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La fascinante idea para construir bases lunares

La fascinante idea para construir bases lunares

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Las principales agencias espaciales del mundo consideran que cuando el hombre vuelva a la Luna, lo hará para quedarse. Establecer bases sobre la superficie de nuestro satélite servirá como puesto de investigación y como puente hacia otros lugares (Marte, sobre todo) y es uno de los objetivos a medio plazo que ya nos hemos fijado.
Pero las futuras misiones a la Luna están repletas de incógnitas, y una de ellas es cómo serán los refugios que alberguen a los astronautas y con qué materiales podrán ser construidos para garantizar su seguridad y confortabilidad.

No es tarea nada fácil construir las infraestructuras necesarias para albergar una base en nuestro satélite, y aunque existen proyectos que estudian llevar impresoras 3D que puedan diseñar los habitáculos, ¿con qué materiales se alimentarán estas máquinas?

Pues bien: ¿Cuál será la sofisticada tecnología puntera que nos permitirá construir resplandeciente bases lunares? ¿Cuál es la revolucionaria y fascinante idea, culmen de la todopoderosa civilización humana, que nos permitirá conquistar la Luna?

Un nuevo estudio con participación española apunta a los meados de los astronautas (sí, el pipí) como una solución extraordinaria para fabricar un duradero cemento lunar. Quizá no es lo que esperabais y no suena muy agradable , pero en misiones tan arriesgadas como esta sobran los remilgos.
Aunque suena descabellado, la realidad es que la orina es un recurso perfecto: sin coste, prácticamente ilimitado y no necesita transporte ya que se «fabricaría» por los astronautas de forma autónoma en la misma Luna.

Teniendo en cuenta que una persona genera cada día 1,5 litros de este líquido, la orina de los futuros habitantes de la Luna podría convertirse en un subproducto muy prometedor para la exploración espacial.

Pero el problema es cómo mezclar este elemento con otros materiales que estén en el satélite formando un polímero que resista las duras condiciones lunares: desde fluctuaciones extremas de temperatura hasta la intensa radiación y el impacto ocasional de meteoritos.
La peculiar idea es combinar la urea que se encuentra en la orina, con el regolito que abunda en la luna (el polvo del suelo que se encuentra en todas partes por el satélite).

Así, el empleo exclusivo de materiales ya disponibles sobre el terreno, reduciría la necesidad de enviar desde la Tierra grandes volúmenes de suministros para construir asentamientos en nuestro satélite. Porque todos ya sabemos lo costoso que es enviar algo al espacio, y más, si no es orbitando la Tierra sino más lejos, en la Luna.

En este nuevo estudio han intervenido investigadores de Noruega, España, los Países Bajos e Italia; todo ello, patrocinado por la Agencia Espacial Europea. Sus experimentos han sido sorprendentemente satisfactorios, pero subrayan la necesidad de realizar más pruebas para encontrar el mejor material de construcción para las futuras bases lunares (como por ejemplo, combinarlo también con fibras de basalto lunar para reforzar la mezcla).

De momento, han demostrado que la urea, el principal compuesto orgánico de la orina, combinada con un material parecido al regolito lunar que han dispuesto, podría ayudar a construir los futuros habitáculos lunares.
La mezcla demostró ser muy resistente y preserva una buena maleabilidad, por lo que la comunidad científica está especialmente impresionada por la gran resistencia de esta nueva receta en comparación con otras mezclas planteadas.

Este tipo de hormigón mezclado con urea sería capaz de resistir las adversas condiciones espaciales, como el vacío o las temperaturas extremas. Las muestras soportaron temperaturas que van desde 114 ° C a -80 °, suficiente para lo requerido. Además, mantiene su forma soportando pesos encima hasta diez veces superiores al suyo.
Los investigadores esperan que este nuevo mortero a base de urea pueda ayudar a proteger también a los futuros astronautas de niveles nocivos de radiación ionizante.

La Luna es un lugar inhóspito donde cualquier material, incluso los excrementos, pueden convertirse en algo realmente valioso. No debemos olvidar que ya existen coches propulsados por caca, y hasta centrales eléctricas que reciclan desechos humanos para generar energía.
Y es que esta idea experimental puede aportar resultados valiosos no solo para la exploración espacial, sino también para aplicaciones tecnológicas aquí en la Tierra.
Después de todo, la idea de usar la urea para la construcción tampoco es tan rara. En la Tierra, se produce a gran escala y es ampliamente utilizada como fertilizante industrial y materia prima por compañías químicas y médicas.

Sí, amigos y amigas, la orina de los astronautas podría convertirse en un recurso muy útil para obtener un tipo de hormigón especialmente resistente en la Luna con el que fabricar una escatológica base... ¿Y te parece buena idea? ¿O es como para mearse encima?
Podéis dejar vuestra opinión en la caja de comentarios.


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