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Capítulo 51: NAZUKO

-Señor, hemos perdido ocho tanques en la intersección con Kurosawa-
Hauser escuchó la voz del oficial en el intercomunicador y experimentó cierta frustración, como si tomara conciencia de lo dificultosa que estaba siendo su entrada a Koyama. Acababa de ser nombrado Jefe de Brigadas y tenía la absoluta responsabilidad de la misión. Había ordenado un ataque masivo a ese barrio marginal, gobernado por pandilleros, con la intensión de tomarlos por sorpresa e impedir que se organizaran para resistir. Creyó que avanzando en una formación horizontal con una centena de tanques, táctica que solía utilizar el Imperio Germano durante las invasiones a colonias extranjeras, aniquilaría cual intento de defensa. Pero la formación se estaba rompiendo y cada vez que se replegaba, más vulnerable resultaba ante el fuego enemigo. Cuando parecía desarticular un ataque, otro nuevo surgía desde un punto opuesto de la formación. Sabía que era cuestión de tiempo. Las pandillas, por más feroces y armadas que estuvieran, no lograrían de ninguna manera impedir la toma de Koyama ante semejante demostración de fuerza. Pero cada tanque que quedaba fuera de combate era una herida para su orgullo. Apostó a perder apenas una docena de ellos, pero ya habían sido destruidos más de veinte y todavía había pandilleros por doquier. Decidió salir de la formación y dirigirse al punto más conflictivo. Necesitaba ganar esa batalla para despejar cualquier duda acerca de su papel en el control de Tezuka. Temía que Mamuro le diera la espalda para rodearse de nipones. Tomando Koyama se ganaría una reputación y podría continuar como Jefe de Brigadas, ejerciendo su poder en el corazón mismo de la organización policial. La implementación de un shogunado era algo que no esperaba. Ni siquiera tenía una idea clara de lo que representaba. Y teniendo en cuenta el pasado, sabía que Mamuro no era un hombre digno de confianza.
Desactivó el navegador y plegó el blindaje para ver con sus propios ojos el combate. Un grupo de motodeslizadores intercambiaba posiciones en la retaguardia para generar confusión. Y los conductores de los tanques parecían realmente perdidos, porque no acertaban en los disparos y hasta se impactaban unos a otros.
-Idiotas-
La magra actuación de sus hombres lo avergonzó. Era algo que estaba entre las posibilidades. La policía de Tezuka no había recibido un correcto entrenamiento y ni siquiera tenía experiencia en ese tipo de misiones. Era el riesgo de ordenar un ataque tan imprevisto. Se tomaría por sorpresa al enemigo. Pero se iría sin una correcta preparación.
-Tiene que haber un líder- murmuró, mientras lo buscaba con sus ojos biomecánicos.
Otro tanque voló en pedazos y pronto se percataron de su presencia, disparándole. Dio marcha atrás y se alejó de la formación. El mano a mano favorecía a los motodeslizadores por su maniobrabilidad. Necesitaba tomar distancia para hacer valer el poder destructivo de sus cañones iónicos. Cuando estuvo a más de treinta metros, lanzó una ráfaga que pulverizó a tres pandilleros al unísono. No era tan complicado, después de todo. Si no hubiera permanecido en una posición pasiva, quizás habría eliminado a los rebeldes por sus propios medios. Disparó una segunda ráfaga y otro pandillero estalló en una nube de partículas incineradas. Sí había un líder, debía venir por él.
Entonces, el motor de su tanque fue alcanzado y los controles dejaron de funcionar. Se quitó el casco y desenfundó el laser Máuser que llevaba en el cinturón. La compuerta fue arrancada y una lluvia de disparos fue descargada hacia el interior. Atrincherado bajo la protección de un panel blindado, respondió el fuego con tanta precisión, que hirió al atacante, haciéndolo caer del tanque. Respiró profundo y tensionó sus músculos añejos, pero plagados de fuertes implantes. Decidió salir a rematar al pandillero. Su silueta inmensa fue enmarcada por explosiones y torbellinos de humo que provenían de todas partes. El delincuente fue salpicado por esos destellos, indefenso en el suelo. Hauser le había desintegrado la mano, así que estaba desarmado. Tenía una calavera roja estampada en la campera de cuero. Intuyó que era el líder. Así que saltó hacia él, le quitó el casco y comenzó a golpearlo en la cabeza con sus puños. Pero este reaccionó, y le dio un puntapié que lo arrojó contra una montaña de escombros. El pandillero se levantó, con el rostro ensangrentado, y caminó hacia él, dándole un golpe en la mandíbula. Hauser experimentó un extraño placer ante la confrontación. Era como en los viejos tiempos. Una lucha cuerpo a cuerpo. Guardó el laser y se puso en guardia con una amenazante sonrisa en el rostro. El pandillero había quedado manco, pero le contestó con una sonrisa similar, demostrándole que también disfrutaba el combate. Hauser intentó una serie de golpes, pero el pandillero los eludió y le asestó un terrible puñetazo en la sien que lo tendió en el suelo. Probó ponerse de pie, pero había quedado mareado y un nuevo impacto le dio de lleno en la nariz, quebrándosela. Sin poder respirar, escupió la sangre y lanzó un ataque enardecido. Pero el pandillero le sujetó el brazo. Se lo rompió en tres pedazos. Y luego le dio otro puñetazo, en el medio del rostro. Hauser cayó, quedando de rodillas. Había encontrado a un digno oponente. Pero no podía perder. Tenía que terminar ese juego estúpido y apoderarse de Koyama de una vez por todas. Así que desenfundó nuevamente el laser y apuntó al pandillero. Sin embargo, la hoja de una katana le rebanó el cuello. Y su cabeza salió despedida por el aire. Otro pandillero, de rasgos nipones, acababa de darle una estocada fatal.
La cabeza de Hauser siguió rodando. Sus ojos continuaban abiertos, viendo un mundo que se arremolinaba, que ardía en su propio caos, que se alejaba, que se apagaba, un mundo que no se parecía en nada al que había soñado. Quiso cerrarlos. Pero no pudo, agonizando durante interminables segundos hasta expirar y desaparecer en la nada.

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Opinión de aroa
03 Septiembre , 2010
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bueno que haces cotilla leyendo libros de toda clase yo no se porque nunca me
contestas contestame de una punetera vez que como te vea en carbajosa te vas ha
cagar las patas abajo cagon de los cojones te dejo feo no te enfades conmigo que te lo estoy diciendo en broma chaoooooooooo.

 
 
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