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Beneficios de retrasar la maternidad y + estudios

Según un estudio de la Brock University de Canadá, la homosexualidad (hablo de la masculina), se origina en el vientre materno y afecta especialmente a los hijos que tienen hermanos mayores (ya que como consecuencia de embarazos anteriores, el útero de la madre desarrolla anticuerpos contra las proteínas masculinas que afectan al embarazo de un nuevo varón).
Así pues, han establecido los factores biológicos como causa determinante de la homosexualidad, muy por encima de las influencias ambientales.
Para llegar a esta conclusión, se analizaron casi 1000 hombres homosexuales y heterosexuales, criados por sus familias biológicas o adoptivas.
Hombres de ciudades como Toronto, Montreal o Vancouver. Y aclaro una vez más: El lesbianismo no ha sido objeto de este estudio.
Esto significa (si seguimos la lógica del razonamiento), que la influencia sobre la tendencia homosexual aumenta cuando la madre ha tenido previamente tres o cuatro hermanos varones de mayor edad.



Mucho se ha hablado de la importancia de ser madre de jovencita, y que las mujeres maduras solo aportan problemas a la hora de traer un hijo al mundo.
Pues bien, ser madre a los 40 tiene beneficios muy positivos (sí, aunque la sociedad se haya empecinado en ocultarlos).
Hasta hace poco, sólo se hablaba de los riesgos de la maternidad tardía. Ahora, se empieza a hablar de beneficios. Hasta la ciencia comienza a señalar los beneficios de ser madre, después de los 40 años.
Según un reciente estudio de Harvard, las mujeres que tienen hijos después de los 40 años viven más años.
A parte de que  a esa edad, una madre está mentalmente más preparada (y lo más importante; suele ser una elección cuando el contexto lo permite y las circunstancias son favorables).
Las madres mayores suelen tener también más recursos económicos, experiencia y estabilidad que las madres más jóvenes.
Pero aparte  de esto deducible, hay unas ventajas realmente asombrosas que nunca se mencionan:
-Los hijos de mujeres mayores de 40 años, tienen una mejor salud física y emocional debido al mejor cuidado y atención que reciben, comparados con los hijos de madres en los 20 años.
-Asociado con lo anterior: los niños de madres mayores, sufren un 22% menos de probabilidades de lesionarse de forma accidental.
-El desarrollo del lenguaje de niños con madres más maduras, es mejor. (Vaya)
-Los conflictos entre padres e hijos, se reducen a mayor edad de la madre.
-En general, los niños nacidos de madres mayores de 40 años son más saludables y más brillantes que los de las mujeres más jóvenes (logrando puntuaciones más altas, en las pruebas de Coeficiente intelectual).
-Y algo realmente tan curioso como importante: Los hijos de madres de más edad, tienen menos probabilidades de sufrir obesidad.
Por si esto no fuera poco: Un estudio basado en datos de 18.000 niños y sus madres en Estados Unidos, vio que en términos generales, los niños nacidos cuando sus madres tenían 24 años de edad o menos, presentan cifras más elevadas de afecciones y menor  esperanza de vida.
El estudio señala que, cuanto más joven sea la madre al nacer el niño, más patologías presenta su hijo en su edad adulta.

Hasta hace poco, lo que centraba la atención era la seguridad de la madre y del feto a lo largo del embarazo y el parto, ya que, efectivamente (sí, no lo vamos a negar), la edad materna es un factor de riesgo para abortos, partos prematuros, malformaciones y anomalías cromosómicas.
Sin embargo (y esto es clave), ahora que el seguimiento de los embarazos es muy estricto, y la ciencia permite detectar anomalías fetales o problemas desde épocas muy precoces del embarazo (o incluso antes del mismo), la mentalidad empieza a cambiar, y el porcentaje de madres añosas sigue aumentando.
A modo orientativo, en España la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, recomienda limitar la maternidad partir de los 50 años.
Actualmente se dan casos de embarazos a los 50 (incluso, a los 60). Y por si os lo estáis preguntando: Sí, una mujer puede quedar embarazada incluso después de la menopausia. ¿Cómo? Fácil: Usando óvulos de donante –o un alijo congelado de sus propios óvulos–, para poder concebir.
La ciencia ya permite estas cosas, y empiezan a ser bastante normales...

Bien. ¿Y si no puedes (o simplemente no quieres), tener hijos?
El caso es que en la actualidad, las mujeres solteras son estigmatizadas según un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos.
En los entornos sociales de las mujeres solteras, se suele presionar a éstas tratando de encaminarlas hacia la maternidad.
A pesar de esto, los hogares unipersonales de mujeres siguen aumentando (y los de varones, también).
La preocupación por la soltería propia, es mayor entre los 25 y los 35 años (siendo las jóvenes obligadas a menudo a justificar su soltería ante los demás).
Pero después, dicha preocupación se va desapareciendo en las mujeres, y las de más de 35 años tienden a sentirse más complacidas con su estado civil, y no expresan tanta insatisfacción como las mujeres más jóvenes.

El aspecto idílico de la paternidad y maternidad podría ser sólo una ilusión, ya que diversos estudios han demostrado que no existe una relación directa entre el hecho de tener hijos y el de ser felices.
En realidad, hasta parece ser todo lo contrario:
Se ve que los padres y madres, presentan niveles significativamente más bajos de felicidad que los adultos sin hijos, ya que el tener descendencia tiene un coste para la dicha de los padres, para su tranquilidad marital y para su satisfacción personal.
En efecto: La paternidad o la maternidad no aportan felicidad, señalan estudios realizados en los últimos años que, en parte, vienen a desmontar el “mito” de que los hijos vienen a colmar de felicidad a una  pareja.
Utilizando datos de Europa y América, incluso diversos especialistas han encontrado evidencias de que los padres son menos felices, tienen niveles más bajos de satisfacción vital, menos satisfacción marital, y menos bienestar mental en comparación con los no-padres.
La creencia de que los hijos nos harán felices, se forma a partir de concentrarse solamente en las cosas buenas, y dejar de lado las malas.
Esto ocurre, principalmente, porque se cree que experiencias como la primera sonrisa de un hijo o que éste hable, nos colmarán de dicha. Y así es, pero esta felicidad dura poco tiempo.
Nadie piensa (o no se cuenta), que el día a día estará lleno de otro tipo de exigencias, como tener que resolver problemas, muchos gastos, cocinar, lavar la ropa, etc.
Además, cuando planeamos tener un bebé, solemos pensar en bebés sanos, guapos, que se portan bien, etc, pero luego, las cosas no son tan idílicas como las pintan.

¿Y qué papel juegan los padres (varones), en todo esto?
Es común pensar que los hombres son fértiles toda su vida, y que solo las mujeres tienen un reloj biológico en contra, si quieren ser madres.
Pero contrariamente a la creencia popular, siento decir que también existe un reloj en los hombres, que influye en el material genético que transmiten a sus hijos.
La edad en la que el esperma del  varón empieza a  deteriorarse, es a partir de los 40 años (sobre todo, a partir de los 50).
Y el riesgo de aborto espontáneo de la madre, también aumenta con la edad del padre. Diversos investigadores han coincidido en señalar, por tanto, que las alteraciones genéticas derivadas de la edad avanzada del padre, pueden ser mucho más frecuentes e importantes de lo que se creía.
Todo esto, os lo digo un poco para romper el mito de que una madre debe ser bien jovencita, mientras que la edad del padre poco importa, pues su esperma siempre es sano y viable.

¿Qué opinas? ¿Tendrás hijos? ¿Ya los tienes? ¿Y qué tal?
¿Es fracasar no tener nunca hijos?

Fuentes:

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