma de vida orgánica a bordo, para analizar sus reacciones y comportamiento, y trasladarlo a las simulaciones y patrones de cotejamiento).

* * * * * *
Pero las cosas son muy distintas en la cuna de la civilización: El sistema solar y sistemas adyacentes son bulliciosos, frenéticos, superpoblados...
La muerte desde hace tiempo que es una elección, y en determinadas zonas, eso es un problema. La gente vive siglos, y hasta hay casos de personas con más de cuatrocientos años.  
No ha pasado suficiente tiempo como para saber cuál es el límite de vida que se puede alcanzar, pero los nuevos descubrimientos e indagaciones parecen indicar una posibilidad de prolongación de la vida ilimitada...
El incesante éxodo hacia nuevos planetas acomodados por constructores universales es vertiginoso, y las enormes distancias para los viajes no son un impedimento para que gigantescas naves repletas de colonos humanos, recorran interminables distancias para llegar a su objetivo. Tarde o temprano, acaban llegando.

* * * * * *
Pasa el tiempo, estamos ya en el siglo XXVI, y el constructor universal de Jason ha sido elegido como un lugar de destino (pronto, será absorbido por la vorágine colonizadora Humana).
Un buen día le comunican a Jason algo que parecía imposible: en 74 años, una nave de la civilización unida de Planetas llegará a su lugar y asentará una colonia. La nave que viaja en su dirección, alberga 87.000 humanos.
Jason se alarma, pero tarde o temprano este momento tenía que llegar. Hace de tripas corazón, traga saliva y acepta la notica.
 
Los siguientes años pasan plácidamente, como de costumbre... Siguen siendo buenos tiempos para Jason, que pese a la inquietud de su próxima visita, sigue interactuando con sus seres queridos artificiales y con su guía paternal (el constructor universal que le dio la vida).
Pero el tiempo, es inexorable... Pasan más años, pasan décadas...y llega el momento... el fatídico día, hasta diría yo.
Las comunicaciones con la nave han resultado ser un tanto perturbadoras (se dice entre sus adentros), pero el momento de la verdad será ver a todas esas personas... ¡junto a él!
¿Cómo serán? ¿Me llevaré tan bien con ellas, como con mis amigos artificiales?
Mientras la nave aterriza, Jason respira hondo, se abre la trampilla y de ella bajan centenares de personas... Las observa atónito.

¿Qué pasará con Jason? Os lo dejo a vuestra imaginación...

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