Cerrar
Este portal ha sido concebido como una plataforma sin ánimo de lucro, a disposición de personas interesadas en dar a conocer sus trabajos; ya sea publicando parte o la totalidad de algunas de sus obras, como publicitándolas mediante artículos, entrevistas, etc… También se pretende informar sobre un amplio abanico de disciplinas y materias (tanto científicas como de entretenimiento), así como descargas y foros de debate y opinión. Como complemento a todo ello, ofrecemos un servicio de galería y blogs completamente gratuitos, a todos aquellos usuarios registrados que lo soliciten.
Víctor (Borg)
Administrador y publicador
Ver perfil
Cristina (Kiz)
Soporte en la programación y configuración del portal
Ver perfil
Álvarez Suárez (Hugo angel)
Publicador
Ver perfil
Nicolas Lasaigues (Lgv)
Publicador
Ver perfil
Top Panel
PDF Imprimir E-mail Compartir

Capítulo 23: RONIN

-Es una cuestión de honor- explicó Mamuro al grupo de ex policías que había reunido en un sitio secreto de Yamamoto.

Ya todos estaban al tanto del caso, pero todavía no habían confirmado su participación. Hauser, Neco, Takara y Adjar habían trabajado con Mamuro durante la primera represión obrera, cuando debieron enfrentarse a las células radicalizadas que habían tomado las fábricas, antes del colapso del Parque Industrial. En aquél momento, la Corporación les había dado libertad de acción, ya que las circunstancias parecían incontenibles. Mamuro bautizó al grupo el Escuadrón de los cuervos. Y aunque el éxito fue rotundo, los excesos cometidos condenaron a sus integrantes, que serían expulsados de la policía, no sin antes protagonizar los golpes más sangrientos a las organizaciones rebeldes. Mamuro salvó su cabeza sacrificando a sus hombres, a los que debió endosarles la culpa. Incluso, tras silenciar a los medios de comunicación, terminó siendo ascendido a Comandante de la Central de Inteligencia. Pero Hauser, su aliado más duro, le guardó rencor y no volvió a tomar contacto con él hasta esa reunión.

Adjar, que era ya un hombre mayor, se frotó la barba y estudió la reacción de Hauser. Este permanecía en silencio, con sus ojos azules clavados en la mesa, sabiendo que su respuesta sería crucial para el resto del grupo. Mamuro encendió un proyector holográfico y un mapa de la ciudad se materializó en el vacío. Continuó con los detalles del caso, descontando que sus viejos colegas aceptarían la convocatoria.    

-Esta es información confidencial. Pude extraerla del servidor de la Central. Es una ruta hipotética elaborada a través de los pirateos que fueron resguardando al Susuki modelo K-RB que estuvo en cada uno de los actos delictivos. El criminal llegó desde los suburbios de Koyama y efectuó un primer enfrentamiento en la autopista de entrada a Yamamoto. Luego su rastro se perdió, ya que los sistemas de tránsito fueron formateados desde algún lugar de la ciudad, posiblemente desde el el escondite del sujeto. Ya les expliqué la pista del cerebro del Tarcovsky, con la muerte del coleccionista Magnus y la huida del experto en cibernética Katsuo. Sin embargo, la clave es el Suki. La Teniente Anneke escapó hacia las cercanías de lo que suponemos es el escondite del sospechoso. No sabemos si lo conocía o si el encuentro fue fortuito. Lo cierto es que ambos desataron una masacre en la cantina de Yatarán, que es conocida por poseer una sala de chat ilegal. Desde allí, la Teniente Anneke extrajo información del servidor de la Central sobre el posible refugio de Katsuo en el Parque Industrial. Dos brigadas policiales encontraron al experto en cibernética y durante un tiroteo lo eliminaron. Escaparon dos cómplices suyos, un hombre, que sería un hacker que Katsuo contrató en Ayukawa y un erodroide Beta, de los que solía reparar el experto en cibernética. Ambos son interceptados en los túneles cloacales, pero estos ya habían tomado contacto con el Suki, que era conducido por su dueño y por la Teniente Anneke. Estos provocaron una nueva masacre y escaparon hacia Yamamoto. Creemos que el erodroide fue implantado con el cerebro del Tarcovsky. Los sospechosos realizaron una comunicación cifrada al escondite del conductor del Suki, así que suponemos que existe otro cómplice. Este se encargó de piratear una vez más los sistemas de tránsito, eliminando la ruta de escape. Aunque se ejecutaron doce intrusiones simultáneas para evadir el punto de partida del pirateo, suponemos, al comparar este pirateo con el anterior, el que borró el rastro del Suki tras su entrada a Yamamoto, que el escondite se encuentra en el siguiente radio- y señaló con el dedo una circunferencia que abarcaba un área de cinco kilómetros, en el sur de Yamamoto.

-No entiendo- interrumpió Hauser.

Todos lo miraron, a pesar de que Mamuro pretendía continuar con los detalles.

-¿Qué quieres de nosotros? ¿Por qué haces esto? No parece tratarse de una célula rebelde. ¿Qué demonios tenemos que ver con este caso?-

Mamuro, con su frialdad característica, apagó el proyector. Se sentó, bebió un trago de sake de Yukio y se acarició las cejas. Extrajo su placa y la arrojó hacia el centro de la mesa. Takara debió detenerla para que no cayera al suelo.

-Este satélite apesta- disparó con una voz etílica-Todos apestamos. Ustedes dejaron de ser policías. Y pronto me despedirán a mí. La Corporación no lo entiende. No lo ve. La mayoría de los jerarcas abandonaron Tezuka. Dejaron a la escoria. A los burócratas. El futuro es obvio. La anarquía. Koyama está fuera del alcance de la policía. Ayukawa también. Pronto, Yamamoto se tornará caótica. Ya no hay obreros rebeldes. Los que sobrevivieron a nosotros se están pudriendo en la prisión orbital de Yukio. Pero tarde o temprano, habrá una explosión social. Hace falta una chispa. Ni siquiera los medios de comunicación que controlamos podrán ocultarla-

-¿Y qué?- preguntó con acidez Neco.

-¿Dejaremos que la anarquía se apodere de Tezuka? Vamos, nosotros vivimos tiempos mejores. Conocemos la gloria imperial. La Liga de Monopolios está en crisis. Este sistema se caerá. Es nuestro momento, ¿no lo entienden?-

Hauser dibujó en el rostro una sonrisa amarga y siniestra. Apretó el puño y se contuvo para no estrellarlo contra la mesa.

-Mi dos mejores oficiales me traicionaron. Una se suicidó. La otra está cometiendo crímenes por ahí. ¡Mis dos mejores oficiales! ¡Yo las entrené! La Central de Inteligencia es un antro de corrupción. La policía es inútil. ¿Podemos permitir que esto siga así? Fuimos el Escuadrón de los cuervos. La gente se meaba cuando escuchaba nuestro nombre. No puedo permitir que me expulsen de la Central. Tengo que resolver el caso y asesinar a esos bastardos. Con ello permaneceré en escena el tiempo suficiente hasta que sujetos como ustedes tomen el poder-

-¿Tomar el poder?- se asombró Adjar.

Mamuró recuperó la respiración y lo atacó con una mirada incisiva.

-Tomar el poder. Es algo que nunca dije en voz alta. Que ni siquiera me atreví a pensar hasta hace poco tiempo. Los jerarcas se irán. Yamato abandonará la colonia. Y seremos los guardianes de la seguridad. Podemos iniciar un efecto en cadena. Todavía viven miles de hombres y mujeres que como nosotros testimoniaron la gloria imperial. Además, nunca me olvidé de ustedes. ¿Creen que no sentí el mismo odio? ¿El mismo rencor? Cuando disolvieron el escuadrón juré venganza. Pasaron muchos años. Pero sabía que tarde o temprano Tezuka se desintegraría. Y que nosotros seríamos la respuesta ante el caos. No anhelaba un cambio tan drástico, lo reconozco. Pero las circunstancias me pusieron en este lugar. En este escalón de una historia que los Monopolios pretender borrar. Si me expulsan de la Central ya no tendré tentáculos para controlar la situación. Es indispensable que pueda resolver el caso-

Hauser deshizo el puño y extendió la palma de la mano sobre la superficie de la mesa. Escuchaba palabras que parecían provenir de sueños. El viejo ronin no era un maldito, después de todo. Debió sacrificarlos, pero para un bien posterior. Para mantener un destello de esperanza. Un faro encendido con aquellos ideales que creía perdidos para siempre. Escucharlo, era como sentirse vivo luego de una larga y penosa estadía en la muerte del olvido. El infierno, estaba otra vez en sus manos.

Comentarios de los usuarios

No hay comentarios para este listado.

 
 
Asignar una puntuación (mienstras más alta mejor es)
5
Comentarios*
 
Powered by JReviews