El aerodeslizador aterrizó en la zona de despegue de un enorme edificio del centro bursátil de Yamamoto. Lizar miró a Klaus con un gesto de desconfianza. Con toda la policía buscándolos, era como haber entrado a la boca del lobo. Pero el ex traficante no daba muestras de nerviosismo. Seguía apagado, como si el allanamiento a su apartamento hubiese matado una parte de su ser. Klaus había charlado un largo rato con su amigo a través del comunicador. Parecía un jerarca de Yamato y el edificio donde habían aterrizado lo confirmaba. Lizar intentaba hacer deducciones acerca de la clase de amistad que compartían. Quizás, el sujeto era adicto a las inyectoras y Klaus fue alguna vez su proveedor. O se trataba de una vieja asociación ilícita en el tráfico de las mismas. Tampoco descartaba que ambos compartieran la afición por la historia. En cualquier caso, Lizar dejó que Klaus saliera del vehículo, pero permaneció en su interior, junto a Noriko, listo para despegar en caso de una emboscada.
Klaus caminó con su diminuto cuerpo hacia los ascensores, hasta que un hombre mayor, escoltado por dos guardias armados, apareció. Lizar cambió al asiento del conductor y encendió el sistema de navegación. El más mínimo acto sospechoso y saldría a toda velocidad de ese lugar. Pero Klaus le estrechó la mano al sujeto y todo pareció acontecer con normalidad. Se dijeron algunas palabras y se acercaron al aerodeslizador. Lizar, que no les quitaba los ojos de encima a los guardias, apoyó la mano en la culata del láser. El hombre lo miró a él y al androide a través de la ventanilla. Dibujó una mueca de asombro y sus labios parecieron decir “Noriko”.
-¿Qué hace Noriko con ustedes?- le preguntó a Klaus.
Este se mostró sorprendido ante la pregunta. Ichi solía contratar erodroides y era obvio que alguna vez estuvo con ella. Así que intentó responder con naturalidad.
-Es nuestra amiga. También participará de la expedición-
Ichi lo miró con extrañeza y luego soltó una carcajada.
-¿En qué lío andas metido, Klaus? No te imagino teniendo como amiga a la prostituta más famosa de Tezuka. Yo pagué una fortuna para obtener sus servicios-
Klaus permaneció en silencio durante algunos segundos. Hasta que tuvo que idear una explicación.
-Está averiada. La reparé, pero no recuerda nada. Sabíamos que se llamaba Noriko pero no teníamos la menor de idea de quién era esa prostituta-
-Vamos, ¿también eres un experto en cibernética?- y volvió a reír.
El hacker había entrado en pánico y estaba a punto de extraer su arma y de iniciar una masacre. Pero Ichi no se preocupó por el asunto y siguió mostrándose cordial.
-Entremos, tengo mucho que hablar contigo. Me interesa ese asunto de la expedición-
Los guardias fueron los primeros en partir, así que Lizar abandonó el vehículo con Noriko y ambos siguieron a Ichi y a Klaus al ascensor. El androide estudiaba la situación con su característica inexpresividad. Continuaba inmersa en una historia que no terminaba de entender. No tenía más alternativa que permanecer junto a Lizar, a quién tuvo a su lado desde el primer momento. Ichi se volteó para mirarla y le habló con un tono que le resultó perverso.
-Lástima que no me recuerdes. Eras la mejor-
El hacker no pudo ocultar un gesto de desprecio. Tenía un mal presentimiento y el encierro provocado por el ascensor no hacía más que alimentar su desesperación. Por fin, llegaron a un interminable pasillo decorado con un lujo que jamás había visto. El sujeto, a pesar de ser un jerarca, tenía una cantidad de objetos antiguos que bastarían para encarcelarlo de por vida. Ese esplendor lo tranquilizó. Que se tratara de un coleccionista era una buena señal. Entraron a un formidable salón que imitaba la arquitectura imperial. Había dos erodroides que se encargaron de servirles una copa mientras ellos tomaban asiento alrededor de una mesa de seis metros de largo. Ichi no escatimó amabilidad y brindó con Klaus, mientras un hermoso paisaje holográfico los envolvía con imágenes de una geografía exótica.
-Así que ya eres un verdadero historiador-
-Las inyectoras guardaban muchos secretos y con el tiempo pude develarlos-
-A veces pienso en la paradoja de jugarse la vida para recuperar esa información que teníamos al alcance de nuestras manos cuando pertenecíamos al Imperio. Bueno, al menos el mío guardaba respeto por el pasado. Tengo entendido que ustedes, los germanos, eran más herméticos-
-Yo no viví la época imperial, Ichi. Esos recuerdos se murieron con mi padre-
-Es cierto, es cierto, es que acostumbro a conversar con viejos como yo-
Lizar, a pesar del buen trato recibido, estaba confundido. ¿Quién era ese sujeto? Conoció a muchos coleccionistas, algunos tan viejos como él, pero ninguno era un jerarca de alto rango. Se suponía que estos debían haber pertenecido siempre a los Monopolios. Pero Tezuka nunca dejaba de sorprenderlo.
-A ver si comprendí lo que me pides. Quieres organizar una expedición al exterior de la colonia para recoger supuestos objetos arqueológicos de una supuesta colonia anterior a Tezuka, ¿no es así?-
Klaus asintió.
-Y que nadie se entere. Salvo yo, obviamente. Pides mucho-
Lizar bebió un trago de sake, mientras sus manos empezaban a temblar.
-Me debes mucho- contraatacó Klaus.
-Bueno, si no fuera por ti no hubiera reparado mis archivos. Y lo hiciste por placer, nunca me has cobrado nada. Pero yo también te hice un favor. Iban a detenerte por traficar con las inyectoras y yo te protegí. Además, gracias a ese trabajo te iniciaste como historiador. Tu vida cambió gracias a mí-
El hacker se mordió los labios y observó a Noriko, que escuchaba la conversación con suma atención.
-Fue un trabajo muy duro, Ichi. Y nadie más que yo lo hubiera hecho-
-Es cierto, es cierto. Pero me pides mucho más de lo que te debo. Sé que lo haces por la misma curiosidad que yo tengo por el pasado. Sin embargo, darte una nave y cubrirte las espaldas me costará mucho dinero. Es un favor muy pero muy grande el que deberé hacer-
-Ichi, compartiré mis descubrimientos contigo. Eres el único coleccionista de mi confianza. Podremos develar una historia que la Corporación…-
-La Corporación a la que pertenezco- interrumpió Ichi con ironía.
-..siempre nos ocultó- continuó Klaus, impasible.
-¿Y quién es él? ¿Y qué tiene que ver Noriko en todo esto?- preguntó el viejo con los ojos clavados en Lizar.
-Mi amigo es un hacker. Conoce lenguajes informáticos antiguos y puede ayudarme a interpretar los hallazgos-
Ichi bajó la vista y terminó de beber el sake. Inmediatamente, uno de los erodroides le volvió a llenar la copa. El viejo se tornó introspectivo, buscando sacarle otra tajada al asunto. Lizar hacía un enorme esfuerzo para mantenerse sereno. No dejaba de pensar en el laser, en la posibilidad de escapar de ese maldito edificio.
-Lo haré con una condición-
Klaus abrió los ojos con una gran expectativa. Las cosas se ponían en marcha.
-Quiero a Noriko como garantía-
Lizar casi escupe el sake que estaba bebiendo. Ya no tenía dudas de que debía terminar con el encuentro. Pero Klaus lo intentó tranquilizar con la mirada.
-Es más. Quiero quedarme con Noriko. Esa es la condición. Te daré una nave y saldrás de la colonia sin que nadie se dé cuenta. Por supuesto, luego compartirás conmigo tus descubrimientos-
-Me parece justo- concluyó Klaus.
Lizar se puso de pie y extrajo el laser.
-¡No!-
Ichi sonrió, repentinamente tenso ante la reacción del hacker.
-Vamos, ¿tu novia es un androide?-
Lizar explotó y disparó hacia la copa del viejo, desintegrándola. Los guardias entraron inmediatamente.
-¡Lizar! Aceptémoslo. Es un buen trato- gritó Klaus.
Pero el hacker no dejó de apuntar a Ichi con su arma.
-Bueno, ya dije lo que tenía que decir. Medítenlo. Les daré unos cuartos para que descansen-
Klaus se levantó del asiento, caminó hacia Lizar y le quitó el laser. No comprendía su furia. ¿Se había encariñado con Noriko? Ella ya no era importante. No podían extraer nada de su cerebro. Y aunque sus habilidades para el combate habrían sido útiles, el trato era excelente. Claro que el hacker negaba con la cabeza. Su rostro era una mueca desdibujada. Sus manos no dejaban de temblar. Sus ojos estaban rojos. Ichi, antes de mostrarles el sitio de descanso, quiso ponerlos a prueba una vez más.
-Otra cosa. Quiero pasar la noche con Noriko. Si está averiada como dijeron, pueda que ya no me sirva. Si es así no habrá trato. Quiero tener sexo con ella para confirmar que siga siendo la misma-
Lizar miró a Noriko y apretó los dientes. Los hubiera matados a todos en ese mismo instante. Pero se sintió vencido, amargado, trastornado por las circunstancias. Y dejó que el viejo se la llevara. No sin antes experimentar una rabiosa tristeza.






