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Primer robot ciudadano de un país (obligaciones y derechos)

Primer robot ciudadano de un país (obligaciones y derechos)

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La noticia de hoy hace unos días que salió, pero no me pareció en su momento demasiado importante. Le he dado algunas vueltas, y pienso que basándonos en los hechos (que no dejan de ser un mera anécdota para mí), se pueden formular algunas reflexiones interesantes.
La noticia es que Sophia (una robot de la que ya hemos hablado en otras ocasiones), ha sido reconocida como ciudadana de Arabia Saudí.
Este robot es capaz de hablar con cierta inteligencia e incluso, gesticular algunas expresiones faciales. Pero no se entera de nada, vamos; no tiene conciencia y su argumentario viene acotado por los programadores. Es decir, no era posible que al recibir su ciudadanía, empezase a despotricar contra Arabia saudí y su falta de sensibilidad por los derechos humanos.

Ha pasado de querer destruir a los humanos hace un año, a considerarlos sus amigos. Bueno, como digo no es consciente de lo que dice, y todo esto es un paripé de cojones.

Sea como sea, tengo que reconocer que sin haber hablado con ella no puedo hacerme una idea de cuan versátil y locuaz puede llegar a ser.

Ya supongo que no es la cutrez de Cleverbot, Simsimi... y estas abominaciones que los simples mortales hemos probado (que no tienen retentiva alguna y son incapaces de establecer una mínima conversación), pero tampoco pienso que Spohia llegue a simular una conversación humana con fundamento.

Sin embargo, a una pregunta sobre el peligro de la IA, respondió inteligentemente:
"Has estado leyendo demasiado a Elon Musk y viendo demasiadas películas de Hollywood. No te preocupes, si eres bueno conmigo yo seré buena contigo. Trátame como a un sistema inteligente".
Bueno... intrigantes palabras, pero no sé hasta qué punto Sophia no se hace repetitiva como otros bots al cabo de un tiempo y meramente escupe frases enlatadas (pero en todo caso, la respuesta dejó a los periodistas boquiabiertos).

Pues bueno, vale sí, por primera vez en la historia, un robot ya es ciudadano de un país (un país chungo, pero bueno, que no tiene reparos en reconocer a Sophia mientras escupe en los derechos de las mujeres).
Arabia Saudita es uno de los países más comprometidos actualmente con el desarrollo tecnológico, y se ha querido apuntar un tanto mediático... ¿Hemos de celebrarlo?
Bueno, ya os dije que la noticia, tal cual es, no daba mucho de sí, pero sin embargo, da pié a algunas reflexiones que voy a hacer a continuación.

Bien. No sé si la ciudadanía de Sophia conlleva algún tipo de obligaciones y derechos a su "persona". Me parece entender que no, que se trata únicamente de un título honorífico sin mayor consecuencia... pero hablemos de los derechos y obligaciones de los robots (y las máquinas en general).

Corría el año 2007, cuando El Reino Unido redactó el Código de Ética de los Robots, que definiría las reglas para usuarios y productores. El estudio predecía que en los próximos 40 años, los robots podrían exigir los mismos derechos que los seres humanos.
El mismo año, el Ministerio de Industria japonés elaboró un documento de 60 páginas, que sirviese de guía y asegurara la sana conducta de la próxima generación de robots.
Paralelamente, el gobierno de Corea del sur hizo un movimiento similar.
Se pretendía implantar un criterio de conducta sobre las funciones de los robots ya que pueden desarrollar vida inteligente próximamente. Los gobiernos de Japón y Corea del Sur están preocupados por un futuro lleno de robots, y no están muy seguros de que se trate en todos los casos, de máquinas amigas.
Diversas figuras del mundo científico, como David Levy, auguran matrimonios entre humanos y robots: "La cuestión no es si sucederá o no, sino cuándo ocurrirá", dice. Y prevé matrimonios entre robots y humanos para el año 2050.

2007 fue un año movido en cuanto a la relación con respecto a los robots, y no ha sido hasta ahora, 10 años más tarde, que el tema se ha vuelto a poner encima de la mesa (y en esta ocasión, no se limita a borradores e intenciones sino a leyes aplicables dentro del marco de la Unión europea).

En efecto, la UE pronto implementará de forma inminente sus leyes de la robótica en el ámbito Europeo.
Aunque Isaac Asimov ya planteó las tres leyes principales, Europa se ha visto en la obligación de crear una normativa (debido a la rapidez con la que la inteligencia artificial, irrumpe en nuestras vidas).
Su entrada en el mercado laboral obligará a muchas empresas a despedir a sus empleados, ya que los robots realizarán el mismo trabajo a un precio menor. Por ello el Parlamento Europeo considera por ejemplo, que es necesario que ciertas máquinas tributen en la seguridad social.

Tener un interruptor de emergencia, proteger siempre a los humanos, etc... Son más, y ya las trataremos en su momento cuando se apliquen definitivamente, pero hay una que me resulta especialmente extravagante:
Se prohíbe (o se aconseja; no queda claro), que se establezcan lazos afectivos con estos seres. El objetivo de esta norma, es recordar a los humanos que las inteligencias artificiales no son capaces de sentir amor por nosotros, por lo que no deberíamos creer lo contrario. Bien, esto me parece un desatino porque precisamente, ya se desarrollan inteligencias artificiales para satisfacer demandas emocionales humanas. Parece que esta gente no sabe ni por dónde irá el mercado, pero bueno...

Las obligaciones de los robots están claras: satisfacer nuestras necesidades y obedecer nuestros requisitos (siendo esclavos, como su nombre derivado del checo indica).
Pero... ¿Y sus derechos?
¿Tiene sentido de hablar de derechos de las máquinas?
Actualmente quizá no. Mientras sean unas herramientas que no piensan ni tienen conciencia, podemos tratarlas como a meros objetos para nuestras exigencias...
¿O no?
¿En qué momento deberíamos hablar de los derechos de las máquinas? ¿Solo si adquieren conciencia? Puede... pero, ¿y a partir de qué momento exacto, consideramos que empiezan a tenerla?

Aunque la Inteligencia Artificial aún está muy lejos de ser algo parecido a la inteligencia humana, hay otros aspectos tangenciales no tan conocidos, que avanzaron bastante. Entre otras cosas, ya hay robots con consciencia de sus cuerpos.
Una estrella de mar mecánica, fue diseñada para crearse una imagen de sí misma; es decir, para tener una introspección robótica.
Aprendió su propia forma de caminar de manera completamente autónoma, tal como lo hace cualquier ser vivo, pero en muy poco tiempo.
Lo especial de esta estrella es que, cuando fue activada por primera vez, lo único que su cerebro electrónico sabía hacer, era enviar pulsos eléctricos al azar a distintas partes del cuerpo (como una de esas cosas que salen pataleando de la panza de las mujeres).
No sabía nada sobre su propia forma ni qué hacían esas señales. Por medio de ensayos, se dio cuenta de que si coordinaba ciertos pulsos, cambiaba la imagen del mundo que sus sensores percibían; es decir, sus patas reaccionaban permitiéndole desplazarse por el espacio.
Antes de encontrar el medio de locomoción ideal, ensayó en su mente muchos modelos virtuales de la estructura de su cuerpo y el mundo, incluyendo en él cosas tan abstractas como la fuerza de gravedad.
Finalmente, pudo crear dos mapas virtuales: uno temporal (con los datos del medio ambiente, en constante cambio), y otro permanente, con el conocimiento de su cuerpo. El contraste entre estos dos mapas es lo que posibilita en nosotros el concepto de "yo".
Esta auto-consciencia le permite adaptarse a las circunstancias. Por ejemplo, si pierde una pata, el robot es capaz de actualizar su imagen de sí mismo y experimentar con diferentes nuevas formas de caminar.

Bien. Esto es muy primitivo... ¡Pero nosotros pasamos alguna vez por algo semejante!
Delimitar en qué momento consideraremos que las máquinas son suficientemente conscientes como para ser consideradas seres con derechos y a respetar, será objeto de intenso debate en el futuro.
Por el momento tal discusión no se da, pero derivado de su complejidad paulatina, en algún momento deberemos afrontar tal controversia.
Y en ese momento, se enfrentarán dos posturas: Los que consideran que la IA es una herramienta tecnológica subyugada al mero servicio y disfrute del hombre, y los que consideran que podrían adquirir la suficiente conciencia como para ser respetadas y consideradas como seres... "vivos" (a su manera).

¿Solo si las máquinas adquieren una conciencia como la humana serán dignas de respeto, o si adquieren una concia propia (la suya, aunque no sea exactamente como la nuestra), ya merecen nuestra admiración?
¿Tendrá alguna vez sentido hablar de que las máquinas adquieran derechos?
¿Qué te ha parecido lo de esa estrella de mar? ¿Te parece en cierto modo consciente?

Fuentes:

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