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¿Un acelerador de partículas podría destruirnos?

¿Un acelerador de partículas podría destruirnos?

  
 
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A colación de esa noticia de la que os hablé hace unos días (que quieren construir un nuevo colisionador 10 veces más potente que el LHC), hoy vamos a hablar un poco sobre la seguridad de los aceleradores de partículas en general.

El CERN es un lugar dedicado a actividades incomprensibles para la mayor parte de la gente, y lo que sucede en sus instalaciones lleva décadas excitando la imaginación del gran público.

Hace años, corrió el rumor de que su gran acelerador de partículas, el LHC, podía crear un agujero negro capaz de devorar el planeta.
Pero lo cierto es que el laboratorio europeo de física de partículas, ha revolucionado nuestra comprensión de la materia durante décadas. Su último gran hito fue el descubrimiento del bosón de Higgs, una partícula que explica por qué las demás (las que componen el universo), tienen masa.

Pero lo que hace el CERN no son solo hallazgos curiosos o anecdóticos, ellos han estado involucrados, por ejemplo, en el desarrollo de instalaciones para tratar mejor el cáncer.
En Medicina, la utilización de chorros o haces de partículas se utilizan en terapias para el tratamiento del cáncer, y también en el desarrollo de los radio-fármacos.
En un futuro no muy lejano, se podría desarrollar un escalpelo láser de haces, para poder realizar cirugías de máxima precisión.
Los aceleradores también nos podrán permitir en el futuro, poder dividir los residuos nucleares (separando los residuos, y transformándolos en materia inofensiva). Esto supondría un gran avance para la protección Medioambiental.

Vale, no me voy a extender más y vayamos al tema que nos ocupa: ¿Que tan seguros son los aceleradores de partículas?

Como dije antes, al principio se difundió la posibilidad de que el LHC creara pequeños agujeros negros que podían dejar al país alpino como un queso gruyere (e incluso, devorar nuestro planeta entero).
Hasta se tramitó una denuncia, que exigía a la justicia que se detuvieran los trabajos del LHC porque podría hacer desaparecer el universo.

Mucha gente pensó en aquellos momentos, en efecto, que poner en funcionamiento una máquina así podría acabar con nuestra existencia.

Pero los científicos afirmaron que era totalmente seguro (y concluyen que teniendo en cuenta las propiedades de la gravedad descritas por la teoría de la relatividad de Einstein, no existe ninguna posibilidad de que se pueda crear un mini agujero negro).
Y En todo caso, si se llegara a formar un mini-agujero negro microscópico, sería total y completamente inofensivo, sostienen.

Desde su inicio en 1994, la seguridad ha sido siempre un aspecto fundamental del proyecto LHC, y se han realizado numerosas auditorías con el objetivo de verificar su seguridad y estudiar un posible impacto ambiental.
"No hay ningún motivo de preocupación respecto a la seguridad del LHC”, dice el Consejo del CERN.
Diferentes artículos científicos con la misma conclusión, han sido publicados en diversas revistas científicas de prestigio.
Se concluye que las nuevas partículas que se producen en el LHC no suponen ningún peligro, y señalan que la misma naturaleza realiza decenas de miles de veces lo que hace el LHC en la Tierra, y el planeta todavía existe.

Bien, pero... ¿y las voces discordantes?

Quizá la más relevante es la del célebre cosmólogo Martin Rees de la Universidad de Cambridge, que resucita en un libro los peores temores de los físicos ante el funcionamiento de los aceleradores de partículas.
Si bien es cierto que la inmensa mayoría de los científicos está absolutamente convencida de la seguridad de esas instalaciones, Rees no opina lo mismo.
Veamos cuales son los peligros que nos cuenta...

El primer escenario, el más conocido de todos, se daría si un acelerador, durante su actividad, diera lugar a la aparición de un agujero negro que empezara a tragarse todo lo que tiene a su alrededor.
La segunda posibilidad, es que los quarks (los componentes básicos de partículas como protones y neutrones) se volvieran a ensamblar en otros objetos densamente comprimidos llamados "strangelets"». Según algunas hipótesis, un strangelet podría convertir cualquier otra cosa que encuentre en una nueva y exótica forma de materia, transformando toda la Tierra en una esfera hiperdensa de apenas unos cien metros de diámetro.

Pero eso no es todo.

Para Rees existe otro peligro todavía mayor: Un desgarro en el espacio-tiempo.
Algunos han especulado con el hecho de que la energía concentrada que se crea cuando las partículas chocan entre sí en un acelerador, podría desencadenar una ´transición de fase´ que rasgaría el tejido del espacio. Esto ya sería una gran calamidad cósmica, y no solo a escala terrestre.

Nada de esto suena demasiado bien... Sin embargo, el Grupo de Evaluación de Seguridad del LHC se mantiene firme en sus conclusiones de 2003 (y asegura que el gran colisionador y sus sucesores, «no representan un peligro y no hay motivo para la preocupación»).

Uno de sus argumentos como os decía antes, es que la propia Naturaleza ha hecho, durante la dilatada historia del Universo, millones y millones de veces lo mismo que los aceleradores hacen. Y nunca le ha sucedido nada a la Tierra.

Los rayos cósmicos, sin ir más lejos, y que bombardean continuamente nuestro planeta en la atmósfera terrestre son, básicamente, versiones naturales de lo que los aceleradores de partículas están haciendo en la actualidad.

El propio Stephen Hawking, estaba convencido de la absoluta seguridad de estas máquinas gigantescas.

¿Qué os parece? ¿Hay motivo para alarmarse?
¿Los aceleradores de partículas no suponen riesgos, o podrían terminar con el planeta

Fuentes:

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