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Opinión y reseña: Dune

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Título original: Dune.

Autor: Frank Herbert.

Año de publicación: 1965.

Traducción al español: 1975.

Tal vez muchos no lo conozcan, y hace poco más de seis meses que lo leí, pero me es posible dar una buena opinión de un libro que me encantó, y que es una de las pocas lecturas en el género de la ciencia ficción que he leído. Comencemos por el principio, Dune fue publica en el 65 del siglo pasado, mismo año en el que ganó el premio Nébula, y al siguiente, ganó el premio Hugo; si bien nos encontramos ante uno de los clásicos del género, es posible encontrar opiniones diversas (no contaré la trama, no se preocupen), y es que se tiene completa razón (aquí hablaré sólo del primer libro, sin meterme en el pandemonium que es explicar lo que aconteció con la historia y todo eso, en fin), el primer libro, Dune, es muy bueno, aunque lento, con una acción casi inexistente, y de repente, todo se desencadena de forma estrepitosa, es como una presión que va creciendo lentamente, hasta que por fin estalla, pero lo cierto es que lo único que le faltó, fue menos descripciones de la voz, los gestos, rasgos, más profundidad en los personajes, y un par más de &c. Entonces, ¿qué tiene de bueno Dune?

Pues aquí viene lo interesante, Dune no es una ciencia ficción de opereta, es decir, no es una humanidad avazallada por la tecnología, en la que las computadoras facilitan todo, como en Star Wars o en uno de los libros de la Saga Fundación e Imperio, de Asimov (no me pidan acordarme de cuál es, sólo recuerdo que es libro que le sigue al del ataque del Mulo); aquí hay naves que recorren los sistemas solares, hay viajes hiper-espaciales, pero no hay computadoras, ¿cómo puede ser ciencia ficción sin ordenadores? Fácil señores, con humanos, la ciencia ficción no se trata de describir naves, de batallas en el espacio, se trata de desenvolver las acciones humanas en un ámbito diferente, en un ámbito rodeado de tecnología que cambia la forma de vida, pero no a los humanos mismos, y Dune lo logra describir a la perfección.

Y es que, como en Fundación e Imperio, como en Star Wars, hay un Estado galáctico, porque no se puede evitar el deseo del hombre de unificar todo lo existente, la ambición por el poder. Existen además, una serie de casa nobiliarias que controlan ciertas áreas de la galaxia, lo que hace que la política y las conspiraciones, sean parte importante. Y es que Herbert aborda muchos temas, el mesíanismo, por ejemplo (que a pesar de todo sigue muy presente en la actualidad entre buena parte de la población), pero que aquí será capaz de controlar el espacio-tiempo, pudiendo ver todas las posibilidades para cada decisión, y con el riesgo de perderse en la trama del espacio-tiempo, ni que decir que existe una "especia" que prolonga la vida, y cuyos efectos secundarios son la obtención de habilidades bastante comparables a los poderes psíquicos (pero no se puede culpar a nadie, en los sesentas eso estaba muy en boga).  Esto es una parte crucial, dado que la especie sólo se obtiene en un planeta, y es más que natural aceptar el valor de una sustancia que en teoría, tiene la capacidad de hacernos inmortales (uno de los sueños de la ciencia actual).

Dune es anacrónico hasta cierto punto, y es que si bien existen las armas nucleares y los escudos personales de fuerza, se siguen utilizando espadas y dagas, en una simbiosis que en la primera lectura parece extraña, pero que resulta interesante, pues los escudos protegen de golpes recios, pero no de golpes lentos. Porque se aprevecha de lo que nunca cambia, el hombre, se aprovecha de esa humanidad que creó máquinas a las cuales después destruyó con un fanatismo religioso que le hizo concebir como credo y prueba de fe, la certeza de no construir una máquina pensante, y por ende, se entrena a una serie de hombres para que sus mentes actúen como computadoras, para que calculen y analizen miles de posibilidades a la vez, y ni que decir de las bene gesserit, que son unos de los personajes más fascinantes, y curiosamente, se dedican a la eugenesia, reproduciendo a los humanos cuyas características tiene que ser perpetuadas en el linaje de un plan que solamente ellas conocen, y que tiene mucho que ver, con la ambición de poder que nunca ha podido dejar a la humanidad, y que nunca podrá dejarla. Como ejemplo, basta ver al barón Harkonen, un depravado sexual y obeso que camina con pequeños dispositivos antigravedad escondidos en sus ropajes, para tener que cargar con su propio peso, y nos encontramos otra vez con esa humanidad tan nuestra.

Dune es pues, un libro bastante bueno, muy recomendable, un clásico de la ciencia ficción que no cae en la banalidad de describir naves espaciales, de sacar espadas y pistolas láser, sino que aborda una humanidad que sigue siendo la misma, pero cuyos límites se han extendido, desde el planeta Tierra, hasta los confines mismos de la galaxia en la que se enfrentan los halcones de los Ateides, a los hipogrifos de los Harkonen, que actúan con el beneplácito de los leones dorados de los Corrino, dinastía reinante. Y es que: Dios creó Dune para probar a los fieles.

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Comentarios

Sí señor.

Buena crítica a mi parecer. Dune es un libro de ciencia ficción muy diferente (al menos comparado a los que yo he leído). Poca máquina futurista y mucha interacción social rodeada de un halo de religiosidad tan extraño que no te deja indiferente.

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