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Cuando construiremos una estación orbital gigante como Elysium

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Básicamente, una estación espacial es una construcción artificial diseñada para hacer actividades en el espacio exterior, con diversos fines. Se distingue de otra nave espacial tripulada, por su carencia de un sistema de propulsión principal y de medios de aterrizaje. Por su diseño, las estaciones espaciales están destinadas a orbitar los cuerpos celestes donde hayan sido puestas en órbita.
Cuando hablamos de estaciones orbitales, rápidamente nos viene a la cabeza la icónica estación de 2001, una odisea en el espacio. O más recientemente, la majestuosa y clasista estación a lo mundo anillo que vimos en la película Elysium.
Si bien por el momento todas las estaciones espaciales humanas se han limitado a orbitar nuestro planeta, esto cambiará dentro de poco.

Las primeras estaciones espaciales fueron de la unión soviética y eran militares. La primera de ellas, fue la Salyut 1 lanzada el 1971 (pero solo duró medio año en órbita).

2 años más tarde los norteamericanos, en plena guerra fría, superaron esta discreta marca con su laboratorio Skylab (que esta vez sí, se sostuvo durante unos significativos 6 años).
La unión soviética siguió con su proyecto Salyut, y a la Salyut 1 le siguió la 3, la 4, la 5... hasta siete estaciones Salyut fueron lanzadas con éxito entre 1971 y 1982.
Pero no sería hasta el 1986, que los soviéticos dieron un puñetazo encima de la mesa con la MIR, que fue la primera estación espacial de investigación en estar habitada de forma permanente (siendo la culminación del programa espacial soviético).
Sirvió como laboratorio de pruebas para numerosos experimentos científicos y observaciones astronómicas, estableciendo récords de permanencia de seres humanos en el espacio.
Tras un incendio en febrero de 1997, la estación empezó a decaer, hasta que fue destruida de forma controlada el 2001, precipitándose sobre el océano Pacífico.

3 años antes, empezó la titánica construcción de lo que sería uno de los logros más grandes de la ingeniería moderna (siendo el objeto artificial más grande jamás construido en la órbita terrestre). Me refiero a La estación espacial internacional.
Se trata de un centro de investigación en la órbita terrestre, cuya administración, gestión y desarrollo está a cargo de la cooperación internacional.
Es una estación espacial que siempre está tripulada, y en la que rotan equipos de astronautas e investigadores de cinco agencias distintas: La NASA (esta la sabe todo el mundo), pero también, la Agencia Espacial Federal Rusa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea.
Como podéis suponer, con tanta participación de diferentes países es difícil que la NASA pueda hacer todos esos engaños que se le atribuyen, pero bueno, no quiero desviarme del tema...
Porque no hemos terminado: Nos falta hablar de las desconocidas estaciones espaciales chinas. La primera se puso en órbita el 2011, y se estrellará próximamente. Y la segunda, fue lanzada el 2016 y todavía está en construcción. Los chinos hablaron en su momento de cooperación y tendieron la mano a otros países para participar en su proyecto, pero por el hermetismo y poca información que trasciende, no sé si podemos suponer que difícilmente esta estación vaya a tener la cooperación internacional que tiene la ISS.
La ISS ha ido prolongando reiteradas veces su periodo de vida y según los planes previstos, debería mantenerse en órbita por lo menos hasta el año 2024. La estación espacial internacional empezó a construirse el 1998, por lo que si todo va según lo previsto, como mínimo su recorrido habrá sido de 26 años (la MIR, la segunda más longeva, duró 15 años).
Recordemos que el veto de estados unidos hacia el país asiático (considerándolo tan peligroso hasta el punto que ni un solo astronauta chino ha pisado jamás la ISS por cuestiones de seguridad nacional), hace difícil un entendimiento; pero cuando la estación espacial internacional sucumba, quizá Estados Unidos se replante las relaciones con China y su estación espacial.

Muy bien, ¿Y qué nos depara el futuro?
Por el momento la agencia espacial rusa Roscosmos, ya ha hecho público un acuerdo con la NASA para desarrollar una estación espacial que orbitará alrededor de la Luna. Será un proyecto internacional: Al menos cinco países están trabajando en el desarrollo de sus propias naves espaciales tripuladas (y para evitar problemas en términos de cooperación técnica, las normas deben estar unificadas).
Curiosamente, podría participar China (sí, esto sería un cambio de política sustancial), la India y otros países como Brasil y Sudáfrica.
El espacio es una de las pocas áreas no afectadas por las tensiones entre Estados Unidos y Rusia. Los dos países cooperan en particular en el marco de la ISS, de la cual Rusia aporta el principal módulo y tiene la única nave espacial capaz de enviar astronautas allí. Rusia estudia utilizar su nuevo cohete superpesado (por ahora en fase de desarrollo), para llevar a la órbita lunar los módulos de la futura estación orbital.
Esta estación espacial lunar servirá como lugar de pruebas para las operaciones y la tecnología necesarias para las misiones hacia el planeta rojo. Su creación no comenzará hasta mediados de 2020.

Bueno, pero nos quedamos con ganas de más, ¿verdad?
Hasta aquí todo ha sido muy realista (cosas que han ocurrido, o que se va a hacer pronto), pero anhelamos algún proyecto más ambicioso, algo que nos acerque a esas estaciones gigantes que vemos en el cine...
Pues bien, el proyecto que más me ha llamado la atención en este sentido data del 2015, y se trata de una Estación Espacial orbital futura (y que reemplazaría a la actual), de 100 metros de diámetro y con gravedad propia.
La empresa estadounidense United Space Structures, propuso ese año, un nuevo modelo de Estación Espacial Internacional que costaría unos 300 millones de dólares, y se tardaría en construirse alrededor de 30 años. Su principal atractivo es que sería capaz de girar sobre sí misma cuatro veces por minuto, lo que permitiría generar en su interior gravedad artificial.
Sus dimensiones se moverían en torno a los 100 metros de diámetro y los 400 metros de largo, y la intención es que, una vez terminada, el volumen interior de la estación sea de unos 1.000 metros cúbicos.

Bien, no nos emocionemos... de esto hay muy poca información, y apenas ha salido a relucir públicamente ni ha tenido repercusión mediática. He de decir que actualmente su web no funciona, pero al menos es el primer planteamiento serio de construir una estación orbital imponente con un aspecto y funcionalidad como la que todos imaginamos para el futuro.

Todo esto no suena mal, pero... ¿Para cuándo una estación orbital descomunal como la que vimos en la película Elysium?
Bueno, la realidad es que Elysium, más que una estación orbital es una colonia tipo mundo anillo, pero si obviamos este pequeño detalle, podemos profundizar un poco...
Miles de seres humanos viviendo a todo lujo en el espacio, como dioses de la antigüedad. ¿Es posible algo así? Y en caso afirmativo, ¿cómo podemos hacerlo realidad?
Como os decía, una estación espacial orbital no deja de ser un simple vehículo en el que solamente pueden vivir unas cuantas personas, decenas o centenares como mucho. Sin embargo una colonia espacial, el caso que nos ocupa, es un mundo autosuficiente en miniatura capaz de soportar una población de miles o decenas de miles de seres humanos de todas las edades.
Una estación espacial está al alcance de nuestra tecnología actual, pero una colonia espacial es a día de hoy algo con lo que sólo podemos soñar.
Vale, pues soñemos...
Elysium es una colonia espacial realmente grande. Nada más y nada menos que un toro de 60 kilómetros de diámetro y dos de ancho, y aunque suene a chiste, en la película la colonia no está cerrada y su atmósfera queda expuesta al vacío.
Para justificar este desaguisado, el director Neill Blomkamp declaró que la colonia usa unos ‘sprays atmosféricos’ para mantener la atmósfera en su sitio, aunque bien podría haber dicho que era cuestión de ‘escudos de fuerza’ o algún otro comodín de la ciencia ficción.

Bien, esto no tendría mayor importancia, si no fuese porque este artículo trata los aspectos científicos de tales construcciones y no ocurrencias cinematográficas del género.
No quiero extenderme mucho más, pero os puedo decir que el exdirector de la Estación Espacial Internacional Mark Uhran, ya declaró en 2013 que una Estación como la Elysium es un proyecto alcanzable (aunque probablemente, nos lleve todavía siglos).

Sin entrar en los detalles clasistas de ricos y pobres y el escenario social dibujado en la película, según Uhran los científicos tendrían que desarrollar un nuevo tipo de propulsión para transportar suficiente material hasta la órbita.
La propulsión química que se utiliza habitualmente no es suficiente, así que apunta a la propulsión nuclear como una posibilidad viable (aunque eso sí, todavía no está totalmente desarrollada).
Así que respondiendo a la pregunta inicial: ¿Podemos construir algo como Elysium?
La respuesta, es afirmativa. Efectivamente, no existe ningún obstáculo tecnológico de primer orden que nos impida vivir en el espacio.
Eso sí, resulta igual de evidente que por ahora no tenemos ni la motivación ni los recursos necesarios para hacerlo.

Es posible que el concepto de colonia espacial sea demasiado ambicioso para nuestra civilización y nunca se haga realidad, o quizás dentro de unas décadas acometamos el reto para empezar a llevarlo a cabo.

¿Te imaginas vivir en una estación gigante? ¿Crees que te adaptarías?
¿Serán las estaciones orbitales del futuro, la solución a la sobrepoblación?
¿Y crees que ocurrirá como en la película: una estación para ricos, mientras los pobres malviven en la Tierra?

Fuentes:

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