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Androides; legislación e interacción Hombre-Robot

Androides; legislación e interacción Hombre-Robot

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"Hola a todos, soy el humano cibernético HRP-4C". Con esas palabras se presentó la mañana del 16 de mayo de este año la primera 'robot modelo' en el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Avanzada de Tokio, desarrollada por científicos japoneses exclusivamente para eso; convertirse en la máquina que le quite el trabajo a las musas de los diseñadores.

 

Robot hrp-4c13
Robot hrp-4c13

La robot modelo , pesa unos escasos 43 kilogramos , mide un discreto metro 58, y tiene unos ojos ligeramente más grandes que los de una japonesa promedio. Cuenta con 42 motores de movimiento programados para mimetizar las actitudes de las maniquíes de carne y hueso.
Su imagen cuenta con un bello rostro (inspirado en los dibujos manga), mientras que el cuerpo no imita exactamente al de una mujer, ya que, a pesar de conservar sus formas y curvas, mantiene los colores y la temperatura del metal.
Suji Kajita, miembro de los ingenieros que desarrollaron a HRP- 4C , ha explicado que si no lo hacían de esta forma, la robot podría resultar un poco espeluznante al ser manejada: "Si la diseñábamos demasiado parecida a una mujer de carne y hueso, podría haber resultado extraño trabajar con ella. Por eso nos inspiramos en el manga, deliberadamente".
No se pondrá a la venta aún; "La hemos desarrollado principalmente para que sea utilizada en la industria del entretenimiento", asegura Kajita, quien agrega que su creación ha costado poco más de dos millones de dólares.
Al parecer Tokio se está tomando en serio la meta de tener un robot
en casa para el 2015. Cada vez más, vemos increíbles robots con aspecto humano (sobre todo féminas ), y en esta ocasión, se trata de una robot humanoide que parece salida de la serie de Evangelion.
Robot hrp-4c13
En un mundo globalizado e interconectado como el actual, llega un punto en que resulta difícil abordar los temas por separado, ya que confluyen las más variadas tendencias, aficiones, e incluso disciplinas. Así, vemos como científicos de renombre postulan teorías que parecen sacadas de la ciencia ficción, al mismo tiempo que libros y películas son fuente de inspiración para futuras investigaciones. No es extraño encontrar sagas inspiradas en personajes irreales, que se manifiestan en una multiplicidad de formatos (desde series, películas, o anime, hasta cómics, figuras, videojuegos, y un fenómeno “fan” asociado; los más vistosos serían los cosplayers).
El cosplay (コスプ,) etimológicamente del inglés costume play, o juego de disfraces, es practicado principalmente por jóvenes, y consiste en disfrazarse de algún personaje de un manga, anime, película, libro, comic, videojuego, o incluso cantantes y grupos musicales, e intentar interpretarlo en la medida de lo posible.
figura
El número de seguidores del cosplay va en aumento. Cada vez es más común ver a gente disfrazada en cualquier convención, y no es raro, hoy día, ver que en los estrenos de las grandes producciones de cine, algunos grupos se reúnan ataviados con sus mejores galas. L@s que se sienten cosplayers, intentan parecerse lo máximo posible al personaje (que a veces son robots), y pueden estar un año completo planeando como hacer el traje y en qué partes está dividido, qué materiales usar, como es su constitución física, su peinado, su maquillaje... Es más que una afición y supone casi una forma de vida.
Puede que sea prematuro decirlo, pero no sería de extrañar que a medida que los androides evolucionen, provoquen un efecto de fascinación tan o más elevado, que esos iconos virtuales que actualmente mueven verdaderas pasiones. La robot modelo HRP4C, podría ser el primer indicador de esa tendencia. Después de todo, no olvidemos que a pesar de haber sido diseñada deliberadamente para no parecerse a una mujer de carne y hueso, ya resulta asombrosa. Me pregunto que ocurrirá cuando el objetivo sea crear un androide de aspecto humano. Puede que no estemos todavía preparados para enfrentarnos a eso, y quizá la prueba de ello es que ni los mismísimos creadores de la primera robot modelo, se han atrevido a enfocarlo de ese modo. Si imaginamos las capacidades del robot humanoide más evolucionado actualmente, Asimo (el androide asexuado con aspecto deastronau-
ta), pero con un parecido físico muy humano añadido, eso podría desencadenar de modo generalizado, rechazo y preocupación social. Con las 3 leyes de la robótica, el ya fallecido escritor de ciencia ficción Isaac asimov, proponía en su novela corta "Runaround" (1942), regular las interacciones entre humanos y robots. Quien iba a decir que 64 años después, un estudio del gobierno del Reino Unido predeciría que en los próximos 50 años los robots podrían exigir los mismos derechos que los seres humanos.





Se prevé que los robots llegarán a realizar cirugías de manera rutinaria a partir de 2018, y que cada hogar de Corea del Sur tendrá un robot entre 2015 y 2020. No es casual que este país redactase, por un equipo de cinco expertos entre los que se incluían futuristas y escritores de ciencia ficción, "El Código de Ética de los Robots", que definiría las reglas para usuarios y productores para prevenir abusos de humanos a robots y viceversa, según informaba la página web de la BBC en 2007. "El Gobierno establecerá una serie de principios éticos relativos al papel y a las funciones que desempeñan en la actualidad los robots, teniendo en cuenta que en el futuro irán adquiriendo tareas que impliquen una inteligencia mayor”, explicó el
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ministro de Comercio, Industria y Energía. También se unió a esta iniciativa el gobierno Japonés, quien redactó el "Borrador de guía para asegurar la sana conducta de la próxima generación de robots". Japón es uno de los países donde está más desarrollada la robótica, y no solamente en el sector industrial, sino también en el de la ayuda doméstica a ancianos. La próxima generación inminente, asumirá tareas de patrullaje de seguridad y tutela de bebés. El mercado de estos robots de ayuda, en 15 años se disparará a cifras astronómicas. Se pretende implantar un criterio de conducta sobre las funciones de los robots ya que pueden desarrollar vida inteligente muy proximamente. Los gobiernos de Japón y Corea del Sur están preocupados por un futuro lleno de robots y no están muy seguros de que se trate en todos los casos de máquinas amigas.
Robot hrp-4c13Androides
El imaginario de la ciencia-ficción no ha sido muy amable con los robots. Menos todavía el cine, más proclive a presentarlos como criaturas de alma de metal, que se rebelan contra su creador. Sin embargo, en la realidad el empleo de los robots es pacífico y creciente. Quizá por eso, el gobierno británico encargó un informe del cual se desprendía que en el 2056, al generalizarse la robótica, los robots podrían tener la clase de derechos hasta ahora reservados para los humanos; como acudir a votar, pagar sus impuestos, o cumplir con el servicio militar. Uno de los principios de este código es rotundo en su formulación: "En el siglo XXI los humanos tendrán que convivir con la primera inteligencia artificial extraterrestre en la historia de la humanidad: los robots. Será un encuentro que provocará problemas de tipo ético, social y económico”. El Centro de Investigación Europeo de Robótica también prepara un código de pautas y conductas respecto al uso de robots. Esta hoja de ruta ética ha sido promovida por investigadores que creen que los robots rápidamente se introducirán en disciplinas hasta ahora desconocidas para ellos (como la física nuclear y
la bioingeniería). Dichos principios supondrán el establecimiento de una serie de garantías para que el uso que hacen los humanos de los robots no termine siendo abusivo, con especial énfasis en la protección de los datos adquiridos por un robot para prevenir su uso ilegal.
Pero hasta el momento (que yo sepa), no se ha publicado todavía ninguno de esos “códigos de conducta”, ni aplicado ninguna ley con respecto a la fabricación de robotos. Es cuanto menos extraño, teniendo en cuenta los avances que se están realizando en este campo. A finales del 2007, David Levy (astrónomo canadiense nacido en 1948 y escritor científico conocido por descubrir el cometa Shoemaker-Levy 9, que colisionó con el planeta Júpiter en 1994, y también descubridor de 41 asteoroides), ya auguraba un futuro de matrimonios entre robots y humanos. Según Levy, la humanidad asistirá dentro de poco a la llegada de androides idénticos a los humanos: capaces de moverse, hablar, e incluso excitarse (y esto hará que muchas personas lleguen a enamorarse de ellos y... ¿por qué no a casarse?). "La cuestión no es si sucederá o no, sino cuándo ocurrirá", dijo. Y prevé matrimonios entre robots y humanos para el año 2050.
Archivo pdf Los dilemas éticos de la robótica
En Junio de 2009, un desarrollo que se enmarca en el Proyecto Jast de la Unión Europea , ha creado un robot social que es capaz de anticipar o prever las acciones que llevará adelante la persona junto a la que trabaja. Gracias a esto, la interacción hombre-robot podría iniciar así una nueva etapa. En diferentes partes del mundo ya se han comenzado a llevar adelante investigaciones que apuntan a crear robots más activos y compañeros del hombre, no simples ejecutores de órdenes. Para ello, los nuevos desarrollos en robótica deben incluir la capacidad para interactuar con las personas, desempeñar un papel activo en las tareas, y participar (en algún punto), en la toma de decisiones. Ya se han desarrollado robots capaces de evaluar posibilidades, realizar preguntas, y otras actividades similares. El proyecto financiado por la Unión Europea en el marco del Programa Jast, apunta justamente a esto, poniendo especial énfasis en que el robot pueda anticipar aquellas actividades que realizarán las personas para las que trabaja. El sistema creado en el marco del Proyecto Jast incorpora a la robótica esa capacidad de observación y reflejo (resonancia) propia del ser humano al incorporar un aprendizaje.
En diferentes pruebas realizadas, estos robots han obtenido resultados sorprendentes. Por ejemplo, se los ha sometido al desarrollo de acciones sin pautas de ningún tipo. Solamente observando como su socio humano llevaba adelante la tarea, el robot ha podido posteriormente reproducirla sin ningún tipo de inconvenientes. Los robots también fueron preparados para descubrir falsos o erróneos procedimientos humanos. De esta manera, las máquinas son capaces de pedir aclaraciones a sus parejas humanas cuando las intenciones parecen ambiguas, o no están lo suficientemente claras. Por ejemplo, si una pieza puede emplearse para desarrollar tres estructuras distintas, el robot consultará con su socio el objetivo concreto que tiene en mente.
androide
Los robots creados en el marco del Proyecto Jast, cuentan con una arquitectura neural que imita la resonancia de procesamiento observada en los estudios en humanos durante el desarrollo de actividades conjuntas. Evidentemente, se trata de un trabajo que muestra la potencialidad de la investigación en conjunto, de especialistas provenientes de la ingeniería robótica y la psicología humana.
Y en Julio de este mismo año, un equipo de científicos del proyecto Decisions in motion del Sexto Programa Marco de la Unión Europea, ha conseguido desarrollar un robot que posee un sistema de visión que imita las funciones visuales clave del cerebro humano. En un futuro, este sistema podrá servir para crear robots capaces de maniobrar rápida y certeramente a través de entornos llenos de objetos, o para desarrollar dispositivos que guíen a personas ciegas, entre otras aplicaciones. La máquina está controlada por unos algoritmos diseñados para simular las distintas partes del sistema visual humano. Así, en lugar de capturar y trazar un mapa de su entorno una y otra vez para planificar su ruta –que es lo que hace la mayoría de los robots-, la máquina europea utiliza una red neuronal simulada que actualiza su posición en relación al entorno, realizando constantes ajustes con cada nueva información. Esto es una imitación del proceso visual y planificación de movimiento humanos. Según Greenlee (director del proyecto), el resultado es básicamente una red neuronal con ciertas características biológicas que permite que el robot imite una serie de funciones del cerebro humano, como el reconocimiento de objetos, la estimación del movimiento, o la toma de decisiones, y consiga recorrer una habitación yendo hacia objetivos concretos a la vez que evita los obstáculos y las paredes.

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