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Crítica y Análisis de Turbo Kid (2015)

Hoy os quiero hablar de Turbo Kid: una película que se realizó con un minúsculo presupuesto. Se trata de una cinta canadiense y neozelandesa del 2015 rodada en Quevec, que combina cine post-apocalíptico, aventuras, comedia, y acción con abundantes dosis de gore.



François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell se encargan de escribir y dirigir esta cinta homenaje a los años ochentas que sin duda, hubiera arrasado en los videoclubs en su momento. Sí: Esta peli habría volado de la estantería de cualquier videoclub de barrio, hace unas décadas.
Pero no quiero que os parezca un bodrio desfasado e infumable a día de hoy; la cinta es absolutamente digna con ojos actuales, e igualmente disfrutable en nuestros tiempos.
Aunque se ambienta en el año 1997, Turbo Kid nos cuenta la historia de un futuro post-apocalíptico en el que la Tierra ha sido devastada por la lluvia de ácido y la contaminación; y el agua y la comida, son un bien escaso. El mundo del mañana está devastado, y todo son ruinas y yermo radioactivo. No existe la Ley, más allá de la que imponen los más fuertes y brutales.
 El protagonista es un muchacho que se ha criado sólo, entre cómics de superhéroes antiguos y objetos de un mundo que ya no existe; y trata de sobrevivir recolectando las reliquias del viejo mundo, para cambiarlas por agua en el mercado local.
Tiene una  bici BMX, con la que va a todas partes, pedaleando entre chatarra, polvo y muerte.
Un día conoce casualmente a una misteriosa e inocente chica, de la que se enamora. Esta es secuestrada por el villano de turno, y The Kid tendrá que rescatarla con una ayuda inesperada (y de paso, librar a la gente del lugar de un malvado sádico y tirano, llamado Zeus).
El joven deberá tomar la iniciativa para salvarla, y para lograrlo, buscará inspiración en su comic favorito: Turbo Rider.

Sí, vale, el guión no es gran cosa, pero los acontecimientos se suceden de forma digna y logran enganchar lo suficiente. Pero vale: El argumento de ‘Turbo Kid’ no es demasiado interesante, pero de hecho, ni pretende serlo, diría yo.
La película está protagonizada por el joven Munro Cámaras, Aaron Jeffery y la actriz Laurence Leboeuf.  A destacar también en su reparto, la aparición estelar de Michael Ironside en el papel de villano; un actor de fama hace años, que participó, por poner dos ejemplos, en la serie V (del 1983) y la famosa Desafío total (del 1990).

Las actuaciones no son de Óscar, pero convencen lo suficiente como para sumergirte en la historia, de forma adecuada (que es lo que puedes pedir de este tipo de propuestas de exiguo presupuesto).
Jean-Philippe Bernier se encarga de poner la música y también la fotografía. Sí, es una combinación inusual y rara, pero cumple con decencia su cometido.
Este proyecto nace en realidad un tiempo atrás de su estreno, con un cortometraje del 2011 llamado T is for Turbo presentado para la antología de terror The ABCes of Death.
Debido a la gran acogida por parte del público, este trío de directores se pusieron manos a la obra para expandir ese caótico universo; y así nació Turbo Kid.
Se suponía que la película estaría ambientada en un desierto, pero debido al tiempo lluvioso durante el rodaje, la "lluvia ácida" se incluyó en la historia. Los estanques y charcos, fueron teñidos de verde para provocar el efecto de contaminación, y les quedó bastante bien.
La cinta tiene además algunos giros inesperados de esos que sorprenden, pero sin llegar a ser abrumadoramente inverosímiles y fuera de toda lógica.
Esta es una película de planteamiento nostálgico (personas de 30 a 50 años, la pueden disfrutar mucho), pero que cuenta con alicientes suficientes como para cautivar también a otros sectores de público.

Nos encontramos ante un batiburrillo plagado de guiños al cine de los ochenta (principalmente, a las producciones de la Cannon), con una buena banda sonora y una violencia gráfica (gratuita en ocasiones), que exagera sobremanera su apartado más gore.
Esta propuesta gustará a un público muy concreto (sobre todo, personas que hayan experimentado el encanto que genera la serie B desvergonzada), pero como os decía antes, es una película que va más allá de su primera apariencia y que no es tan marginal como pudiera parecer.
En otras palabras, Turbo Kid sique siendo recomendable incluso sin el nostálgico universo que busca emular.
Este film podría ser una mezcla entre la saga “Mad Max” y “Los bicivoladores”, y pese a que no acaba de explotar todo su potencial, se ve con agrado y entretiene.
Tubo kid está repleta de clichés intencionados, y unos efectos digitales que no pasarán a la historia (pero que cumplen sobradamente, dentro de su género de serie B).
Sus notas en las webs son de seis (tirando algo para arriba o para abajo, dependiendo del lugar). En la IMDB, por ejemplo  (la base de datos de cine más grande de internet), alcanza el 6'7 (que no está mal).
En conclusión: Estamos ante un producto disfrutable. Un despropósito bizarro, con un humor irreverente que lo hace simpático y atrayente.
Bien podría tratarse de una película para un público mucho más amplio (si no fuera, claro está, por las decapitaciones y los chorros de sangre que hay por todo lados). Pero el despliegue de gore es tan extremo, que inspira más risa que repulsión. La escenificación de la violencia, aunque gráfica, resulta inofensiva por exagerada y cómica.
Y supongo que por esta razón, acaba siendo "solo" no recomendada para menores de 16 años. Por cierto, habrá Turbo kid 2.

¿Habías oído hablar de esta película? ¿Qué te ha parecido?

Agradecimientos:

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