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Alita: Ángel de combate - ¿Habrá continuación?

Alita: Ángel de combate - ¿Habrá continuación?

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Cuando digo que Alita ha sido un fracaso no me estoy refiriendo a su guión ni a sus aspectos cinematográficos, sino a que su taquilla no ha cumplido con las expectativas generadas por sus creadores (lo que pone en serio entredicho que pueda haber las continuaciones previstas).

No creáis que me gusta usar la palabra fracaso sin que me duela (y más en este caso), pero si el proyecto era hacer tres películas y la recaudación de la primera parte parece ser insuficiente como para que haya las continuaciones planteadas, no podemos decir que la película (en cuanto a recaudación, insisto) haya ido bien.

La gran mayoría de personas después de ver Alita en el cine salieron muy satisfechas y sus valoraciones en las webs especializadas así lo indican. A mí me gustó (es más, me parece una de las mejores adaptaciones con personajes reales de un manga) y personalmente me gustaría que hubiese una continuación. Pero antes de entrar en materia, empecemos por el principio.

Este proyecto comenzó a gestarse hace casi dos décadas, mucho antes de que Cameron estrenase el bombazo Avatar en 2009.
A finales de los noventa su compañero cineasta Guillermo Del Toro le recomendó la película animada de Alita; sospechaba que era ideal para Cameron.
Esa visión futurista mezclada con acción y rubricada con la búsqueda y autodescubrimiento de una joven y carismática cyborg, despertó algo en Cameron.

“Tuve una reacción emocional ante la obra. Mi reacción fue muy intensa porque mi hija mayor era joven en aquel momento y vi en ella una gran historia sobre el empoderamiento femenino”, dijo Cameron. “Luego comencé a revisar los libros y me di cuenta de que Kishiro había creado este mundo increíblemente variado y detallado, lleno de potencial cinematográfico”.

Cameron comenzó un guion, fusionando elementos de la historia de los cuatro primeros libros de Alita. Redactó seiscientas páginas de notas sobre cada uno de los personajes y sus vidas, e incluso, la física de Ciudad de Hierro. Comenzó a trabajar con un equipo de artistas conceptuales para producir bocetos iniciales que se convirtieron en legendarios por sus diseños realistas y que ponían a prueba los límites de las imágenes mejoradas por ordenador.

Estas son palabras de Cameron:
“La historia tiene lugar trescientos años después de que una gran guerra haya devastado el planeta y un arma biológica en forma de plaga dejara un ínfimo porcentaje de sobrevivientes humanos”, explica Cameron. “La mayoría de ellos huyeron hacia la única ciudad del cielo restante, Zalem, la cúspide de la civilización en aquel momento. Sin embargo, Ciudad de Hierro se mantuvo esencialmente como un gigantesco campo de refugiados. Está plagada de personas que intentan llegar a Zalem, la tierra de las oportunidades y los sueños. Una ciudad que vislumbran, pero que siempre parece estar fuera de su alcance”.

La vida en Ciudad de Hierro intrigó a Cameron: un mundo en el que es habitual fusionar partes corporales cibernéticas con cuerpos y cerebros humanos para crear cyborgs de todas las formas, tamaños y habilidades.

Hoy en día la vanguardista investigación en prótesis médicas permite que el cerebro humano controle y perciba las extremidades artificiales. ¿Y si la fusión de la mente y la máquina pudiera dar un salto tan grande que pudiese otorgar a los humanos la promesa no solo de reparación sino de una reinvención y mejora total?
Desde el mismo nacimiento de Alita en 1990, Kishiro creía que ya vivíamos en una sociedad temprana de cyborgs dependientes de las máquinas.
Estas eran cuestiones fascinaban a Cameron.

A mediados del año 2000 el director se encontró en una encrucijada fatídica: se vio obligado a elegir entre sus dos proyectos, Alita o Avatar. Se decantó por el segundo porque sintió que la tecnología estaba lista para llevarlo donde lo necesitaba. El salto y mejora tecnológica que vino después también haría posible la existencia más tardía de Alita.

Desde hace mucho tiempo, Cameron nunca dejó de soñar con llevar a la vida al personaje de Alita. Sin embargo, el deseo mundial por las secuelas de Avatar y su enorme éxito lo mantuvo expandiendo aquel universo y no vio un espacio para más.

Un día, charlando con su buen amigo Robert Rodríguez se dio cuenta de que se sentiría cómodo al poner a Alita en las manos adecuadas: las de Rodríguez. Ambos mantenían a menudo conversaciones inspiradoras sobre técnicas cinematográficas y entonces Cameron tuvo la idea de ir más lejos e invitar a su amigo a ser un socio creativo en este proyecto tan querido y llevarlo a cabo.

Yukito Kishiro dijo en Twitter: «El corazón del manga fue brillantemente adaptado en la película, incluyendo las emociones de los personajes y su razón de ser, que se reflejaron perfectamente en la pantalla, así que estoy muy feliz».
Durante una visita al set de rodaje el japonés no podía creer hasta dónde había llegado su manga dibujado a mano ni de qué forma sus personajes y su mundo, habían cobrado vida gracias a esa película.
Kishiro todavía recuerda emocionado ese momento en el que caminó por las calles que, de alguna manera, habían existido solo en su imaginación: «Realmente fue como un sueño», admitió el creador del manga.

Podríamos preguntarnos hasta la saciedad qué hubiera pasado si Alita se hubiese estrenado en lugar de Avatar: ¿Habría tenido su mismo éxito? ¿Hubiese recaudado incluso más? ¿O no habría cumplido con las expectativas como ha sucedido ahora?
No lo sabemos, pero algo que no cambiará es que en 2009 Avatar pulverizó récords y diez años después Alita ha sido una decepción de taquilla.

En la próxima película Alita debía enfrentarse al misterioso villano que ha subyugado a la Ciudad de Hierro en el primer filme. La superestrella encargada de encarnar dicho personaje es el nominado en tres ocasiones al Óscar Edward Norton.
Este personaje es presentado durante toda la cinta como un gran villano capaz de manejar a su antojo a todo el mundo, pero sin embargo, solo aparece físicamente unos breves segundos al final de la película (y como es lógico debía explayarse en la segunda entrega enfrentándose a Alita).
La escasa incorporación de Norton en el último minuto del largometraje es una sorpresa y emplear a un actor de tanto renombre para tan solo unos segundos de metraje es absurdo, así que esto indica que los dos cineastas tenían grandes planes para crear una saga y mostrar en una segunda película cómo es Zalem y qué secretos esconde.

Todo se dispuso para un continuación y el abrupto final de la cinta y las pistas dadas indicaban que esta historia no había ni mucho menos terminado. Esas eran al menos las legítimas aspiraciones de Cameron y Rodriguez que en mi opinión, estaban convencidos de que la recaudación permitiría sobradamente una continuación.
Pero el público es caprichoso, y nunca sabes cómo va a responder...
Ni las declaraciones de Cameron diciendo que Alita solo debe ser vista en el cine convencieron al gran público.

Ahora mismo lo más probable es que Cameron haya visto hacerse añicos su gran sueño.
Las continuaciones argumentales directas siempre suelen recaudar menos que las primeras partes, así que debemos preguntarnos si el cineasta está dispuesto a invertir su tiempo y esfuerzo en una continuación con la que sabe, ganará todavía menos dinero. Esta es la cuestión.

Es difícil que Cameron tenga tal aprecio y amor hacia el proyecto como para anteponer sus emociones personales a las ganancias económicas (y que haga una continuación por amor al arte y al personaje).
Sus declaraciones de hacer más entregas solo si la primera parte resultaba ser exitosa, nos indica que no va a haber más películas. Pero quizá no todo es definitivo.

Alita no ha perdido dinero, simplemente se ha quedado muy lejos de las ganancias esperadas.
Si en el mercado domestico las ventas de Blu-ray y Dvd se disparan; si el tiempo la coloca en su lugar y acaba considerándose una obra de culto; si con el tiempo se genera una expectación que demanda más películas... Podría reabrirse el proyecto.

Blade Runner del 1982 también recaudó poco en taquilla en su momento pero con el tiempo ganó fama y adeptos. Con el paso de los años se generó un interés por la película que culminó con su secuela en 2017.

A Tron (también del 82) le ocurrió algo similar y fue continuada el 2010.

Pero en ambos casos estamos hablando de películas que tuvieron sus secuelas después de décadas de hype.
El problema de estos ejemplos es que requieren de mucho tiempo.

Cameron tiene 64 años y si tenemos que esperar lo que esperamos con Blade Runner, sacaría la nueva peli a los 101 años.
Por tanto, el problema de esperar a que el tiempo ponga una buena peli en su lugar y eso favorezca continuarla es que es suele ser un proceso muy lento.

Yo no diría que nunca habrá más películas de Alita, pero me parece que las continuaciones como estaban actualmente previstas han sufrido un gran revés y veo muy complicado que se materialicen tal y como estaban concebidas.

Pero en el cine nunca se sabe.

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