| SINOPSIS | ||
El filme nos habla de una civilización extraterrestre que al pasar por la tierra depositó un monolito en uno de los grupos de primates más avanzados, sembrando o dando un impulso a la aparición de la inteligencia en ellos. A la vez enterraron otro monolito en la Luna, TMA-1 y dejaron un tercero en orbita de Júpiter, de forma que el TMA-1 sirviera de aviso (centinela) en el caso de que la semilla de la inteligencia diera lugar en el futuro a una especie que comenzara la exploración espacial. Así, llegado el caso se descubriría el monolito lunar y al recibir el primer rayo de sol se enviaría una señal al otro monolito en los alrededores de Júpiter, que en sí misma es una puerta estelar, una puerta a pasillos interestelares que permiten la comunicación y el viaje a lugares muy alejados del universo. |
| COMENTARIO | ||
Para romper un poco el mito de que Kubrik se avanzó a su tiempo, no olvidar que se basa en el libro de Arthur C clarke. Además, en esa época se reunía el contexto propicio para hacer una buena peli de CIFI. Prueva de ello es que un año después de Odisea, el hombre pisó la Luna. Contrariamente, en las pelis mudas de CIFI, en su contexto y situación era inconcebible que el hombre pudiera siquiera escaparse de la tierra. En la mujer en la luna de Lang (ya lo comenté en el antiguo foro), hasta apareció por vez primera la "ingravidez" en el cine (y la mítica cuenta atrás). Dejando eso a un lado, decir que la película (Odisea) estéticamente es asombrosa, pero con ritmo lento y bastante lineal (me he dormido en alguna ocasión, al verla). Carente apenas de acción, el guión es en el fondo sencillo, pero se embadurna por un misticismo existencial metafórico, que hace que la película parezca muy complicada y admita multiplicidad de interpretaciones (cosa que supongo, es lo que la hace tan interesante para la mayoría). Al final, nadie sabe en verdad que es el dichoso monolito, aunque mayoritariamente se postulan 2 posibles respuestas. La primera (y más interesante a mi juicio), es la que he puesto en la sinopsis. La segunda, es considerar que el monolito es Dios (lo de costumbre cuando no tienes peregrina idea de algo). Eso sí, hay que tener reminiscencias al LSD, para los taladrazos de imágenes transicionales que duran desmedidamente para mi gusto. El viajecito por la puerta estelar, por ejemplo, resulta exageredamente cansino. De todos modos, curioso e imprescindible título para cualquier amante de la ciencia ficción. |







