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Auguran bebés híbridos entre humanos y robots

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Un grupo de expertos internacionales ya en el 2013 pronosticaron que en 2025 (dentro de siete años), la fusión entre seres humanos y robots será algo cotidiano.

Elon Musk ya hace tiempo que nos viene hablando del potencial de una inteligencia artificial que podría provocar el "día del juicio final", y que la forma de evitar que esa distopía se haga realidad es, según él, que hombre y máquina se fusionen.
La simbiosis hombre-máquina debe producirse, según Musk. Esto, o abandonar el desarrollo en inteligencia artificial (pero esto, es algo que no va a suceder).

Antonio López, catedrático de Trabajo Social y Servicios Sociales de la UNED, en su libro «La brecha robótica. Una nueva frontera en el siglo XXI», habla de híbridos entre ser humano y máquina.

La obra analiza la emergencia del robot, cada vez con más capacidades y más integrado en la vida cotidiana; así como el desarrollo de nuevos robots de compañía que serán tan humanos como los humanos.
Podemos discutir la fecha de tales acontecimientos, pero parece ser una tendencia que todos los expertos comparten.
Según el profesor japonés Hiroshi Ishiguro (conocido por crear humanoides iguales a sí mismo), las máquinas podrán hacer lo mismo que las personas.
Es más: Ishiguro está convencido de que serán como nosotros, sí, solo que acabarán siendo mucho más listos.

Esta idea en la que muchos concuerdan, es la que convence sobre la urgencia de fusionarnos con ellas si no queremos quedarnos atrás.
Pero claro, pueden equivocarse... Quizá nunca seamos capaces de crear un robot más listo que nosotros, ni con una apariencia y complejidad como la nuestra... (Quizá).

El Dr. David Levy ya predijo matrimonios entre humanos y robots para el 2050 (sucederá mucho antes), y ya empezamos a tener los primeros androides de apariencia humana, con una inteligencia artificial incorporada.
Los expertos en tecnología, auguran que los juguetes sexuales de los que disponemos en la actualidad, solo representan el inicio de la gran transformación que experimentará el mundo de las relaciones sexuales en un futuro no muy lejano.
Desde tecnologías que permitirán conocer la compatibilidad del ADN de una pareja potencial con la que mantener una cita, hasta la creación de todo tipo de artilugios tecnológicos que permitirán a las personas estimularse el uno al otro sin el inconveniente de tener que estar en la misma habitación.
La esperanza es que todos estos nuevos productos sirvan para cimentar las relaciones y hacernos más felices en el campo del sexo.
Sin embargo, hay otras personas que miran con recelo el desarrollo de todas estas tecnologías, ya que las interpretan como un intento de sustituir el contacto humano, acabando por depender de máquinas para nuestras relaciones sexuales.

Dentro de una década, se prevé que la tecnología holográfica será lo suficientemente barata como para tomar una copa o cenar con la pareja (holográfica), a pesar de que él o ella puedan estar en el otro lado del mundo (o sea directamente, un personaje virtual que no existe en la realidad).
Y la futura realidad virtual, irá mucho más allá de las posibilidades actuales. Por ejemplo, podrás conocer a otras personas en entornos virtuales (o interactuar en medios fantásticos y con entes virtuales).
Claro, semejante escenario conlleva ciertos cambios de paradigma...
Ahora Levy predice que los humanos y los robots, crearán una nueva especie híbrida dentro de los próximos 100 años.

Tenemos todavía tiempo para acostumbrarnos a la idea... Primero habrá humanos que amen a robots, luego se casarán, y finalmente... ¿Por qué no tener hijos?

El creciente fenómeno de los robots y otros avances tecnológicos, inevitablemente plantea la cuestión de lo que está por venir en términos reales evolutivos humanos (y no solo en el ámbito "inofensivo" del entretenimiento).
Levy predice que una especie híbrida emergerá, cuando los seres humanos procreen con robots.
¿Pero Cómo se puede lograr esto, si las personas robóticas no tienen una composición genética?
Él explica que sus afirmaciones se basan en investigaciones en el campo de la bionanotecnología, las células madre y la genética de robots.
Levy razona que después de que se introdujo la fertilización in vitro el 1979 y se produjo el primer "bebé probeta", existía la creencia de que solo las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer eran la única forma de concebir un bebé.
La ciencia ha cambiado drásticamente el "libro de reglas de la concepción" desde ese hito, y la técnica ha proporcionado a los investigadores algo para continuar a medida que aprenden sobre más opciones para la reproducción humana.
La investigación del Dr. David Levy sobre los humanos y los robots que tienen bebés para crear una especie híbrida, podría considerarse algo radical (pero su visión se origina en el progreso realizado en la investigación con células madre y los cromosomas artificiales).
Y se refiere a los estudios realizados por científicos de la Universidad Estatal de Ohio (que utilizaron la nanotecnología para fabricar un chip que puede pasar eficazmente el código genético a las células de la piel), como los primeros pasos en ese sentido.
Levy sugiere que ese proceso de chips (conocido como tejido nanotransfección), permitirá que el código genético de un robot se transmita a su descendencia junto con el código genético humano.
Si bien podría pensarse que los vaticinios del Dr. Levy son extravagantes, otros expertos han predicho una situación similar.

Bueno, en todo este tinglado que se avecina, una pregunta clave planea sobre todos nosotros: ¿Podemos fiarnos realmente de los robots?
Bueno, mientras no tengan conciencia y hagan todo lo que les dices sin cuestionamiento alguno, por supuesto que sí, pero... ¿Y en un estado evolutivo más avanzado, si llegan a tomar conciencia de sus actos y tienen sus propios anhelos?
Hay que poner unas reglas sobre los valores que deben guiar a un robot en su toma de decisiones; Y es que pueden actuar de forma egoísta y buscar la máxima utilidad, sin tener en cuenta que no deben hacer daño a nadie.
Porque una de las cosas que nos da más pavor, es el hecho de que estos seres inertes puedan tener emociones y sientan.
Según Carlos Balaguer, director del Laboratorio de Robótica de la Universidad Carlos III de Madrid: “Podemos adornarlo cuanto queramos, pero para hacer que un robot sienta miedo, por ejemplo, solo debemos introducir unas líneas de código que aporten la posibilidad de que haya un acontecimiento inesperado previamente registrado como malo en su base de datos. Al fin y al cabo, nosotros también actuamos con patrones y aprendemos según evoluciona nuestra experiencia”.
De hecho, la gran tendencia en robótica es enseñar a los robots a aprender como nosotros.

Hay experimentos con niños que revelan que, cuando están empezando a andar, al principio no se asustan cuando se caen porque no saben que es malo (no tienen esa experiencia). Tras dos o tres caídas, ponen la mano por delante, y tras sufrir varios chichones, lloran cuando ven que se han caído. Pues en el caso de los robots es igual. Así, este tipo de aprendizaje es el que hará robots sensibles en el futuro, y habrán aprendido cuáles son las consecuencias de sus actos.
Por último, llegamos a lo que los expertos llaman la Robot Human Interaction, un nuevo campo de la robótica actual, en el que se estudia cómo vamos a interactuar con los robots en el futuro (y este punto, nos plantea un gran dilema moral).
Como nos explica Balaguer: “Se trata de definir a qué nivel queremos relacionarnos con los robots: de igual a igual, de jefe a subordinado o de dueño a esclavo.
Si es de igual a igual, podría discutir nuestras órdenes porque no esté de acuerdo con nosotros. Si es de jefe a subordinado, tendrá alguna opinión, pero más o menos hará lo que le decimos. Sin embargo, si la relación es de dueño a esclavo, hará lo que queramos sin discutir nada” (como hasta ahora).
Y por asombroso que os pueda parecer, el objetivo de la tendencia actual parece ser crear lo que se ha denominado un Companion; es decir, un compañero (de igual a igual).

Se trata de crear un robot semejante a nosotros, que esté dotado de cerebro, emociones, que se comporte de manera diferente según el contexto y la situación, que sea seguro, barato de fabricar y eficiente. Sí, en eso estamos trabajando...
Así pues, suponiendo un robot que es como un humano... ¿Podemos fiarnos de él?
No lo sé, ¿Te fías de los humanos?

¿Qué opinas de los robots?
¿Está bien amar a los robots? ¿Y casarse con ellos? ¿Y tener hijos?
¿Crees acertado crear robots como nosotros (con sentimientos)? ¿O mejor sería que fuesen siempre esclavos?

Fuentes:

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