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    25-February-2017
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    '¿Ejecutores de la paz?'

    ¿Ejecutores de la paz?

    ¿Ejecutores de la paz? (Documental)

    Ian Bennett, estudiante de Filosofía en la Universidad de California, participando en un debate estudiantil en 2011:
    Nuestra especie apareció en un ecosistema lleno de depredadores y escasez en donde normalmente solo sobrevivía aquel quien era el más manipulador, violento y egoísta. El ambiente "nos obligó" a ser así y no hemos cambiado prácticamente nada desde entonces. Lo único que hemos hecho es "camuflar" nuestra "naturaleza malvada" llamando a esas conductas violentas de otra forma o "dulcificándolas" un poco.
    ¿Qué es en realidad lo que llamamos competición deportiva o competición laboral o en cualquier otro ámbito? ¿Qué es en realidad la mentira en la mayoría de los casos? ¿Qué son las críticas destructivas, la envidia y los celos entre otras cosas? Son violencia "dulcificada". Por eso, yo pienso que en realidad vivimos todavía en un estado de guerra. Una guerra "dulcificada" pero una guerra al fin y al cabo.
    El no estar nosotros como en las dos guerras mundiales o como están ahora en Siria y otros lugares matándose de forma literal entre sí, no significa que no estemos en guerra. La guerra de la mayoría de los países denominados del primer mundo se traslada al ámbito de las relaciones en sociedad. El "postureo" de las redes sociales; el que presume y se jacta de ser rico o ser jefe o el más popular, querido y/o temido u odiado de un determinado círculo social; aquel o aquella que consigue seducir a la chica o al chico atractivo de la fiesta; aquellos que critican al otro... Todo eso es violencia. Es estar en una continua guerra.

    Evelyn Long, catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad de California:
    Sí, ellos eran normalmente los que iniciaban los debates en clase. Muchas veces, tenía que pararles porque revolucionaban a todos sus compañeros y eso hacía que el ritmo del temario que tenía que darse se ralentizara bastante.
    Eran muy inquietos y siempre estaban preguntando cosas. Recuerdo que discutimos mucho a cerca de la ética kantiana y del existencialismo de Sartre. Siempre salían con nuevos puntos de vista y casi siempre llegaban a relacionarlo todo con el comportamiento de los chimpancés y los bonobos. Eso para ellos era la clave para saber o entender el por qué el ser humano actúa como actúa. Yo no estaba de acuerdo con ellos en algunas cosas, pero ellos se convencían cada vez más de sus teorías. Luego organizaron aquel movimiento. Aquello fue el principio de todo.

    Nerea Quiroga, estudiante de Filosofía en la Universidad de California, participando en un debate estudiantil en 2010:
    La raíz de la violencia entre homos sapiens es el instinto competitivo. Para que exista, se dé o aparezca la violencia entre individuos de nuestra misma especie o entre distintos grupos de nuestra misma especie, tiene que existir primero la competición, porque sin eso, no existen los insultos, las calumnias, las vejaciones, las agresiones, los celos, la envidia, los robos, las violaciones, los asesinatos, las guerras…
    Tenemos que inventar herramientas de persuasión y castigo como las armas, la policía, las leyes, los abogados, los jueces, los estados-nación, los ejércitos y las cárceles. Nuestro instinto competitivo hace que tengamos que crear todo eso. Porque nuestra especie tiene que protegerse de sí misma por eso de que no es solo curiosidad y amor, no. El Homo sapiens es también competición. Sobre todo competición.

    Colton Brooks, antiguo compañero de clase de Ian Bennett y Nerea Quiroga en la Universidad de California:
    El ambiente en Berkeley siempre había sido muy progre. Ya sabéis: Comunistas, anarquistas, antisistema, ecologistas, activistas, y todo tipo de movimientos de pensamiento político y filosófico de izquierda. De hecho, Berkeley es la cuna hippie de California. Pero aun así, al principio, las teorías de Ian y Nerea no calaban en el campus. La verdad es que nunca pensé que iban a llegar tan lejos. Bueno, ni yo ni nadie, supongo.
    Cuando empezaron a explicar sus teorías y su pensamiento, eran tildados de auténticos chiflados e idiotas; raritos a los que había que ignorar o de los que había directamente que reírse y ridiculizar. Dentro del ambiente social de la universidad eran unos parias. Pero todo eso cambió de forma radical al poco tiempo. Sin saber muy bien por qué, Ian y Nerea comenzaron a ser cada vez más escuchados y tomados en serio. Muchos empezaron a estar de acuerdo con lo que decían y a seguir sus consignas. Fueron adquiriendo cada vez más importancia e influencia. La organización que fundaron fue el resultado de todo ese proceso.
    Quizá subestimé el carisma y el poder de convencimiento de Ian y su novia, no sé. Debo de admitir que no eran de mi simpatía. No les consideraba alguien a los que odiar pero, sí es cierto que siempre intentaba mantenerme lo más alejado posible de ellos e ignoraba siempre sus convocatorias, sus discursos en clase y a su organización estudiantil. Nada de aquello iba conmigo; no me sentía realmente identificado. Y eso que yo también por esa época era muy progre y de izquierdas pero, no, no estaba de acuerdo con sus teorías ni con sus consignas. Siempre fui contrario a ellos; confrontamos muchas veces. Pero bueno, eso fue antes de dejar la carrera de filosofía y dedicarme a estudiar derecho. Fue una época intensa. Nunca creí que en mi clase pudieran estar dos futuros terroristas. Es de locos, ¿no?

    Jenkin Janssen, antropólogo y primatólogo:
    La mayoría de la gente, piensa que el ser humano es el único ser vivo del planeta Tierra que es realmente libre o que es el más libre de todos. Creen que somos los únicos que podemos ser como queramos ser y actuar como queramos actuar debido a nuestra capacidad de raciocinio única e irrepetible en comparación con el resto de seres vivos existentes en la actualidad, no teniendo entonces ninguna influencia los genes que tengamos. Yo en cambio, pienso que el ser humano no es que sea el único ser vivo del planeta Tierra realmente libre o el más libre de todos. Lo que pienso es que el ser humano es el ser vivo menos esclavo de entre todos los seres vivos existentes en el planeta Tierra, o lo que es lo mismo: El ser vivo menos rígido de todos; el más moldeable. Es un cambio sutil y parece que no es muy diferente al otro pensamiento pero, sí es realmente significativo y distinto.
    Podemos comprobar fácilmente que, ser el ser vivo menos esclavo de entre todos los seres vivos existentes en el planeta Tierra, significa también ser a su vez totalmente esclavo en algunas cosas. Es decir: Somos los seres vivos menos rígidos de entre todos los seres vivos existentes en la Tierra, pero eso no significa que seamos totalmente moldeables; totalmente libres. Esto se puede corroborar fácilmente con el ejemplo de la orientación sexual. Yo soy heterosexual y no puedo cambiar eso por mucho que quiera o por mucho que quieran otros. Puedo intentar acostarme con hombres y pensar una y otra vez en ello o fingir. Pueden encerrarme e intentar lavarme el cerebro. Puedo concentrarme e intentar entrar en un estado mental en el que los hombres me atraigan sexualmente. Pero nada de eso servirá. No podré cambiar mi orientación sexual por mucho que me acueste con hombres; las mujeres no dejarán de gustarme y no conseguiré que me gusten los hombres. Porque lo que determina que yo sea heterosexual o no, son única y exclusivamente los genes que yo tenga. Los que mandan verdaderamente en ese terreno son ellos. Soy totalmente esclavo de ellos en lo que a la orientación sexual se refiere. Estoy a su total merced; son los que hacen que yo sienta atracción sexual por las mujeres y no por los hombres o por ambos. Pues esto mismo es lo que ocurre con la violencia en nuestra especie. Han sido nuestros genes los que han determinado que vivamos en sociedades mayormente basadas en la convivencia competitiva. En ese terreno o condición también somos totalmente esclavos de nuestros genes y por mucho que queramos conseguir un mundo en el que no exista ninguna injusticia, no podemos. Sí podemos poner “parches” inventándonos leyes, normas de convivencia, castigos, ejercer la fuerza y la vigilancia… pero eso nunca eliminará todo lo que consideramos injusto. La violencia seguirá dándose; seguiremos viendo en los periódicos noticias de sucesos macabros. Es algo que nunca podrá eliminarse del todo por el sencillo hecho de que está dentro de nuestra condición como especie; dentro de ese terreno en donde somos totalmente esclavos de nuestros genes. Algo que no significa que se tenga que dejar de luchar contra todo lo malo de este mundo, claro que no. Pero sí es cierto que hay que tener claro que la eliminación total de la violencia y la injusticia en nuestra especie, no puede darse; el Homo sapiens no puede conseguir eso, no por lo menos si sigue siendo eso, Homo sapiens. Quizá la especie que evolucione del Homo sapiens podrá conseguirlo pero, ¿nuestra actual especie? No lo creo. Para cuando aparezca la especie humana que sustituya al Homo sapiens, el Homo sapiens desaparecerá sin haber conseguido jamás para sí mismo la erradicación total de la violencia y la injusticia.
    Entiendo perfectamente que muchos me consideren un loco. Que digan que estoy totalmente equivocado. Es chocante y resulta muy duro escuchar eso que mientras nuestra especie siga siendo Homo sapiens, querer alcanzar “el paraíso en la Tierra”, es una utopía. Es algo que genera rechazo de forma automática. Pero claro, cuando llevas más de cuarenta años estudiando a los chimpancés y a otros primates, te vas dando cuenta que esa distancia que nos separa como especie respecto a los demás seres vivos, no es tan amplia como siempre se ha creído.
    Compartimos muchos genes con los chimpancés; en nuestro ADN hay muchas cosas iguales que en ellos, de hecho, somos un noventa y ocho coma nueve por ciento iguales en eso. Por eso su conducta es muy similar a la nuestra. Éstos viven en sociedades patriarcales, es decir, familias o grupos que son liderados por machos; los miembros pertenecientes a un mismo grupo se ayudan entre sí y cooperan; los machos compiten entre sí por liderar al grupo al que pertenecen y por aparearse con el mayor número de hembras posible; suelen sentir empatía y afecto por los miembros pertenecientes a su familia y a su mismo grupo además de sentir todo lo contrario por los miembros de su misma especie pertenecientes a otros grupos y a otras familias; se dañan entre sí muchas veces por disputas de liderazgo, reproducción, dominio de territorio, obtención de comida o apareamiento hasta el punto de llegar a matarse de forma cruel y despiadada en numerosas ocasiones; y crean herramientas. En esencia, su conducta es casi igual a la nuestra. Lo único diferente además de que no crean arte y herramientas complejas y que no puedan tener pensamientos simbólicos complejos y abstractos debido a usa incapacidad para hablar por el hecho de no disponer de un cerebro igual de grande que el nuestro, es que usan el sexo únicamente para reproducirse y nosotros lo usamos también por simple placer. Eso es el uno coma uno por ciento de diferencia de los genes de ellos respecto a los nuestros. Vamos, ese pequeño porcentaje de diferencia, es lo que les hace a los chimpancés tener un cerebro más pequeño que el nuestro, que usen el sexo únicamente para reproducirse, y que tengan una anatomía ligeramente diferente a la nuestra.
    En cuanto a conducta, somos casi iguales que los chimpancés; solo falta que ellos tengan el cerebro más grande y que tengan sexo por placer además de para reproducirse. Es decir: Tú coges a un chimpancé, le aumentas el tamaño del cerebro al mismo tamaño que el cerebro del Homo sapiens y le añades el gen o los genes que determinan que haya placer en las relaciones sexuales, y como resultado, tendrás a un Homo sapiens. Un Homo sapiens con el cuerpo de chimpancé pero un Homo sapiens en lo que a conducta se refiere. Por locura y tontería que suene, así es.

    Nerea Quiroga, estudiante de Filosofía en la Universidad de California, en un mitin estudiantil en 2011:
    Debemos reflexionar más seriamente el por qué las alternativas al mercado que se han intentado establecer a lo largo de la historia, han fracasado. Debemos de dejar de mirarnos el ombligo y reflexionar de verdad las causas del por qué es la competición la condición fundamental en la que se basa el sistema imperante y de por qué es ese sistema el único que ha prosperado y sigue existiendo y otros no.
    Hace dos siglos más o menos, los comunistas y los anarquistas se equivocaron en sus conclusiones respecto a la esencia humana. Creyeron que el problema de la injusticia y la desigualdad extrema se resolverían por medio de implantaciones políticas; pensaron que el ser humano era en realidad siempre bueno y cooperador y que la conducta del sistema basada en que siempre hubieran unos individuos que explotasen a otros, era causado únicamente por las implantaciones de unas determinadas políticas a dictamen de una determinada ideología perversa. Ahora sabemos que eso no es así; no se basa únicamente en implantar una determinada educación y unas determinadas medidas políticas. La naturaleza humana tiene que ver. Hay una parte de nuestra condición de la que nos es imposible ser libres y de la que no tenemos ningún control; y que es la verdadera causante de que jamás hayamos conseguido establecer de forma permanente una sociedad mundial pacífica y cooperativa en su totalidad, dejándonos solamente la posibilidad de llegar a acuerdos puntuales e interesados que no son más que “parches”; “parches” a los que llamamos “ética”, “moral”, “código civil”, “mandamientos”, “leyes”, etcétera.
    Desde que nuestra especie apareció en la Tierra, no hemos podido acceder a esa parte de nuestra naturaleza que nos hace vivir siempre en sistemas basados en que unos individuos exploten a otros. No hemos podido acceder a la raíz del problema; construir la “llave” que nos diera el acceso a esa parte que siempre nos ha esclavizado desde nuestro interior. Hasta ahora.
    La ingeniería genética es esa “llave” que nos abrirá nuestro interior y que nos permitirá cambiar ese mecanismo que desde que empezamos a existir como especie, nos ha hecho siempre vivir y establecer sistemas de vida y relaciones basadas en la explotación de unos por parte de otros. Las empresas biotecnológicas del futuro cercano podrán hacerlo. Pero en vistas a que los actuales dirigentes y mandamases del mundo pretenden perpetuar el actual sistema imperante, hemos tomado la decisión de rebelarnos debido al hecho de que queremos que la especie humana del futuro que sustituya a la especie humana actual, sea pacífica y cooperadora por naturaleza, para así poder de esa forma establecer en el futuro cercano un mundo pacífico y cooperador además de respetuoso con la madre Tierra.
    Dentro de unas décadas, las empresas más avanzadas del mundo, utilizarán la nanotecnología, la biotecnología y los algoritmos informáticos para trasladar gradualmente la diferencia de clases a la constitución biológica del cuerpo humano, provocando así que las clases dirigentes terminen por convertirse en una raza aparte, lo que a su vez dará como consecuencia que se produzca la marginación del resto de los mortales a una división en categorías biogenéticamente reguladas. ¡Eso es algo que tenemos que impedir desde ya! Porque si no lo tratamos de impedir ahora, ¡Será irreversible! ¡Muchos de nosotros junto con nuestros hijos y nietos viviremos en un mundo injusto y cruel! ¡En un mundo incluso más injusto y cruel que el actual! ¡No lo podemos permitir! ¡Tenemos que impedirlo!

    Anónimo, agente de la CIA:
    Sí, yo he participado en importantes operaciones de investigación y actuación contra ésta organización terrorista. Tuve la fortuna de evitar un atentado que iban a realizar en Nueva York contra Wall Street, trabajé en la operación que desarticuló varias de sus filiales instaladas en Europa occidental, y también ayudé en la operación que terminó con la detención de Ian Bennett, de Nerea Quiroga, y de varios cabecillas importantes de su organización.
    Captaban adeptos y nuevos reclutas a través de las redes sociales. Las utilizaban de forma muy eficiente. Fue por esa vía que lograron organizarse y preparar el atentado que llevaron a cabo contra la empresa ‘Calico’. Por ahí también compartían propaganda y reivindicaban la autoría de sus atentados.
    Sus reclutadores se caracterizaban por emplear cientos de horas en las comunicaciones virtuales, adaptando el mensaje de acuerdo con la personalidad de cada individuo, además de emplear las típicas técnicas de captación de las sectas destructivas.
    Son una organización con un ideario político y filosófico fundamentalista. Están dispuestos a todo para llevar a cabo sus objetivos. Sólo algunas organizaciones terroristas de oriente medio como Al Qaeda o Dáesh llegan a su mismo nivel de peligrosidad y radicalidad.

    Julio Price, crítico de cine:
    Éstos lo que quieren es establecer una dictadura mundial en donde no exista un libre pensamiento individual. Quieren eliminar la libertad de que uno pueda elegir cómo vivir su vida como mejor le plazca. Instalar una distopía digna de la novela ‘Nosotros’, ‘Rebelión en la granja’, ‘Un Mundo Feliz’, o ‘1984’. Eso es lo que me parece a mí.
    Está bien querer que en la sociedad de esa humanidad del futuro cercano no existan los asesinatos, los robos, las violaciones, y todas esas cosas terribles y perversas que todos tenemos en mente. Pero también creo que hay que buscar el equilibrio. Pienso que es posible conseguir todo eso sin la necesidad de eliminar la libertad individual; sin esa necesidad de eliminar la emoción, no sé si me explico. Porque si no sería como matar moscas a cañonazos.
    Y por decir equilibrio y emoción: Me recuerda a la película ‘Equilibrium’. Un mundo en donde la humanidad carece de la capacidad de sentir, de emocionarse. Yo no quiero que mis futuros nietos vivan en un mundo así. Es… Es peor que maquiavélico.
    También se me ocurre la sociedad de la película ‘Demolition Man’. Una sociedad mundial infantilizada, sosa; con una tranquilidad forzada porque está prohibido hacer cosas como decir palabrotas, participar en competiciones deportivas, tener relaciones sexuales… Bueno, ellos dicen que quieren que la humanidad del futuro sea como la de los bonobos, vamos, que estemos todo el día fornicando todos con todos y que descarguemos tensiones y resolvamos disputas y conflictos haciendo siempre eso y que vivamos como unos hippies fumadores de hierba estando en paz y armonía con la naturaleza y todo ese rollo, eso es algo que está bien y es algo que estaría dispuesto aceptar pero, no sé, en todo lo demás, no puedo estar de acuerdo.
    A ésta gente hay que pararles. Son unos radicales muy peligrosos.

    Ian Bennett, estudiante de Filosofía en la Universidad de California, en un mitin estudiantil en 2012:
    ¿Cómo se deberían de erradicar para siempre todas las cosas horribles que se hace a sí misma la especie humana? ¿Cómo se impone, se instala y se establece una sociedad mundial verdaderamente pacífica, solidaria y cooperadora y un sistema o forma de vida político y económico que no se base en la explotación de unos por parte de otros y que respete de verdad el medio ambiente?. Son preguntas muy difíciles de responder, lo admito. Es casi imposible obtener una respuesta clara y concisa. Pero yo lo intento resumir en esto: Tenemos la sospecha de que el único camino certero que puede existir para conseguir esas cosas, es poniendo en acción la paz. Tenemos que ejecutar la paz. Pero no os confundáis: No me refiero a que seamos como Gandhi con su “resistencia pacífica” que solo consiguió alcanzar objetivos muy humildes en comparación con lo que queremos hacer nosotros. Me refiero a que tomemos verdadera acción; que impongamos la paz aunque para ello tengamos que ejercer la fuerza y la violencia. Porque si no hacemos eso, aquellos que quieren seguir imponiendo en el futuro cercano un mundo basado en la explotación, en la desigualdad extrema, en la injusticia, y en el desastre ecológico, ganarán. No hay otra forma de conseguirlo. Si se quiere cambiar el mundo entero, hay que tomar acción. Los aliados solo pudieron parar a Hitler cuando le declararon la guerra. Si no hubieran tomado acción, las Potencias del Eje se hubieran impuesto en todo el mundo, ¡Es evidente!
    Así que pongámonos en acción. ¡Seamos los ejecutores de la paz!
    FIN
    Última edición por MisteriosaExistencia; 04-Jan-2018 a las 16:19

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