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Polémica en el cine Español

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La academia del cine asegura correr peligro
Hace unos días, Álex de la Iglesia (presidente de la Academia Española de cine), leía ante el rey;
"Desgraciadamente hoy vivimos un momento en el que las iniciativas legislativas en marcha van a poner en serio peligro la propia existencia de nuestro cine en un plazo muy breve. Y creemos que nuestra obligación es, al menos, advertirlo. El discurso es de ilusión y esperanza, pero con la nueva Ley Audiovisual las televisiones podrán reducir sus inversiones en el cine español. Y eso sería mortal".
"Las instituciones del Estado no pueden obviar el valor que tiene nuestro cine como activo estratégico, ni devaluarlo al considerarlo una moneda de cambio político". Aunque lo mezcló con palabras de ánimo: "Queremos vivir haciendo cine, amando el cine, protegiendo nuestro trabajo desde un lugar que nos represente a todos [...]. El cine español es uno de los mayores activos que tiene nuestro país. Hacemos bien nuestro trabajo, pero vamos a hacerlo mucho mejor".
Y recordó que en los últimos seis años España ha sido el segundo país en ganar más oscars (concretamente seis), obviamente, detrás de EE UU.
Anteriormente, en la presentación de la ceremonia de los Goya, De la Iglesia ya dijo: "Nunca hay suficientes festivales, como nunca hay suficientes películas".

No hay salas para tanto cine Español
El sector rodó 173 filmes en 2008 gracias a las ayudas oficiales, más que EE UU o Francia por habitante. Muchas ni se estrenan.
Cada año va menos gente al cine, pero se ruedan más títulos. La producción española no decae ni en tiempos de crisis, ajena al mercado y, sobre todo, a los gustos del público.
"Sí, rotundamente sí. Se han hecho demasiadas películas el pasado año y el anterior, y se continúan haciendo en éste", reconocía en Mayo de este año Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociación de Productores Audiovisuales de España (FAPAE). "No caben 173 películas españolas en las salas".
(Representaría algo menos que 1 estreno cada 2 días)
Coincide con él Carles Josep Solsona (director general de la Asociación de Productores Independientes de Cataluña o APIC); "Tanta película no tiene salida".

Quizá para explicar el fenómeno de tanta película española que no se proyecta (o que atrae a menos de 100 personas), hay que recordar el sistema de ayudas oficiales a la industria del cine; Ayuda del Gobierno central, ayuda de los Gobiernos autónomos, ayuda, por obligación legal, de la televisión pública estatal, de las autonómicas y de las privadas...
El pasado año, el coste medio fue de 2,7 millones de euros y la subvención media de 780.000 (28,8%), según datos del Ministerio de Cultura.
Siempre ha habido ayudas al cine, pero las de las televisiones no se implantaron por ley hasta 1999. Pronto se vieron los frutos: de producir 65 títulos en 1998 a 106 en 2001.
Cataluña produjo el año pasado más filmes que el Reino Unido (77 contra 66), al margen de coproducciones.
El pasado año, según Cultura, se rodaron 173 largometrajes. De todos ellos, 24 tuvieron menos de 100 espectadores; otras 46 aún no se han estrenado. De las películas rodadas en 2007, 20 continúan sin estrenarse.
Se rueda demasiado, según los productores; pero ése es sólo el segundo problema, el primero es que los españoles no van a ver películas españolas.

Estados Unidos, la llamada meca del cine, con siete veces más de población que España produce, sin embargo, sólo el triple de películas (520 contra 173) pese a que tendría muchísimos más argumentos para aumentar la producción. Mientras en España el cine autóctono tiene un 13,3% de cuota de mercado, en Estados Unidos las locales se llevan el 91,5%. Y el norteamericano va al cine 10 veces más que el español.

En la UE, sólo Francia (145) e Italia (128), fabrican más películas que España. Pero en Francia (que rodó 21 filmes nacionales más que España, al margen de que tenga 18 millones de habitantes más), el cine nacional recoge el 45,4% de la taquilla. En España en cambio, esa cuota nacional sólo es del 13,3%.

"A mí me importan los espectadores bien poco", dice Albert Serra, director de Honor de cavalleria y El cant dels ocells. "A mí me interesa la posteridad; que hoy vaya más o menos público al cine, o que haya crisis, como director me da igual. No voy a mover ni un ápice de mi criterio artístico en función del gusto del espectador".
Serra produjo Honor de cavalleria con 400.000 euros y perdió dinero, "y eso que no cobró nadie". Se proyectó en Cannes y pasaron por taquilla 22.000 personas. Con su segunda película, El cant dels ocells, de 800.000 euros de presupuesto, espera salir adelante. En su faceta de productor, Serra aclara cuál es su objetivo primordial: "Producir títulos que sean inmortales. Antes veía esa pasión en otros productores, pero ahora sólo saben hablar de dinero, quizás por eso tanto nuevo realizador produce su propia película".

La solución, según los productores, pasa por una orden ministerial que complete la nueva ley del cine. "Hay que redistribuir mejor esos recursos públicos, canalizar una parte del dinero para las telemovies (no confundir con teleseries), películas pensadas para la televisión. En Francia está funcionando".
Solsona añade: "También se debería ayudar según la audiencia en la tele de pago o las ventas en DVD, porque la exhibición en la sala de cine va a seguir perdiendo mercado".
"El dinero público que se destina al cine", continúa Solsona, "debe tener algún retorno al ciudadano, bien a través del éxito popular de la proyección, bien a través del prestigio que esa película pueda dar al país. Si una película no cumple ninguno de los dos requisitos...".
Aunque también argumenta; "El dinero público del cine representa el 16% de la producción, una caspa comparada con el que, por ejemplo, el Gobierno destina a la energía eólica, y no he oído una sola voz contra estas ayudas".

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