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Crítica de la serie Farscape (sin spoilers)

Farscape es una Space Opera australiana de ciencia ficción, aunque el protagonista principal es el astronauta estadounidense John Crichton (interpretado por Ben Browder). Esta serie empezó su emisión el 1999 y terminó el 2003.
Crichton atraviesa accidentalmente un agujero de gusano que lo transporta hasta un lejano lugar de la galaxia, donde se ve inmerso en conflictos entre planetas, imperios y las convivencia con unos prisioneros fugados que se convierten en sus compañeros.


John Crichton, es un tipo “normal” (bien, es un astronauta; no sé si podemos considerarlo muy corriente), que se encuentra de repente involucrado en un conflicto galáctico en compañía de unos pintorescos alienígenas.
Los protagonistas de la serie, lejos de ser glamurosos, no tienen donde caerse muertos. Son unos pobres diablos con, a menudo, bastante mala suerte.

En Farscape los problemas principales son sobrevivir en un universo hostil, y los tripulantes de la nave suelen  estar siempre mendigando comida y tienen problemas de suministros y víveres constantemente.
Eso los hace más cercanos: te identificas con ellos porque no son personas pudientes ni adineradas, sino tan modestas como solemos serlo la mayoría de nosotros.

Los efectos especiales fueron de los más espectaculares vistos en una televisión hasta ese momento, y como punto curioso, decir que tiran en ocasiones de marionetas.

Además, un aspecto poco explorado y novedoso, es que la nave es está viva (y toma mucho protagonismo en la serie, con tramas y episodios que giran alrededor de su figura).
Curiosamente, a pesar de ser una nave “alienígena”, Moya es un personaje con el que los espectadores pueden simpatizar. Se la interpreta a veces como una gran madre preocupada por sus “niños” (la tripulación), y que se siente responsable de su seguridad.

Farscape ganó dos premios Saturn, pero desgraciadamente, fue cancelada inesperadamente después de 4 temporadas, terminando con un triste continuará (a pesar de ser bastante popular y ser aclamada por la crítica). Se argumentaron problemas presupuestarios.

Los seguidores montaron una campaña masiva con cartas, llamadas por teléfono, mensajes por correo electrónico, anuncios, etc..., esperando presionar para que continuara.
El caso es que 2004 se produjo una miniserie para cerrar las líneas que quedaron abiertas por la cancelación de la serie. La miniserie duró tres horas y se tituló "Farscape: Las guerras pacificadoras", y se trataba una especie de continuación que redondeaba un poco todo el trabajo previamente visto.

Estos dos capítulos trajeron a la mayoría del casting proveniente de la serie, pero esta vez, se nota que hubo más inversión, tanto en efectos especiales  como en maquillaje.

Farscape cuenta con unos personajes absolutamente estereotipados: cada uno juego su papel y rol de forma única, y se puede decir que no hay ninguna redundancia: El chulesco Crichton, la guerrera  Aeryn, el bestial D'Argo, la espiritual Zhaan, la sensual Chiana, el enigmático piloto,  el malísimo Scorpius, etc...
Todos ellos con un perfil muy definido, cuyas habilidades y defectos son tratados por igual a lo largo del programa (lo que abre un interesante espectro psicológico y moral, en cada uno de ellos).
No son perfectos, ni mucho menos. Tampoco son siempre buenos: y están repletos de matices y detalles que los hace complejos y atrayentes.

Una de las claves del éxito de esta  serie (quizá la más importante), es en mi opinión haber sabido presentar unos personajes verdaderamente inolvidables.
“Farscape” es principalmente una serie coral, puesto que en muchos aspectos, todos los personajes tienen la misma importancia. Sin embargo, Crichton, en su calidad de humano de finales del siglo XX, es el nexo de unión de los espectadores con la historia.

El humor, a veces negro, a veces exuberante, es una parte esencial de la serie, pero siempre integrado como parte del drama y la acción, no como un fin en sí mismo; y a menudo articulado a través de las frases de Crichton con sus diálogos con otros personajes alienígenas –que a menudo, dan lugar a hilarantes malentendidos-.

En definitiva, Farscape demostró su capacidad de fascinación atrayendo a una gran legión de leales y activos fans. Supongo que a ellos les debemos los dos episodios extras de hora y media cada uno, que en realidad, parecían más bien películas.

Se la calificó como una serie de ciencia ficción verdaderamente adulta, aunque yo no estoy demasiado de acuerdo con esta observación. A mí, siempre me pareció un producto destinado a jóvenes y adolescentes...

Y tú, ¿Has visto esta serie? ¿Te han entrado ganas de verla?
También puedes decirme qué te pareció si la viste.
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