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Planean una SUPERESTACIÓN ORBITAL en CERES para 2036

Planean una SUPERESTACIÓN ORBITAL en CERES para 2036

 
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Ni viajes tripulados a Marte ni misiones a la Luna, según un nuevo estudio realizado por el astrobiólogo finlandés Pekka Janhunen el lugar ideal para establecernos fuera de nuestro planeta sería construir una megaestación orbital alrededor de Ceres, el asteroide conocido más grande del Cinturón de Asteroides ubicado entre Marte y Júpiter. ¿Tiene esto algún sentido?

La idea de vivir fuera de la Tierra ha dejado de ser ciencia ficción. Resulta lógico que los primeros esfuerzos para colonizar otros mundos se centren en lugares que tenemos cerca como Marte o la Luna, pero existe una escuela de pensamiento con ideas totalmente distintas.

Según ellos, colonizar un planeta supone un esfuerzo mucho mayor que el beneficio que se espera obtener de él. Un buen ejemplo de ello, es el artículo publicado hace unos días en arXiv, en el que se propone la construcción de un enorme hábitat flotante que podría colocarse, por ejemplo, en la órbita del planeta enano Ceres.
Y no hablamos de una estación orbital con unas dimensiones similares a la ISS. En su estudio, el astrofísico Pekka Janhunen, del Instituto Meteorológico de Finlandia, describe su visión de un «mega satélite» formado por miles de kilométricas naves espaciales cilíndricas, unidas entre sí por un «marco» de imanes en forma de disco y en órbita permanente alrededor de Ceres.
Cada uno de estos hábitats cilíndricos podría albergar cómodamente unas 57.000 personas, y por supuesto, contaría con una atmósfera artificial y generaría su propia gravedad, similar a la terrestre, gracias a la fuerza centrífuga de su propia rotación.
Cada hábitat cilíndrico tendría 10 km de longitud y un km de radio, efectuando una rotación completa cada 66 segundos para generar una gravedad similar a la terrestre.

La idea de Janhunen permite, además, una expansión de la colonia casi ilimitada: bastaría con ir agregando nuevos cilindros al hábitat en los bordes del disco.
Gracias a dos enormes espejos de vidrio en ambos laterales de cada cilindro, la luz solar en el interior del hábitat estaría garantizada. Los espejos tendrían una inclinación de 45 grados con respecto al disco que los alberga, de modo que reflejarían la luz hacia el interior de los cilindros. Dentro de cada uno de ellos, una parte se destinaría a la agricultura y a la plantación de árboles, plantados en un lecho de tierra de 1,5 metros de espesor obtenida a partir de materias primas del propio Ceres. La parte «urbana», sin embargo, se iluminaría con luz artificial, de modo que se podría mantener un ciclo día/noche similar al de la Tierra.
Espacios verdes con jardines y árboles serían los responsables de crear el oxígeno del asentamiento y de eliminar el dióxido de carbono, así como de proporcionar más protección frente a la radiación.
Según el científico, la superficie de Marte, mucho menor que la de la Tierra, «no brinda el espacio suficiente para una población significativa y una expansión económica». En una colonia orbital en Ceres, sin embargo, «se podrían construir entre uno y millones de hábitats cilíndricos».
En su artículo, Janhunen deja claro que la elección de Ceres no es un simple capricho. Para empezar, su distancia media a la Tierra es comparable a la de Marte, lo que hace que viajar hasta allí sea relativamente fácil.

Pero no es esa la ventaja principal. El planeta enano, en efecto, es rico en nitrógeno, un gas que sería esencial para el desarrollo de la atmósfera artificial. No olvidemos que la atmósfera terrestre está compuesta por cerca de un 79% de nitrógeno. Según el investigador, para transportarlo hasta el asentamiento orbital, junto a otras materias primas extraídas de Ceres, se podrían utilizar ascensores espaciales.

En la Tierra, su construcción es extremadamente complicada. Ceres, sin embargo, tiene una gravedad inferior al 3% de la de nuestro planeta. Por lo que, junto a su rápida rotación, hace que la construcción de una estructura así resulte posible y muy barata desde el punto de vista energético. De hecho, podría ser el lugar ideal para instalar un ascensor espacial de unos mil kilómetros de largo.
El planeta enano tiene muchísimas materias primas útiles, y subir estos materiales en órbita es más sencillo que hacerlo en Marte porque no hay atmósfera con la que lidiar (y por lo tanto no hay rozamiento, ni vientos ni tormentas de arena), ni una gravedad fuerte que requiera altas velocidades de escape para subir cargas en órbita.
Janhunen sostiene que Ceres dispone de la cantidad necesaria de nitrógeno, agua y dióxido de carbono que se requieren para sustentar la construcción del mega satélite artificial.
Además, el asentamiento sería una pieza estratégica en la exploración del Sistema Solar al encontrarse en un punto intermedio de camino a los planetas gigantes.
La idea, según Janhunen, también podría evitar uno de los mayores problemas que supondría una colonia sobre la superficie marciana: los efectos sobre la salud de la baja gravedad. «Mi preocupación -dice el investigador- es que los niños que vivieran en un asentamiento en Marte no se convertirían en adultos sanos (en términos de músculos y huesos), debido a que la gravedad marciana es demasiado baja. Por lo tanto, busqué una alternativa que proporcionara una gravedad similar a la de la Tierra, pero que fuera también un mundo interconectado».
Sobre los peligros de vivir en una colonia en Marte, arriba a la derecha os dejo un vídeo.
Un asentamiento así, además, sería un buen punto de partida para explorar la región de los planetas gigantes del Sistema Solar.

Con una gran población en Ceres, las naves que viajasen a Júpiter, Saturno y otros destinos, tendrían un punto de parada para repostar. Con el tiempo, la colonia orbital de Ceres podría convertirse en una gran constelación de asentamientos en el cinturón de asteroides y como he dicho antes, podría ampliarse enormemente.
Tanto que, según explica Janhunen, podría albergar una población de cientos de miles de millones de habitantes. Algo así resolvería cualquier problema de sobrepoblación.
Bien. Tecnológicamente hablando, estamos muy lejos de poder construir algo así. Pero, a pesar de que harán falta muchos recursos, su construcción es más fácil, en muchos aspectos, que la de un gran asentamiento en Marte o la Luna.

La idea ciertamente puede parecer muy extravagante, pero ya tiene sus defensores. Entre ellos Jeff Bezos, CEO de Amazon y fundador de la compañía espacial Blue Origin, que en 2019 ya habló de la conveniencia de construir colonias muy similares a las propuestas por Janhunen.
A pesar de ello, Janhunen se muestra optimista, y en un mail enviado a la revista Live Science afirmó que los primeros colonos humanos podrían empezar a viajar a Ceres en los próximos 15 años. Un plazo que muchos, a pesar de creer que la idea pueda ser plausible, consideran demasiado corto.

¿Ves posible este proyecto? ¿Y para dentro de 15 años?
¿Quizá más adelante? ¿O es un disparate?
¿Sería más práctico construir una superestación orbital aquí en la Tierra?

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Fuentes:

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Comentarios

Y porque no...

Me gusta más la idea de usar el propio Ceres como asentaniento tal como se ve en la serie The Expanse. Pero me gusta esa opción de los orbitales que por ejemplo ya se contempla en la trilogía de Cixin Liu de los trisolarianos...

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