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    Post Robert Boyczuk: Nexus, Ascensión

    Se me ha ocurrido que para que se pueda pasar fácil a PDF cuando esté terminado (sin problemas de acentos y caracteres raros), lo estoy traduciendo en formato HTML.

    *** TRADUCIDO EL CAP 37"******
    Nexus, Ascensión .
    *****************************
    0.Robert Boyczuk: "Nexus"
    Bajo licencia Creative Commons Attribution-
    NonCommercial-ShareAlike License.

    Traducción Casera: Sirius
    ************************************

    PRÓLOGO: Los Gemelos.

    La nave se dirigía hacia su infernal perihelio.

    Sobre su estrecho puesto de vuelo giraba el simulacro de un sistema binario: dos enanas blancas atrapadas en un vicioso abrazo gravitatorio de periodo combinado de dos minutos y veinticinco segundos. Una interminable y futil persecución.

    Su luminosidad había sido alterada para hacerla más soportable. Incluso así, la pantalla emitía sombras dobles por la cabina, una confusión de líneas y formas sólidas que cortaban los muros y el panel como cuchillas giratorias.

    "Demasiado tarde.", pensó desde los confines de su extrecha cápsula. "Demasiado tarde para cambiar nada."

    Un indicador verde brillante surgió en el borde de la pantalla: su nave. Luego, antes de que pudiera tomar nuevo aliento, siete indicadores rojos más, como invitados a su velatorio: drones.

    Su nave no tenía armamento.

    Era una nave de azote gravitatorio fuertemente blindada. Estaba protegida contra las altas temperaturas y las fuerzas de marea de las estrellas que rodeaba, no contra misiles. Los drones también tenían armas de partículas pero eran inútiles, el viento de la tobera de su nave terminaría consumiendo cualquier cosa que le dispararan, excepto los misiles...

    Si pudiera fijarse dentro del pozo gravitatorio antes de que uno de ellos detonara, podría sobrecargar su motor de cola de fusión de plasma y desaparecer de la existencia: al menos, por cuanto a sus perseguidores se refería.

    Una maniobra de un milisegundo de energía en el perihelio y podría volar fuera del sistema a doble velocidad de la actual.

    Dos de los indicadores rojos más alejados cambiaron a naranja secuencialmente. Sus misiles eran inútiles fuera de alcance. Incluso si detonaban ahora, sus olas expansivas de radiación serían rechazadas por los furiosos vientos solares que desviaba el poderoso escudo de su nave.

    Otro indicador se volvió naranja. Quedaban cuatro drones. Un extremo de su boca configuró la forma de una torcida sonrisa. Pero la sonrisa colapsó casi de inmediato bajo el peso de un irritante recuerdo: el rostro del tipo que le había traicionado.

    Años de meticulosa planificación habían sido descifrados por un único hombre frágil. Un hombre que había sido escogido tanto por su perspicacia politica como por su arrogante ambición.

    Él había creído que tal hombre sería fuerte, no débil, pero se había equivocado. Ese hombre aún estaba muriendo. Una dolorosa muerte que continuaba durante días, quizá semanas. Aunque era muy poco consuelo.

    Otro indicador cambió.

    La temperatura de la cabina había aumentado rápidamente en los últimos minutos. El sudor le empapaba. Su cuerpo había sido mejorado en toda forma concebible, aún así, había límites a lo que incluso él podía soportar. Pronto tendría que sellar su cápsula, solicitar que agentes de protección envolvieran su cuerpo y desconectaran sus procesos metabólicos, aislándole. Observó la pantalla, reacio a rendirse justo ahora al sueño de estasis. Tan pronto como estuviera fuera de alcance del último drón ..

    "¿Dónde irás?"

    Las palabras acudieron solas a su mente, un borde biselado de vidrio sobre el que se contemplaba a sí mismo. Tomó aliento y luchó para bloquear los pensamientos de aquel intruso.

    "No esperes sobrevivir. Esta vez no, malvado. ¿Qué esperas conseguir?"

    Cerró los ojos con fuerza, concentrado en apagar las palabras del otro.

    "Por favor."

    Un abrupto cambio de tono, un susurro, una triste nimia presencia en la parte de atrás de su mente.

    "No me abandones."

    Sorprendido ante ésto, cedió, un ablandamiento inconsciente. Algo explotó en su craneo como si una carga diminuta hubiese sido detonada en su médula. Gritó agarrándose la cabeza.

    "Ves."

    Las palabras tiraban de las sábanas de su dolor.

    "Aún puedo hacerte daño."

    Mareado y con náuseas, se sujetó a los lados de su cápsula. Sintió una ola creciente de ira tomar fuerza, llegar arrollando hacia él.

    Golpeó.

    Él jadeó bajo su aplastante peso pero no fue tan fuerte como la primera y ahora estaba preparado. Se quebró contra su voluntad como el mar contra un sólido rompeolas y retrocedió rápidamente.

    Se secó el sudor en sus ojos y comprobó la pantalla. Un solitario indicador rojo permanecía encendido y, luego, se volvió naranja.

    "Demasiado tarde.", respondió el intruso, triunfante.

    Un aullido de ultraje llenó su mente.

    La temperatura de la cabina seguía aumentando. La inductancia magnética danzaba por el casco mientras su nave recitaba una letanía de distancias, aumentos de temperatura y descensos en las medidas de integridad estructural.

    Solicitó que la compuerta de su cápsula se sellara. Una prominencia se elevó desde la cromosfera solar y desajustó temporalmente sus instrumentos.

    La pantalla se deformó. Luego se actualizó con un nuevo punto rojo ante él.

    "Otra nave."

    Había estado oculta con los motores apagados. Su nave pasaría al lado a gran velocidad en pocos segundos pero, durante los siguientes latidos de corazón, estaría expuesta a sus armas. Maldijo en alto y el sonido de su voz sonó extraño dentro de la cápsula.

    "No puedo dejarte escapar."

    Esta vez, el otro era casi apologético.

    "Eres demasiado peligroso."

    Su nave tembló, se zarandeó violentamente como si hubiera sido golpeada por una tremenda turbulencia y él chocó contra la compuerta transparente de su cápsula. Cayó aturdido sobre la válvula. La nave saltó de nuevo. A través de una niebla, vió el escudo del bastión de popa vaporizándose en una densa nube. El humo se retorció insanamente y le dejó atrás, corriendo hacia el vacío. Vagamente, se percató de que su nave entonaba advertencias, apagaba un motor dañado y eyectaba al espacio la fuga de masa de reacción deuterio-helio 3.

    Su cabeza le daba vueltas y le pitaban los oídos. Sus mejillas le quemaban como si hubieran sido salpicadas con ácido.

    Con sabor a sangre en la boca, sintió los bordes afilados de pequeños fragmentos de dientes nadando en su saliva. La oscuridad le rodeó succionando su consciencia, tratando de derribarlo. Luchó contra ello. Llevando una mano a la cara, presionó la palma contra su mandíbula hecha pedazos. Gritó de agonía y los brillantes rayos de dolor ahuyentaron la oscuridad.

    Estaba sellado dentro de la cápsula. Una mancha de sangre destacaba en la parte interior de la compuerta. La cabina estaba a oscuras, la pantalla había desaparecido y la mayoría de instrumentos estaba off-line. Escombros vagaban sin concierto en el vacío, rebotando en las paredes y en la cápsula con monótonos roces y golpes huecos. A través de la rotura irregular del casco podía ver las estrellas.

    La nave pareció flaquear. Dos motores estaban apagados, el tercero estaba parcialmente operativo. Su campo magnético fluctuaba intermitentemente. Un continuo flujo de figuras detallaban el inminente colapso del campo. El monitor volvió a la vida. Increíblemente, habían dejado atrás el indicador rojo pero aún a buen alcance de sus armas.

    El último motor se interrumpió de golpe y, con él, la cola protectora de escape. Respiró hondo, esperando el golpe final, el que transformaría a la nave y a él en una nube expansiva de escombros radioactivos.
    Pero no pasó nada.

    -"¿Qué ocurre?", preguntó a la nave con urgencia. "¿Porqué el drón no ha disparado?"

    -"Cuando eyecté la masa de reacción,", respondió la nave, "apunté a la otra nave."

    "Estás vivo." La otra voz mostraba asombro.

    Por un momento, él se sintió abrumado también. Luego, la desesperación suplantó el alivio.

    "Vivo, muerto. No hay diferencia."

    Antes, confiaba en alcanzar esas simpatías a su causa, pero ahora le habían impulsado fuera de curso. La inyección dentro del pozo gravitatorio se había alterado irrevocablemente. Sus motores estaban seriamente dañados, quizá más allá de toda capacidad de auto-reparación posible. Aunque pudiera escapar, sería su propia muerte entre las extrañas y distantes estrellas. La cápsula de estasis sería su féretro.

    "No importa.", dijo el otro, comprendiendo también.

    "No.", replicó él, "No importa."

    Una breve pausa, luego, una palabra:

    "Adios"

    "Adios, hermano."

    El silencio, tan amplio cono los millones de kilómetros que los separaban, se extendió. La otra presencia desapareció. Su nave caía sin objetivo hacia el pozo gravitatorio.

    Brevemente, consideró pedirle a la nave que rompiera el sello de la cápsula para que el vacío entrara y terminase el trabajo. Pero sólo fue un lapsus momentáneo. Aún estaba vivo. De alguna forma, sobreviviría. Ordenó que se iniciara el proceso de bioestasis.

    Una bruma gris inundó la cápsula y le envolvió. Diminutas máquinas moleculares volaron en enjambres hasta sus pulmones y riego sanguíneo, extendiéndose por su cuerpo, difundiéndose dentro de sus células, uniéndose a proteínas y otras moléculas reactivas. La maquinaria de su cuerpo se ralentizó. Un calor sedante recorrió sus extremidades, llenó su pecho, refrenó su corazón. Su rabia remitió. La paz, cálida como los balsámicos mares ecuatoriales en los que él y su hermano gemelo habían jugado de niños, le cubrió. Le hormiguearon las extremidades, el dolor de su mandíbula se desvaneció.

    Tratar de clasificar la información de la nave se hizo cada vez más difícil y, finalmente, imposible.
    Lo ignoró. Un líquido ámbar se elevó y le cubrió. Los crio-preservadores se reunieron en torno a las moléculas de sus células cuando comenzó la vitrificación. Sus pensamientos, ya torpes, se embarraron y desconectaron. No llegó a comprender cuando la nave anunció que habían pasado el perihelio. Una serie de imágenes sin relación y fragmentos de recuerdos reptaron por su mente cuando las neuronas funcionaron una última vez.

    Luego, para él, el tiempo se paró por completo.

    * * * * *
    Última edición por Artifacs; 29-Jul-2018 a las 14:54 Razón: Nuevo Capítulo Traducido
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    Post Robert Boyczuk: Nexus, Informe

    1.Robert Boyczuk: "Nexus"
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    Traducción Casera: Sirius
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    1398 Años Después.

    INFORME


    Transmisión Especial para Bendl Mi-Fenoillet, Comité de Conjetura Nexus, Tercer Ayudante Senior, Representante del Concilio de los Sistemas Superiores, Locutor-Nota del mundo Nalitman, etc.
    ------
    Re: Material Histórico sobre la Conjetura de Bh'Haret; Asuntos relacionados sobre el Posicionamiento de Bh'Haret en el Programa de Ascensión de la Poliarquía de Nexus; Preocupacion Perteneciente a los Efectos sobre los Sistemas Locales.
    ------

    Localizado en el talón del Cúmulo de la Pierna Derecha, veintiún punto uno-dos años luz de Los Gemelos, Bh'Haret es uno de los mundos germinados más distantes, muy próximo a otros veintetrés sistemas planetarios, catorce de los cuales no son afiliados. De los catorce, siete han alcanzado el umbral tecnológico pero sin comprometerse aún al Programa de Ascensión de Poliarquía; debido en parte a la influencia de Bh'Haret.

    Como mundo rico en recursos, Bh'Haret tiene extensas zonas de tierra arable y enornes reservas de petróleo y metales comunes.

    1. Sólo el 0.031 % de la superficie está en uso actualmente. Politicamente, el planeta se divide en cuarenta y una ciudades estado que gobiernan las regiones circundantes. Un Congreso Superior con un representante de cada ciudad estado supervisa los intereses del planeta y las colonias. La población se estima en cerca de cien millones y crece rápidamente. Los incentivos del Gobierno han ayudado a mantener las tasas de nacimientos tan altas como hasta el cinco por ciento en varios protectorados. Pocas regiones han experimentado declive poblacional en los últimos veinte años locales.

    2. Poca atención se ha prestado a este mundo a causa de su clasificación previa bajo la veintena percentil del Nivel II y su, relativamente, pequeña población. El umbral se estimó en menos de quinientos años.

    Ésto fue, claramente, un error de cálculo.

    Nuestra Instrumentadora allí informa sobre una desconcertante mixtura de pilares culturales y tecnológicos cuya varianza estadística cae fuera de los límites aceptables establecidos por el Programa de Ascensión. A continuación, se detallan extractos de sus transmisiones:

    "Recorriendo cualquier calle, una encuentra edificios recientes construídos a partir de toscos materiales casi pre-tecnológicos. Piedra y mortero son los más comunes. Restos de lámparas de aceite jalonan los bulevares aunque son lámparas de arco las que, en realidad, iluminan las zonas de tránsito. No es raro ver que alguna calle empedrada se ha excavado para enterrar cable de fibra óptica. El trabajo en la infrastructura se ha vuelto tan común que ha calado en lo más hondo de la consciencia de los habitantes. Los tranvías públicos, gobernados por IAs, se re-encaminan rutinariamente para sortear los grupos de construcción que portan picos y palas..."

    "Se han construído algunas manufactorías orbitales. Las colonias se han instalado en Ladodiurno y Noche, los dos mundos fríos del sistema. Misiones habituales se envían hacia los límites más exteriores del sistema y ya se han completado dos docenas de misiones interestelares tripuladas en mundos próximos. Los requisitos de las técnicas de suspension para estas misiones ya se han desarrollado o adquirido. Ha habido visitas de representantes de otros mundos no afiliados y parte del ímpetu por el crecimiento ha sido espoleado sin duda por el trueque de tecnologías..."

    "Lo más perturbador, sin embargo, es que los sistemas activadores de antimateria para los motores De-He-3 que se están probando ahora, se espera que alcancen impulsos específicos en millonésimas de segundo. Es decir, ¡más del 10% de c!
    Cuando se aplica al Modelo de Ascensión Estándar, este desarrollo, dada la base tecnológica actual de Bh'Haret, es tan improbable como puede ser la probabilidad desvaneciente..."

    "La población general ha celebrado estos rápidos avances sin la duda típica propia de los mundos en desarrollo. Las nuevas tecnologías se incorporan en el día a día con una aceptación de hecho sorprendente. Hay escasa evidencia de levantamientos sociales y separaciones que una esperaría para ralentizar el proceso de desarrollo tecnológico..."

    "Hay un fuerte sentimiento de anti-afiliación en Bh'Haret. Aunque el gobierno no ha condenado abiertamente la Poliarquía de Nexus, ha utilizado hábilmente la prensa para dar color a la percepción pública. Nexus no sólo se ha retratado como un vehículo para diseminar nuevas tecnologías de modo controlado e impositivo, sino también como una organización diseñada para suprimir los avances tecnológicos, racionar con información mínima a sus miembros y atesorar lo mejor para sí misma. Rumores persistentes traen a colación la cuestión sobre la capacidad de los Oradores para comunicarse a través de distancias interestelares, sugiriendo que han fingido sus poderes mediante una elaborada conspiración diseñada a proteger el control que la Poliarquía mantiene sobre los mundos afiliados."

    "La afiliación se considera ahora el equivalente a una rendición de las libertades individuales. No se ha organizado ningún referendum pero, de haber uno, su resultado no sería cuestionable. La coacción por nuestra parte, real o supuesta, tendría ciertamente resultados casi desastrosos. De hecho, si las autoridades descubrieran que mis actividades son propias de una Instrumentadora de Nexus, creo que usarían esta información para incitar aún más el sentimiento público contra la Poliarquía y desacreditar al Programa de Ascensión..."

    "Claramente, éstas son todas las señales de una cultura inmadura que atraviesa un ascenso tecnológico peligroso fuera de control. En mi opinión, Bh'Haret está en la cüspide de cambios drámaticos futuros para los que los Modelos de Ascensión tienen poca utilidad. Sería una locura no tratar este mundo como un caso especial. No puedo recomendar más enérgicamente que Instrumentadores adicionales y un Orador sean enviados inmediatamente para monitorizar la situación..."

    Sería una locura, dice la Instrumentadora. Fuertes palabras, pero con las que debo estar de acuerdo. Ya podemos haber sido testigos de la recalcitrancia de Bh'Haret: Ohan, a medio año luz de distancia de Bh'Haret, se había programado para incorporarse en tres años luz locales. Un Orador estuvo de camino. Ahora, sin embargo, Ohan ha solicitado un aplazamiento indefinido. Aunque no lo han manifestado, estoy convencido de que no desean cortar vínculos comerciales con Bh'Haret y los otros siete mundos no afiliados en un radio de 1.3 años luz, como se requiere tras la incorporación a la Poliarquía. Creo firmemente que los administradores de Bh'Haret han convencido a sus contrapartes de Ohan de que la obtención de tecnología ocurrirá más rápido mediante el comercio con mundos no afiliados que con el Programa de Ascensión de Nexus. Si es así, constituye una gran contrariedad. Si Ohan hubiese sido incorporado, Bh'Haret habría sido aislado un poco más. En su lugar, ahora nos encontramos con una situación extremedamente delicada en Ohan. Los otros mundos locales no afiliados esperan para ver el resultado de las vacilaciones de Ohan. Debido a las distancias en juego, os insto a que actuéis expeditivamente. La Instrumentadora actual instalada en Bh'Haret no es una Oradora: sus comunicaciones, por consiguiente, se retrasan dos años porque el orador más próximo está en Doelavin, 2.1 años luz de distancia. Un retraso inaceptable en esta situación. El ritmo de cambio en Bh'Haret demanda, como nuestra Instrumentadora actual ha sugerido, la presencia de un Orador.
    Humildimente Vuestro.
    H. R. Ptiga, Administador Local de Ascensión, Cúmulo de la Pierna Derecha.

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    105 Años Después

    PARTE I - Hogar

    "¡Te necesito!"

    El sudor era una película sobre el cuerpo desnudo de Liis. El aire helado sopló por ella y se estremeció, acurrucándose más firmemente. Tenía la boca pastosa y no sentía los labios. Un pequeño y agudo lamento sonó en la distancia, ululando en melancólicos ciclos.

    Dedos cálidos se cerraron sobre el hombro de Liss y la zarandearon con insistencia.

    - "¡Levántate!"

    ("Déjame en paz"), pensó ella envolviéndose en una bola fetal.

    El ululeo continuaba impertubable y le dificultaba pensar. El lamento se elevó y cayó. Liss dió un respingo. La bocina de alarma. Abrió los ojos. Sintió el principio de náusea y vértigo que acompañaba la resurrección de la bio-estasis. Bandas brillantes de luz la mareaban, reflejadas en el interior plateado de su cápsula. Una figura borrosa se erigió sobre ella.

    -"Venga.", gritó una voz por encima de la alarma. "¡Sal de ahí!"

    La voz de Sav. Liis parpadeó rapidamente y su visión se aclaró. Yacía de lado, mirando la estrecha cabina circular. La puerta de su cápsula de estasis estaba retraída contra la pared sobre su cabeza. Todo resto de nitrógeno líquido se había desvanecido. Sav, un hombrecillo moreno recogió la mano del hombro y dió un nervioso y rápido paso atrás. Su rostro, normalmente de facciones suaves, estaba quebrado en una mueca. Sobre su mejilla derecha tenía la cicatriz de servicio blanco, una larga línea irregular que recorría su mandíbula y terminaba en una estrella de seis puntas. Como la mayoría de oficiales, se había quitado todas excepto su más reciente graduación. Liis, por otro lado, las había mantenido todas, incluídas los bucles elaborados y colores llamativos en su mejilla derecha donde se ponían los rangos inferiores. El estilo de los primeros databa de un centenar de años antes de que Sav naciera. Le otorgaban una apariencia feroz que intimidaba a la mayoría de la gente y servía como recordatorio de que, en momentos difíciles, ella había participado en misiones interestelares durante más tiempo que nadie, Sav incluído.

    Él se quedó embobado mirándola y las comisuras de sus labios se apretaron.

    ("El maldito Sav.")

    Él sólo había participado en la mitad de misiones de larga duración de Liis, pero, aún así, saltaba del estasis como si acabase de tener una refrescante siesta. Para ella nunca se hacía más fácil y, ahora, la estaba sacando a rastras de esa forma antes de que estuviera preparada... debería dejar que ella volviese gradualmente, durante el curso de varias horas.

    -"Tenemos un...problema, Liis."

    Liis se tragó su náusa y agarró el borde de su litera. Trató de impulsarse hasta una posición sentada pero cayó hacia atrás sobre la estera, exhausta.

    - "¡Ayúdame a levantarme," intentó decir, pero entre sus labios de pergamino salió un único graznido.

    El esfuerzo revolvió su estómago en un nudo. Sus ojos se humedecieron.

    -¡Espera! Los tubos."

    Liis dejó su cuerpo inerte mientras Sav desconectaba los extremos de los serpenteantes tubos de los catéteres.

    Media docena de preguntas resonaban en la cabeza de la Liis pero su garganta estaba demasiado seca y la bocina era demasiado ruidosa para que ella pudiese hacerse oir. La boca de una botella de plástico la obligó a que separara los labios. Un líquido tibio se escurría de la botella hacia su boca. Beber era como frotar papel de lija en su graganta. Tosió, escupió la mayoría del líquido junto con un hilo correoso de flema pero pareció que había lubricado su garganta. Consiguió tragar el siguiente sorbo. Entre jadeos, Liis dió mayores tragos a la botella. Un calor confortable se extendió por su pecbo y extremidades. Su piel comenzó a tiritar.

    -¡Es suficiente!"

    Sav cerró la botella y la dejó caer en un gran bolsillo de su mono. Se inclinó y levantó a Liis para que sus piernas colgarab sobre el borde de la litera.

    Liis se dobló hacia adelante y trató de que su cabeza dejara de darle vueltas pero algo la sujetaba por la nuca.

    -¡Espera!"

    Unos dedos trabajaban por su nuca desatando guías. Liis sintió que Sav separaba los parches de su cabeza y cepillaba los copos secos de gel conductor de su cuello.

    -"Ya está."

    -"Gracias.", conseguió responder Liis esta vez. Su voz aún era ronca, probablemente inaudible en aquel jaleo, pero Sav pareció comprender de todos modos pues asintió sonriente.

    Aunque la náusea de Liis había pasado, sobrevolaba cerca como amenazantes nubes de tormenta. Su propio peso la presionaba, le hacía sentir que los músculos se combaban desde los huesos.

    ("Gravedad."), pensó estúpidamente. ("Aún estamos decelerando')

    Pero no deberían haberla despertado hasta que Ea tomara la órbita de Bh'Haret, con la nave de nuevo a Cero-G. Miró a Sav.

    -¿Qu...qué...ha pasado?" Sus palabras desaparecieron en el ruído.

    Sav se inclinó hacia ella con su oreja delante de sus labios.

    -¿Estamos...fuera de rumbo?"

    Sav se echó hacia atrás y negó con la cabeza. Se giró para hablarle al oído.

    -"No. No exactamente. Estamos en casa. O casi. A falta de poco más de un día."

    ("Está asustado."), notó Liis, ("Pero, ¿porqué?").

    -"No hay nada..." Sav de detuvo abruptamente. "Los otros," dijo crípticamente. "Será mejor que lo veas por tí misma."

    En la cabina había otras tres cápsulas idénticas a la suya. Una para Sav y dos para sus pasajeros. La más cercana todavía estaba sellada, con la bomba resoplando mientras irrigaba el nitrógeno líquido al contenedor bajo la cabierta. Otra ya había sido drenada y tras su puerta transparente pudo ver una figura moverse agitadamente, como una lombriz entrando en la tierra negra.

    -"Vamos a ponerte de pie antes de que nuestra carga se despierte."

    Sav rodeó con el brazo los hombros de Liis y la sujetó hacia adelante hasta que las suelas de sus pies pisaron las frías planchas de la cubierta.

    -¿Todo bien?"

    Liis asintió y juntos se alejaron de la cápsula. La sala empezó a dar vueltas, sus piernas se agarrotaron y dudaron tropezando con Sav. Éste se dobló bajo el peso de la mujer de mayor altura. Sav se las arregló para sujetarla bajo sus brazos.

    -"Vamos a hacerlo despacio.", oyó Liis mientras la sala giraba. "Primero la ropa."

    Atravesaron la cabina hasta las taquillas. Liis movía sus piernas de una forma que esperaba fuese útil. Sav cortó la alarma pero a Liis aún le pitaban los oídos y un dolor monótono parecía haberse instalado permanentemente en su nuca.

    Con la ayuda de Sav consiguió ponerse un mono y, a pesar de los nudos en sus músculos, subió la escalera hacia el puente. Ahora estaba de pie junto al diván del navegador en el puente de la Ea, agarrada a la red de tiras de cuero que iban de suelo a techo tras ella. El puesto de vuelo estaba oscuro y una proyección tridimensional llenaba el pequeño espacio circular. Sobrevolando el panel de comunicación estaba su hogar, Bh'Haret.

    -"¿Status?" preguntó Sav a la pantalla.

    -"Todavía es imposible establecer contacto." respondió la Ea en tono impersonal. "No hay respuesta en ninguna de las frecuencias especificadas. ¿Continúo escaneando?"

    -"Sí."

    * * * * *
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    PARTE I - Hogar (Continuación...)

    El planeta era una bola de colores impactantes: azules saturados para sus mares y océanos, largas franjas marrón oscuro y esmeralda marcaban sus contimentes y bosques. Abrazando el mundo entero estaban las nubes blanco brillante. En muchas zonas, donde se quebraba la cobertura nebular, incontables manchas negras inundaban la tierra con imperfecciones. Por la parte inferior de la pantalla, dos palabras en docenas de lenguajes; algunos familiares para Liis, circundaban la sala contínuamente. Todas, sabía ella, rezaban el mismo mensaje:

    "...plaga peligrosa plaga peligrosa plaga peligrosa..."

    Sav se agitó nervisoso y se aclaró la garganta.

    - "Ya lo oíste. Pedí que la Ea comunicara en todas las frecuencias estándar. No hay respuesta. Nada salvo esta advertencia."

    Una docena de puntitos de luz brillante cercaban el planeta. Sav señaló el que acababa de aparecer en el borde superior del mundo.

    "Alguien a puesto una red de gritadores para emitir este mensaje una y otra vez..."

    Liis observaba atónita sin decir nada.

    -"Las balizas de navegación han desaparecido. He instruído a los operadores de comunicación que hagan ciclos por todas las diferentes frecuencias enviando llamadas de emergencia pero aún no he recibido respuesta."

    "...plaga peligrosa plaga peligrosa plaga peligrosa..."

    ("¿Qué se supone que debo sentir?"), se preguntó Liis.

    -"Si queda alguien en las colonias orbitales o mineras, no están transmitiendo.", estaba diciendo Sav. "Incluso si hay algo ahí fuera, no hay esperanza de captar nada con esos gritadores interfiriendo todos los canales."

    "...plaga peligrosa plaga peligrosa plaga peligrosa..."

    - "No recibo lecturas de nada allí abajo en ninguna longitud de onda. No hay picos de CEM de las redes de energía ni puntos calientes infrarrojos donde se supone que hay ciudades. Nada salvo lo que se esperaría de... un mundo deshabitado. Creo que... Quiero decir que parece como si..."

    -"Bh'Haret esté muerto."

    -"Sí."

    El planeta giraba en silencio con apariencia serena.

    Liis observó su hogar. Al hogar que había dejado siglos atrás para trabajar en los prolongados viajes. Una lectuta indicaba una distancia de cincuenta mil kilómetros. La imagen era tan nítida que sintió que podía alargar la mano y tocar el planeta. Extendió el brazo.

    "...plaga peligrosa plaga peligrosa plaga peligrosa..."

    Sav sujetó la muñeca de Liis y le bajó el brazo.

    -"Liis, no creo que quede nadie vivo."

    Todo se había ido para siempre. Liis no estaba segura de si quería reir o llorar.

    -"Baja de las nubes." Sav apretó su agarre. "¡Te necesito aquí!"

    Liis miró al redondo hombrecillo, a su expresión ahogada. Sintió sus huesos crujir bajo la creciente presión de su presa. Liis se liberó de la mano de Sav.

    - "Estoy..estoy bien," dijo ella pensando:"No, no lo estoy." Se frotó la muñeca incoscientemente.

    Sav la observaba y ella supo que la estaba evaluando, esperando a ver si ella perdía la cabeza. Liis se estiró en todo su peso, una cabeza nás alta que Sav.

    - "¿Y ahora qué?"

    - "No lo sé." Sav apagó la pantalla.

    La imagen desapareció y las luces inundaron la cabina. Se miraron uno al otro, parpadeando ante el repentino brillo.

    Para Liis, aquello parecía irreal. De pie a escasos centímetros de un hombre que apenas conocía, hablando tranquilamente sobre la muerte de su mundo. Durante un momento, se permitió creer que estaba soñando.

    -"Ésto es real." Fue como si Sav hubiese leído sus pensamientos. "Ha ocurrido. Tienes que aceptarlo."

    Liis asintió de nuevo. Intentaba pensar pero sus ideas eran desesperadamente confusas, girando en una docena de direcciones diferentes. Necesitaba hacer algo, ponerse en movimiento. Dió la vuelta y regresó caminando hacia la escalera. Sin mirar atrás, dijo:

    - "Traigamos al resto."

    ('Inadaptados y solitarios.")

    Ésos eran la clase que atraían los prolongados viajes. Algunos aseguraban que era por la aventura, otros clamaban que era por la paga pero la mayoría, tanto si lo admitían o no, intentaba escapar del desastre de sus chapuceras vidas. ¿Y qué mejor modo de hacerlo?, años encerrados en la estasis mientras tus amigos, si es que hay alguno, y tu familia, si no te han repudiado, desaparecían en la corriente del tiempo. Mientras tus procesos biológicos estaban congelados y acelerabas lejos de un mundo que no verías en años, un mundo que verías sólo a través de la gruesa ventana de vidrio del Lázaro, la estación orbital de cuarentena, antes de regresar a las crio-camas para el largo viaje al hogar. Para cuando llegara ese momento, ya estarías consciente y fuera del estasis desde quizá unos quince días.

    Pero cuando regresaras, con aquellas pocas semanas de vejez subjetiva, todos los demás habrían vivido décadas de tiempos difíciles. Dos o tres viajes prolongados y tu pasado sería completamente erradicado.

    ("La solución perfecta.")

    A Liis no le dolieron prendas ser un miembro charter de tal misantrópico club. Una relación desastrosa con el hombre que amaba pero que rechazaba amarla a su vez y que dió paso a un medio intento de suicidio, la había llevado al registro a la edad de veinticinco. Una de las primeras y las más jóvenes para la tripulación de viajes prolongados. En aquella época, el vacío del espacio parecía un bálsamo tranquilizador.

    Solo mucho después de que él muriera; mucho después de que todos los que ella conocía hubiesen muerto y ella anotara tres meros años a su cuenta mientras el mundo hacía muescas de ciento siete años; se plantó frente a su tumba, observando su ajada lápida y se dió cuenta de que no había dejado el pasado atrás sino que aún lo cargaba con ella. Él que había escapado era él.

    Firmó por mas viajes prolongados, saltando constantemente hacia el futuro. ¿Qué otra cosa había para hacer? Ciertamente, no le quedaba mada que la anclara al presente...

    Hasta aquél último viaje a Arcolet.

    Las emociones que habían permanecido dormidas, que erróneamente asumía que se habían marchitado y muerto, la habían cogido por sorpresa. Bobamente, se había permitido desarrollar sentimientos por su carga: Josua. Un enviado en su primer puesto en mitad de sus treinta. Extraodinariamente joven para un diplomático y ni su apariencia ayudó en el asunto: tenía una cara suave sin líneas, casi inocente para su casta. Hasta su marca diplomática, un estilizado pajarillo en su mejilla derecha, sólo acentuaba la impresión de candidez.

    (Fue una infatuación,"), se dijo Liis a sí misma, ("nada más".)

    Pero cuando le sonreía, ella se ruborizaba. Y cuando rozaba su brazo por accidente, su corazón martilleaba en su pecho como si fuera a salir de su jaula frágil de carne y hueso...

    Fue una tontería. Él era un diplomático, ella una viajera. Vivían vidas diferentes, visitaban mundos diferentes.

    Aún así, él le sonreía y, aunque no lo podía decir con certeza debido a que sus habilidades sociales se habían atrofiado con los años, sus sonrisas le parecían reflejar las suyas, indicios de algo más que una simple intención educada. Pero en los escuetos camarotes de una nave de salto donde no se hace ninguna previsión para la intimidad, había poca opción de llegar más lejos que el simple flirteo.

    Liis prometió que tras su regreso a Bh'Haret, le buscaría. Le invitaría a cenar. Le diría lo que sentía y, quizá, se daría a sí misma una razón para dejar su atolondrada carrera hacia el futuro.

    Pero el unierso la había cegado de nuevo.

    En vez de sentarse a la mesa de un íntimo restaurante frente a Josua, se sentaba al lado de Sav en la incolora galería de una nave de salto. Momentos antes, Sav había ayudado a Josua hasta la silla de enfrente. La galería no podía estar más lejos del escenario romántico que ella envisionaba. Como todo lo demás en la nave, era espartana y funcional, diseñada hacia el minimo espacio y peso. La mesa individual estaba hecha de aleación gris de metal de arma y pesaba un gramo. Las sillas eran del mismo material y pesaban menos. Ambas estaban fijas a la cubierta. Las paredes eran manparas verdosas planas con el único adorno de una superficie para la cocina que se plegaba en el extremo más alejado de la sala y el ojo de un proyector de comunicación sobre ella. Una fina línea de luz superior proporcionaba una tosca iluminación acuosa.

    Liis trataba de atraer la mirada de Josua pero él aún parecía aturdido, desorientado. Era la segunda vez que salía del estasis. Como todos los novatos, aún sentía los efectos aunque parecía más espabilado de lo que debería.

    Lo contrario que su compañero, un hombre llamado Hebuiza, un Posibilitador.

    Caminaba los pocos pasos desde un extremo de la sala al otro, distrayendo a Liis. A diferencia del resto, su cara no llevaba marcas. Cuando alcanzaba la pared se giraba con movimientos torpes.

    - "¡Ésto no puede estar pasando!" dijo Hebuiza con profunda voz que sobrecogía en el pequeño espacio.

    Era alto, más alto que cualquiera de ellos, incluída Liis. Tenía que inclinar la cabeza para no tocar el techo con ella pero donde Liis era sólida y ancha de hombros, él era enjuto, de miembros largos y finos en proporción a su tronco. Una camiseta blanca y pantalones cortos negros le colgaban sueltos. Tenía altas y prominentes mejillas y una nariz larga y afilada de daba un aspecto cadavérico. Su cráneo era tan calvo como el resto de él y sobre la corona tenía una masa de finos cables y zócalos. Como con todos los Posibilitadores, su cerebro se había separado en dos mitades para maximizar la eficiencia de procesado, el equivalente humano del procesador paralelo.

    Hizo una pausa y se giró hacia Liis con oscuros ojos acusadores. Ella le devolvió la mirada impasiblemente.

    -"Está ocurriendo." dijo ella fríamente.

    Hebuiza retomó sus pasos moviendo la cabeza de lado a lado, un efecto secundario que experimentaban algunos Posibilitadores tras la división de hemisferios. Liis notó que era más pronunciado cuando se concentraba intensamente o se permitía estar agitado abiertamente. En esos momentos, su cabeza se movía atrás y adelante como un animal siguiendo un rastro, las dos mitades de un cerebro competían para ver usando nervios ópticos que no controlaban.

    -"¿Cómo? ¿Cómo puede estar ocurriendo ésto?"

    El Posibilitador miraba ahora a Sav como si fuese culpa suya mientras su cabeza se meneaba. Le fijó primero un ojo, luego e otro.

    -"¿Una plaga? ¡Las enfermedades no barren planetas enteros!"

    -"Quizá no fue sólo una enfermedad," dijo Sav. "Ya viste esas marcas negras en la superficie. Tanto Liis como yo podemos deducir, parecen que fueron causadas por armas de fisión. Quizá lo que ocurrió se escaló hacia una guerra. Y la enfermedad fue un arma biològica. O quizá fue al revés, un laboratorio dejó escapar por accidente un virus asqueroso y antes de que se pudiera hacer algo cundió el pánico..."

    -"Pero habría supervivientes. ¿Qué pasa con los que viven en las colonias? ¿Con las tripulaciones en órbita? ¿Dónde están?"

    Sav se encogió de hombros.

    - "Todo lo que otbitaba Bh'Haret ha desaparecido. Todo lo que queda son esos gritadores."

    A todo ésto, Josua no decía nada. Tenía sus manos dobladas sobre el regazo y los observaba a todos con leves movimientos de cabeza.

    ("¿Qué le pasa?") Liis luchó contra la idea de ir junto a él.y confortarlo.


    -"Pues entonces las colonias mineras," dijo Hebuiza. "Habrían tenido un montón de advertencias."
    -"Quizá," respondió Sav. "Pero no hay señal de las colonias de Ladodiurno o de Noche. Y la Estación Eramanus ha desaparecido. O, al menos, no está donde solía estar. Ordené a la Ea que activara los escaners de banda ancha pero, hasta ahora, no hemos recibido ni un pitido. También traté de enviar señales de alerta en varios canales pero los gritadores no es que ayuden, exactamente. Se bloquean en cualquier frecuencia y saturan el canal con esa advertencia. De modo que todo lo que podemos hacer ahora mismo es escuchar y confiar captar algo sensible antes de que los gritadores lo interfieran."

    -"¿Y quién ha puesto ahí esos gritadores en primer lugar?" el Posibilitador no hacía intento alguno por enmascarar su enfado. "¡Alguien ha tenido que hacer éso!"

    - "Tienes razón," respondió Sav. "Pero no creo que los supervivientes, si acaso hay alguno, los pusieran. Creo que los puso Nexus."

    La noción distrajo la atención que Liis tenía en Josua. Sav no había mencionado éso antes.

    -"¿Nexus? ¿Porque iban a querer poner satélites aquí? No somos un mundo afiliado."

    -"No," respondiò Sav. "No lo somos. Prro las emisiones están en cuarenta y tres idiomas. Los he contado. La mayoría no sé de dónde son pero los que conozco son todos de mundos afiliados de Nexus. El Posibilitador puede verificarlo, estoy seguro."

    Sav hizo una pausa para mirar al hombre alto cuyas pestañas aleteaban brevemente mientras recogía información. Asintió pensativo.

    -"Segundo: esos satélites ocupan sólo unos pocos metros pero están interfiriendo bastante bien nuestro sistema de banda ancha. He tenido que desconectar el equipo más sensible y he apantallado las antenas para mantener al resto on-line. ¿Sabéis la cantidad de energía que se necesita para generar una señal como ésa a esta distancia? Más de la que podéis imaginar Terawatios como poco. Y lo hacen constantemente. No teníamos nada parecido cuando dejamos el planeta pero he oído de tecnología similar cerca de los afiliados de Nexus."

    Sav miró en torno a la mesa.

    - "No es inconcebible que la Polyarquìa los colocara aquí mucho tiempo atrás. Nosotros nos marchamos hace treinta años y el mundo Nexus más próximo, Doelavin, sólo está a dos años luz. Si la plaga golpeó justo después de irnos, entonces pudieron haber lanzado los satélites hace veintiocho años. Los treinta años que estuvimos fuera menos el tiempo que tardaría una transmisiòn de radio en alcanzar Doelavin con las noticias sobre la plaga. Yo podría haber hecho lo mismo si estuviera tan cerca para alertar a la gente." Sav hizo una pausa. "Y quizá para mantener un ojo en quien aparece por mi puerta."

    -"Lo que nos estás diciendo," dijo Hebuiza con tono de burla "es que si decidimos ir a cualquier otro sitio, estaremos marcados como portadores de plaga. ¡Y que nos marchemos!"

    -"Marcharnos sería lo mejor que podemos esperar hacer."

    Sav, notó Liis noted, no se estaba esforzando mucho en ocultarle su irritación al.Posibilitador. La expresión de Hebuiza se tornó plana abruptamente.

    -"Nos han mentido."

    -"¿De qué estás hablando?", dijo Sav, "¿Quién nos ha mentido?"

    -"En Arcolet." La ira crecía en la voz del Posibilitador mientras hablaba. "Negociaron como si no pasara nada pero tenían que saber sobre la plaga mucho antes de que llegáramos. No quisieron decirnos nada. ¡Tenían miedo de que quisieramos quedarnos!"

    ("Palabras"), pensó Liis amargamente. ("Son todo palabras. ¿Porqué iban importar ahora?")

    Miró a Hebuiza.

    -"¿Y qué? No hay una maldita cosa que podamos hacer sobre éso."

    Miró a Josua, cuya cabeza aún se inclinaba, luego, miró a Sav.

    - "No hay una maldita cosa que podamos hacer sobre nada."

    -"Y..." , añadió Sav, "tenemos otras preocupaciones más inmediatas. Sólo tenemos combustible para alcanzar la mitad de c, como mucho, apenas una velocidad de crucero decente. Lo que implica que no podemos ir a ningún sitio en menos de unos pocos siglos. Además, estas naves no transportan sumimistros de emergencia, incluyendo comida y atmósfera para el tiempo fuera de la estasis."

    -"Entonces, bajemos a la superficie."

    La voz de Josua sobresaltó a Liis. Ella se giró para ver que su cabeza estaba ahora erguida. Él alzó las manos desde el regazo y apoyó las palmas en la mesa.

    -"No tenemos elección."

    Por primera vez, Josua miró a Liis directamente. Sus ojos ardían de...

    ("¿...de qué?. ¿Frustración?, ¿Enfado?, ¿Rabia?") Liis no podía estar segura.

    -"¿Y bien?"

    Le llevó un momento darse cuenta de que él estaba esperando su respuesta. Liis asintió.

    -"¿Sav?" preguntó Josua atonalmente.

    -"No veo que tengamos otra alternativa."

    -"¿Posibilitador?"

    Liis alzó la vista hacia la cabeza de Hebuiza; le observó apretar las mandíbulas, incómodo. Su cuerpo entero pareció temblar pero no respodió.

    /"Tomaré eso como un sí," dijo Josua. "Entonces, decidido." Miró a Sav. "¿Y ahora qué?"

    * * * * *
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