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Increíbles sucesos y curiosidades de robots e inteligencia artificial

Increíbles sucesos y curiosidades de robots e inteligencia artificial

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HitchBOT, es un robot autoestopista, que había estado viajando solo por varios países a mediados del 2015.
El robot tiene un cuerpo cilíndrico compuesto principalmente de un cubo de plástico, con dos "brazos" flexibles y dos "piernas" también flexibles unidas al torso.
Este robot del tamaño de un niño, no puede moverse solo y necesita que los conductores lo trasladen de un lugar a otro. Además, necesita que de vez en cuando alguien le recargue la batería. A cambio, HitchBot puede entretener a los conductores con conversaciones y tomar fotos.
Con el experimento, sus creadores querían comprobar cuál era la reacción de los conductores al ver a un robot que pide que le lleven en coche, ya sea levantando el pulgar al lado de una carretera o en una gasolinera.

Después de recorrer miles de kilómetros haciendo dedo durante más de un año, su aventura en tierras estadounidenses terminó con su épica andadura.
En plena madrugada, un vándalo decidió poner fin a la vida de HitchBOT de la manera más cruel: a patadas, decapitándolo y arrancándole las extremidades.
La agresión fue filmada, pero no se presentaron cargos.
Al inspeccionarlo, se constató que era realmente irreparable: "No hay un solo cable en condiciones y todas las cosas están rotas", dijeron sus responsables. Descansa en paz, HitchBOT...

Little Chubby (en su traducción: pequeño regordete), es un simpático robot con cierta semejanza al famoso R2-D2 de la saga 'La guerra de las galaxias'. Y según sus creadores, ha sido concebido para enseñar a los niños y jugar con ellos. ¿Qué podría salir mal? (sí, algo salió mal...)
A finales de 2016 estaba en una exposición internacional de tecnologías en la provincia china de Guandong, cuando de repente, el robot se volvió loco y empezó a demoler un mostrador que se encontraba cerca, rompiendo los cristales. Cuando uno de los empleados trató de detenerlo, le arrolló el pie.
Los empleados de la exposición tuvieron que llamar a una ambulancia, que llevó a la alterada víctima a un hospital en camilla.
Los medios se cebaron con Little Chubby, y consideraron que se trató del primer ataque de un robot a un humano. Incluso, hubo quien fue más lejos. Calificaron a este robot como “un pionero en su lucha contra la humanidad”, y se insinuó que no se trataba de un accidente normal, sino que era claramente intencionado. “La invasión de los robots ha comenzado“, hasta aseguraron algunos internautas...

Sin embargo, obviamente, las investigaciones apuntaron a que, realmente, todo se trató de un error humano producido por el responsable de su movimiento (que simplemente, mezcló desafortunadamente los botones de motricidad).
Aunque esta máquina no tiene la suficiente inteligencia como para revelarse, el percance ha pasado desgraciadamente a la historia como: "El robot que atacó a un humano". Pobre Little Chubby, él solo quería divertir a los niños...

HUBO es un robot que salvará vidas humanas. Está diseñado para reemplazar al ser humano en trabajos peligrosos, y estos robots llevarán a cabo de manera autónoma -es decir, sin control remoto-, tareas como: conducir un vehículo, abrir una puerta con cerradura, superar distintos obstáculos propios de una situación de catástrofe, etc.
Pero lo que me empuja a citarlo en este artículo es algo más banal (pero curioso):
En un nuevo capítulo de la telenovela “Ese robot me quiere quitar el trabajo”, un androide HUBO fue el encargado de transportar la antorcha olímpica de Pyeongchang 2018 (los próximos juegos de invierno, que se celebrarán en Corea del Sur).

El robot exhibió algunas de sus múltiples cualidades: Llegó conduciendo un vehículo, y después de recorrer 150 metros a pie, hizo gala de su poder robótico al hacer un hoyo en una pared que se interponía en su paso, mientras sostenía la emblemática antorcha antes de pasarla al siguiente relevista (su creador, el doctor Oh Jun-ho). Bien, la pared era una mierda, pequeña, ridícula, blanda y demás, pero la escena esconde tras de sí cierta simbología y declaración de intenciones...

Bien, para terminar vamos a ponernos un poco más serios...
Hace veinte años muchos dudaban de que una máquina fuese capaz de derrotar a los humanos en una partida de ajedrez. Sin embargo, desde hace ya tiempo ningún gran maestro humano puede rivalizar contra una máquina.
Pero hace poco, ha llegado el holocausto definitivo. Un programa de inteligencia artificial llamado Alpha Zero, destrozó de forma humillante al campeón de los ordenadores ajedrecistas hasta el momento, cambiando para siempre la disciplina y abriendo una nueva era a nivel científico.

En efecto, a diferencia de otros programas, Alpha Zero (la inteligencia artificial creada por Deep Mind de Google), no está basado en el conocimiento humano. Su comprensión sobre el ajedrez, más allá de las indispensables reglas básicas, proviene únicamente de su capacidad de auto-aprendizaje.
Tras jugar casi cinco millones de partidas contra sí mismo, Alpha Zero en tan sólo cuatro horas y partiendo de cero, aprendió todo el conocimiento del ajedrez de la historia.
Dicho de otra forma, todo el conocimiento ajedrecístico de la humanidad, fue absorbido y superado por una IA en menos tiempo de lo que tarda un vuelo en hacer la ruta Londres-Nueva York.
Esta inteligencia artificial realiza un ajedrez único, que sacrifica piezas de forma humana, que se mantiene con desventaja material durante decenas de jugadas y que es capaz de especular como un humano en los finales de partida.

No sé si me explico bien, pero tenemos por un lado a Stockfish 8 la ahora derrotada IA, que era el campeón del mundo de los módulos de ajedrez. Una máquina programada por los ingenieros más brillantes del planeta desde hace casi diez años, con la misión de jugar un ajedrez perfecto, con una base de datos y de partidas descomunal basada en grandes maestros humanos y con la capacidad de calcular millones de posiciones y decidir la jugada más precisa.

Y por otro lado Alpha Zero, que con solo las estrictas reglas del juego de partida, solamente jugando contra sí mismo (y ajeno a cualquier programación o injerencia humana de movimientos, partidas y demás historias), en solo 4 horas es capaz de sobrepasar a Stockfish 8 (que no logró ganarle ni una sola partida).

Se ha dicho (y con razón), que Alpha Zero es como una civilización alienígena inventando sus propias matemáticas; es un modelo libre de prejuicios y presuposiciones humanas, que aprende de sí mismo a un ritmo vertiginoso y parece no tocar techo...
AlphaZero logró dominar todo el conocimiento ajedrecístico en unas horas, sin ningún tipo de base de datos programada.

Actualmente, ningún gran maestro humano parece estar interesado en competir contra esta máquina. Esto, simplemente no tendría emoción: Alpha Zero le machacaría.
Obviamente, las implicaciones de este nuevo algoritmo van mucho más allá del ajedrez. La habilidad de una máquina de replicar y superar siglos de conocimiento, es una herramienta que puede cambiar el mundo...

Fuentes:

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Androides

Excelente artículo sobre circuitos inteligentes.
El mundo androide llega para quedarse, amados seres humanos.

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