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Sorprendentes noticias y sucesos tecnológicos

Sorprendentes noticias y sucesos tecnológicos

  
 
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Hoy vamos a ver unos cuantos sucesos curiosos, relacionados con la tecnología en la que vivimos.
La primera noticia es, bueno... ¿cómo decirlo?: el colmo de los colmos: Un coche Tesla en piloto automático atropella a un robot autónomo.

Sí amigos y amigas, la conducción autónoma promete reducir en un 90% los accidentes pero el caso que nos ocupa nos recuerda que no será infalible.
El hecho ocurrió en enero de este año en Las Vegas, cuando unos robots eran transportados para ser presentados en el CES 2019 (la mayor feria de electrónica del mundo). Por razones desconocidas, uno de ellos se desvió y se dirigió hacia la calle. En ese momento, un Tesla Modelo S en piloto automático lo golpeó fatídicamente.
Como resultado, y aunque no lo parezca por el vídeo, el robot sufrió graves daños. La compañía creadora del robot no pudo participar en la exposición debido a la dificultad para restaurarlo.

Este robot, que cuesta 50.000 dólares en Amazon, puede asistir a las personas, se comunica y responde a cualquier pregunta, muestra materiales promocionales, puede trabajar como administrador o guía de museos, operar en cines, centros comerciales, centros de convenciones y salas de exposiciones, así como en otros lugares concurridos. Y por supuesto, a los niños les encanta.

Lil Miquela es una influencer. En 2016 esta joven hispano-brasileña de 19 años empezaba su andadura en Instagram. Sin embargo, lo curioso del caso es que... ¡No existe! Es una recreación por ordenador.
Sus pecas, labios grandes, cabello oscuro y su afición por vestirse a la moda y cantar es solo fruto de las mentes que la diseñaron.
A veces publica fotografías con varios artistas reales y hasta ha sido entrevistada, y también utiliza su popularidad para defender los derechos de los transexuales e ir contra el racismo.

Las tarifas no son fijas, pero por una foto alguien con 100.000 seguidores puede llegar a cobrar alrededor de 1.000 euros. Realmente es un buen muy negocio y por eso existen malas prácticas basadas en generar seguidores falsos. Y con esto enlazo con el siguiente tema: Las granjas de clics.

Una granja de clics es una forma de fraude de clics, en la que se contrata a un gran grupo de trabajadores mal pagados para que hagan clic en los enlaces de publicidad de pago.

El rápido aumento de seguidores en una cuenta de Instagram o Twitter, los miles de likes cosechados por una página de Facebook en muy poco tiempo o las reseñas y las valoraciones positivas en una app que acaba de ser lanzada al mercado, ya tienen explicación: suelen utilizar granjas de clics.

En estos lugares con cientos de teléfonos móviles (la mayoría de segunda mano) los trabajadores van tocando con el dedo las páginas, los 'Me gusta' o las publicaciones que esa jornada toque manipular.
No todas las granjas son iguales: algunas funcionan de forma más automatizada mientras que otras tienen a humanos tocando la pantalla durante toda la jornada.
La mayoría de click farms se sitúan en países como India, Indonesia, China, Filipinas, Irak y principalmente en Bangladesh, lugar que genera entre el 30 y el 40% de los likes pagados en Facebook (casi nada).

Plataformas como Twitter e Instagram han intentando poner coto a la proliferación de bots y cuentas falsas, pero es un problema difícil de atajar mientras las click farms sigan existiendo.
Es extremadamente difícil para un filtro automatizado detectar este tráfico simulado como falso porque el comportamiento del visitante parece exactamente el mismo que el de un visitante legítimo real.

Bien. Influencers que no existen, likes que no son reales... ¿a dónde vamos a ir a parar? Pues vamos a terminar el vídeo con algo acorde a tan perturbadores sucesos. Pero en este caso no es algo fraudulento sino curioso (pero de imprevisibles consecuencias).
¿Notáis algo raro en esta imagen?

Esta mujer aparentemente normal... tampoco no existe.
Cada vez que se refresca la web ThisPersonDoesNotExist.com (o traducido, esta persona no existe) se muestra una cara generada por ordenador sin usar a ningún modelo real.

El sistema usa las llamadas redes neuronales, que imitan las conexiones de las neuronas del cerebro y que aprenden gracias a una amplia base de datos con ejemplos.

Lorena Fernández, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto, advierte de los riesgos que tiene esta tecnología. Y es que si bien en el cine las aplicaciones son inmensas, los mundos virtuales también pueden usarse para engañarnos generando noticias falsas. En el futuro podríamos tener que ir desmintiendo vídeos que aparentemente parecen completamente reales, como este de Obama:

¿Qué opinas de todo esto? ¿Se nos está complicando todo?
¿La tecnología se nos irá de las manos o sabremos usarla debidamente?

Fuentes:

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